Autor: Mate, Reyes (USO). 
   UGT y USO condenados a entenderse     
 
 Pueblo.    02/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

UGT y USO, condenados a entenderse

Reyes MATE (USO)

HEMOS nacida paro desaparecer en la gran Central Sindical Democrática de Trabajadores que reclama el movimiento obrero». Con este reconocimiento de la provisionalidad refleja la Carta Fundacional de la USO la aspiración imitarla del movimiento obrero. En las actas fundacionales de las múltiples siglas sindicales se repite esta vocación universal, sabedores de que su fuerza no estriba en el acceso a los grandes medios del poder, sino en el uso de la solidaridad. La tragedia es que la sigla sindical, una vez nacida ge siente imprescindible y de la solidaridad se pasa al espíritu del cuerpo y de la vocación universal, al provincialismo.

Por eso es importante que USO y UGT, dos centrales sindicales, hayan acordado un proceso de unificación. Por supuesto que la unidad no se puede conseguir a cualquier precio: tendrá que ser un proceso de abajo arriba, tendrá que unificar estrategias y tácticas de lucha, tendrá que suponer un compromiso honorable en puntos importantes.

la. USO y la UGT han abierto este proceso. Tanto USO como UGT tienen su historia y su identidad. Pues bien, teniendo en cuenta ese transfondo, esa solera, ¿tiene sentido la unificación? Examinemos la pregunta desde tres puntos de vista:

Primero, la conveniencia del momento. Sabido es que la USO nace porque pretende llenar un vacío sindical de los años sesenta. El histórico sindicato de inspiración socialista, la UGT, victima de la persecución franquista y de una anquilosada dirección desde Toutouse, había perdido presencia en el interior y la lejanía de su dirección no conseguía ni comprender ni entusiasmar a los nuevos luchadores obreros, hijos de la posguerra. La USO se sentía, en parte, heredera de aquella tradición, y a lo largo de sus veinte años de lucha aspiraba a configurar la gran central sindical de inspiración socialista. Los constantes contactos con la UGT, ya desde 1967, en vistas de la unidad, demuestran que no se creía la única protagonista, pero si una parte importante. Lo que la USO no podía sospechar es que este pueblo tuviera tan buena memca-ia histórica. Pero las elecan con el socialismo y que ése pasa, a ron que bajo el polvo de la represión latía un recuerdo vivo de lo que aquí ha significado el socialismo, tanto a nivel político como en el sindical. Este hecho está preñado de consecuencias: es un claro signo de que los españoles se identifican con el socialismo y que ese paca, * nivel sindical, por la UGT. La USO ha decidido responder a ese reto.

En segundo lugar, la autonomía sindical. La USO ha desarollado un sindicalismo acorde con la maduración de la clase trabajadora. El movimiento obrero de hoy no es el de hace cincuenta años. La vieja afirmación de Lenin según la cual el trabajador es incapaz de acceder a la ciencia y a la conciencia socialista se ha revelado falca. A esa experiencia responde la USO con su tesis de la autonomía sindical.

El sindicato no necesita tutelaje político; por el contrario, su lucha económica está segregando una conciencia política gracias a la cual se convierte el sindicato en tur pilar insustituible de la construcción socialista.

La USO se obligan» a caminar por un sendero estrecho. Y muchos militantes malentendieron que la autonomía sindical y la afirmación de una dimensión política en el Sindicato equivalía a negar la razón de ser del partido político. Esto anarcosindicalismo latente provoca la escisión de 1970. Salen de la organización quienes consideraban a la USO como la nueva vanguardia de la clase, trabajadora, superadora, tanto de los partidos políticos como del Sindicalismo clasico. Pues bien, el militante de USO tiene que hacer hoy un esfuerzo de objetivación y reconocer que la historia de la UGT demuestro que en su teoría y en su praxis ha sido una organización con su dinámica propia, que no ha sacrificado los intereses de la clase a la política de gobierno», incluso socialistas. Se puede más bien afirmar que la UGT ha condicionado mas al Partido Socialista que viceversa.

Desde esta experiencia fundamental es desde donde hay que disentir puntos en litigio como el de la incompatibilidad de cargos o la» reciente» modificaciones a lo» estatutos del PSOE (1976), cuando dice que «todo afiliado al partido tiene la obligación de pertenecer a la sección de la UGT». Esto es negociable, aquella historia es indiscutible, o la estrategia vindica! en la empresa, etc.

En torcer lugar, el proyecto politlón autogestionario. Hoy todo el mundo ha» bla de autogestión. USO hizo de ella la piedra angular de su carta (1960). Esa vocación autogestionaría implica dos postulados»

Uno, que el proyecto socialista no se agota en la lucha del partido político, sino que exige su complementariedad en el frente sindical y en el frente cultural. El partido político no puede ser ni la vanguardia exclusiva ni el intérprete de la clase trabajadora; es un instrumento especializado que necesita su complementariadad en un Sindicato autónomo.

Este postulado se da de tortas con los partidos leninistas, pero concuerda con la interpretación critica, sobre todo de] marxismo, que se da dentro del PSOE actual. El otro postulado se refiere a que no hay sindicatos políticamente neutrales: ese es el sindicalismo que sirve de carne de canon para los sindicatos que funcionan como correas de transmisión del partido político. Y, en este sentido, las relaciones fraternas entre UGT PSOE convergen, de hecho, con la ración autogestionaria de la USO.

Los militantes de USO no tienen que temer una pérdida de identidad. La UGT no puede, por otro lado, entender ese proceso como una simple absorción, pues sería un flaco servicio al movimiento obrero. Al fui y al cabo el planteamiento sindical de la Unión Sindical Obrera responde a la madurez del actual movimiento obrero. El mejor servicio a la cansa es la conjunción de la historia y pujanza de la UGT con la experiencia y sensibilidad de la USO,

 

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