Durante 1980. 
 Han desaparecido más de medio millón de puestos de trabajo     
 
 Ya.    02/07/1981.  Página: 22,23. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

Durante 1980

Han desaparecido más de medio millón de puestos de trabajo

De cada trabajador empleado dependen ahora 2,33 personas, mientras que en 1976 dependían 1,86. La renta familiar ha descendido notablemente con respecto a años anteriores.

Según lodos los expertos, 1981, raya mitad ya hemos rebasado, estará dominado por el crecimiento del desempleo. El paro fue también el protagonista de 1980, y así nos encontramos ya en el cuarto año consecutivo, desde 1978, en el que este problema está gravitando con especial intensidad sobre nuestra economía, según se desprende del análisis publicado en la revista «Coyuntura Económica» (junio 1981), editada por la Confederación Española de Caja» de Ahorro.

El número de trabajadores parados, de acuerdo con la encuesta de población activa, se incrementó en 251.000 durante 1978 y en otros tantos en 1979; a lo largo del pasado año el aumento de trabajadores pajados &e cifra en 266.000, habiéndose alcanzado a finales de 1980 la considerable cifra de 1.620.000 parados, equivalente al 12,6 por 100 de la población activa.

La auténtica gravedad del proceso no viene sólo dada por ese millón y medio largo de parados, lino por el análisis de la-evolución del empleo, con aspectos tan importantes corno el descenso de la población activa y la disminución de puestos de trabajo. Los resultados de 1980 son verdaderamente escalofriantes: a lo largo de! año, el número de pueblos de trabajo disminuyó en 581.000, cifra que al traducirla el términos de paro se ve compensada por la disminución de la población activa en 295.000 personas.

La gravedad de esta sil nación hay que medirla no tanto ,1 través de las cifras de paro com.» de las cifras de empleo, y des .le esta óptica no hay duda de que 1980 ha sido un año histórico, puesto que la reducción de empleo, la pérdida de puestos de trabajo, ha duplicado a la registrada el año anterior. En buena medida, el efecto compensatorio que supone, en términos de parados, la disminución de la población activa no es otra cosa que un efecto inducido de la propia reducción de empleo.

La falta de oportunidades de empleo, en mayor medida que en Otras circunstancias, desanima a muchas personas a incorporaarse como población activa, pasando a significa-!, por tanto, su reducción una situación de paro sin perspectivas de empleo, que constituye una clase particular de paro encubierto.

Disminuyen los ingresos familiares

Para captar mejor la amplitud de este problema hay que tener en cuenta el número de personas dependientes de quien tiene trabajo.

La relación de dependencia ha venido aumentando ininterrumpidamente durante los últimos años. Así en 1976 dependían de cada trabajador empleado 1,86 personas, mientras que en 1980 fueron 2,33 personas. Ello significa que ha venido descendiendo e! número de empleados y, por consiguiente, de ingresos por familia.

Si tomamos una familia de cuatro miembros, vemos que mientras en 1976 trabajaban 1,4 miembros de dicha familia, en 1980 sólo lo hacían 1,2, y ello se traduce, naturalmente, en la renta familiar, de tal forma que en 1980 la renta familiar, en valores constantes, descendió con respecto a la del año anterior. Este es un dato que muchas veces se olvida al hablar de los problemas del paro y es algo que refleja el nivel de vida real de la población.

Los jóvenes, principales víctimas de la crisis

Esta evolución del paro se ha producido, además, de una forma enormemente desigual, Lo que sue-

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL PARO

muy distinta incidencia según sean las edades de los trabajadores. Puede observarse que el paro tiene relativamente mucha mayor significación en i>" trabajadores jóvenes que en los trabajadores adultos, y esta desigual incidencia se ha venido agramilar- durante los últimos años. Los trabajadores de hasta diecinueve ,años, que suponen poco nías del 10 por ciento de la población activa, soportan. en cambio, más del 30 por ciento del paro existente. En consecuencia. puede afirmarse que la inciden u H del paro" en la población activa .juvenil resulta tres veces mayor que a correspon-

años de crisis, sino que, como advertíamos, se ha visto agudizada. Si los trabajadores más jóvenes, hasta veinticuatro años, que en 1976 soportaban el 45 por ciento del paro, en 1980 alcanzaron el 56 por ciento del mismo, lo cual abre dudas razonables si no de la eficacia si, al menos, de la potencia de las políticas de empleo que se han venido instrumentando.

Construcción e industria, a la cabeza del paro

Si examinamos la óptica sectorial, las desigualdades en la distrí-

Los jóvenes son las principales víctimas de la crisis, ya que soportan el 30 por 100 del payo existente. Andalucía es la región más castigada, con un porcentaje de paro del 17,7, mientras que la media nacional se encuentra en el 11,6 por 100. La moderación salarial y la firma del acuerdo sobre empleo pueden contribuir a la desaceleración del paro

le denominarse coste de la crisis, entré los cuales el paro y sus secuelas ocupan el lugar principal, se distribuyen introduciendo grandes desigualdades personales que vienen a agudizar más las existentes. Los niveles de vida y bienestar no sólo se han deteriorado durante 1980 por las razones ya expuestas, sino también por las desigualdades con que se han distribuido dichos costes.

Tal como aparece en el cuadro adjunto, la evolución del paro tiene

diente a una distribución proporcional.

En el otro extremo de la escala, tanto por - incidencia como por edad, se hallan los trabajadores de más de cincuenta y cinco años, cuyo peso relativo en la población activa es algo superior al 16 por ciento, mientras que solamente soportan el 8,5 por ciento del paro.

Esta pauta de distribución del paro por edades, de tan perturbadoras consecuencias sociales, no sólo se ha mantenido durante los

bución del paro no resultan menos notables. Según el siguiente cuadro, los sectores productivos con mayor incidencia son el sector de la construcción y, a considerable distancia,la industria. En este cuadro, para cada sector se ha incluido una doble información: en la primera columna se recoge el porcentaje que significan los parados de! sector respecto d«l paro total, y en la segunda, la proporción, igualmente en porcentaje, entre los parados del sector y su población ac-

tiva. Llama la atención que la incidencia del paro en el sector de la

construcción haya alcanzado en 1980 casi a la cuarta parte de ni población activa.

Otra característica de este cuadro a tener en cuenta es la última columna, En ella se recogen los parados, en porcentaje también del tutal de parados, que no cabe asignar a ninguno fíe los sectores productivos contemplados. Como es obvio, se trata fundamentalmente de personas que buscan su primer empleo y, en consecuencia, no clasificables en ningún sector productivo. Lógicamente, esta última columna refleja el pe&o importantísimo que tiene el paro en la población activa juvenil, dado que aquellos que buscan empleo por primera vez son, en su inmensa mayoría, trabajadores jóvenes.

Cabe afirmar que, dentro de la tónica de los elevados niveles de paro en que se viene moviendo nuestra economía, particularmente a partir de 1977, el paro juvenil y el paro en la construcción constituyen dos puntos donde este problema reviste especialísima gravedad.

La tragedia de Andalucía,

Si nos atenemos a la distribución del paro por áreas geográficas, la desigualdad vuelve a ser la nota dominante. Andalucía destaca entre todas las regiones c>*n un índice del 17,7 como put-de observarse en el mapa adjunto del paro y en el cuadro que le acompaña. En los últimos cuatro años se ha producido un incremento constante de parados que va desde el 13 por ciento

Las empresas no pueden afrontar los actuales niveles salariales

El acuerdo sobre empleo abre vías de esperanza

en 1976 al 17,7 en 1980, y que corre el peligro de seguir aumentando. También Canarias ocupa un lugar destacado con su 14 por ciento sobre la población activa y llama poderosamente la atención que dos regiones tan industrializadas como Vascongadas´ y Cataluña se encuentren por encima de la media nacional del paro y con una fuerte tendencia en sil crecimiento. En el extremo opuesto nos encontramos con Galicia, con circunstancias particulares que no permiten identificar su reducida tasa de paro con una brillante situación económica. Baleares parece ser una excepción con su porcentaje del 5,8, muy por debajo de la media nacional desde 1976.

El informe de «Coyuntura Económica» llega a la conclusión de que la realidad trágica del paro debe entenderse como una vía del

(% paro sobre población activa)

Agricultura............................ 4,7

Industria................................ 8,2

Construcción......................... 24,2

Servicios................................. 6,2

No encuentran primer empleo..................................... 35,7

Incidencia del Paro por edades

(% «n paro J

(% en paro)

14-19 años............................. 32,3

20-24 años............................. 24

25-54 años............................. 37,2

Más de 55 años.................... 6,5

proceso de ajuste derivada de los comportamientos empresariales ante un nivel salarial que no resulta compatible con las posibilidades, aquí y ahora, de nuestro aparato productivo. Naturalmente, existen otras posibilidades de actuación para resolver dicha contradicción, pero es evidente que_ si con menos trabajadores se consigue la misma producción —o la producción necesaria, de acuerdo con el mercado— y se prescinde de los sobrantes, se habrá conseguido reducir la proporción que suponen los costes de la mano de obra por unidad de producto. Esto ea, en esencia, lo que significa esta vía de ajuste y evidencia elocuentemente la evolución reciente en nuestra economía.

En el aspecto de la moderación salarial, que puede ser una vía de solución, nan surgido las primeras esperanzas al firmarse el acuerdo sobre empleo que marca unos incrementos salariales perfectamente digeribles por las empresas y que pueden contribuir a una desaceleración del paro.

 

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