Horas de redención para Lorca     
 
 ABC.    28/07/1960.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

HORAS DE REDENCIÓN PARA LORCA

"El problema vital de torca, la angustia secular de sus secanos, está a, punto de desaparecer." (De la crónica de Añares Bolarín, publicada en ABC del 28 de junio pasado.)

Con justificado júbilo daba cuenta nuestro corresponsal en Murcia, Andrés Bolarin, en la crónica publicada en ABC del 28 de junio último, de la visita que acababa de realizar a la comarca de Lorca el ministro de Obras Públicas. D. Jorge Vigón, "para inspeccionar las obras emprendidas hace unos veinte días y que representan él comienzo de la regeneración de una zona fértil y de población laboriosa que sólo esperaba que su problema, tantas veces expuesto a la consideración pública, fuese al fin resuelto".

Efectivamente; con reiteración, nos hemos ocupado en estas columnas del gravísimo, absurdo, incomprensible problema de la pérdida, periódicamente, de las cosechas lorquinas, a consecuencia de la falta de agua, cuando el conseguir la necesaria para transformar en vergel perenne aquellas tierras era sólo cuestión de poner alma y corazón en la empresa, como se ha hecho, como se hace, en otras áreas del pais.

En mayo de 1955 existía la impresión, recogida en círculos autorizados, de que el drama de la sequía en Lorca y todas las calamidades derivadas de su singular climatología terminaba para aquella famosa comarca murciana.

Todos nos las prometíamos muy felices, pero inexplicablemente, y pese a las más firmes promesas, el problema ha seguido vigente cinco años más en esa división territorial de 128.000 hectáreas, de las que 12.500 son de regadip... eventual, por cuanto éste se efectuaba con agua "comprada"; 76.000 de cereales de secano. 5.000 de frutales, de secano también; 25.000 de espartizales y 63.500 de montes, pastizales, nopales, etc. En aquella ocasión, Lorca sufría los efectos de las heladas en los almendros—riqueza muy característica de la región—, y de la sequía en los cultivos, en los pastos, en los espartizales. "Diecinueve mil quinientos agricultores—decíamos—, que habitan en 5.500 viviendas diseminadas en la vega, esperan con ansiedad, como los cultivadores da secanos, el agua redentora que no acaba de llegar: el agua que es deseo y amor en las regiones esteparias. Trescientos kilómetros de cauces mayores o brazales, y otros 400 kilómetros de acequias o hijuelas con unos 15.000 partidores, esperan que una vena de agua perenne los haga cumplir su misión fertilizadora. Lorca ve radicalmente paralizada su vida por la sed. Sed física, sed en sus campos, que sólo puede aplacarse al pasar a ser realidad la concesión hecha a esa municipalidad por decreto y orden de 1953 aprobados en Consejo de Ministros, celebrado en Sevilla, bajo la presidencia del Jefe del Estado." Y añadíamos: "Al no existir en la vega do Lorca el principio fundamental que une la propiedad de la tierra al del agua para riego, la situación en los años en que aquélla escasea como ahora ocurre, se hace insoportable para el labrador, que no puede pagar los altos precios que alcanza aquel líquido en las subastas, quizá las únicas de esta clase que se registran en el mundo. Claro que ésto, lo mismo que la puesta en práctica de la concesión autorizada en 1953, y el descubrimiento de nuevos veneros de agua, como los que tan buen resultado han dado en Alicante, son cuestiones cuya solución requiere determinado plazo".

El plazo ha sido demasiado largo. pero venturosamente llega ya a su final. La fecunda colaboración que hemos visto poner en práctica, en Aragón por ejemplo, entre los Ministerios de Obras Públicas y de Agricultura, al servicio de grandes transformaciones del suelo, tiene otra elocuente manifestación en la vega lorquina. Saludamos con Jubiloso acento el final, que se ve próximo, de las grandes vicisitudes de esa importante colectividad agrícola de la vega lorquina.

 

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