Autor: Serrano, Rodolfo. 
 En noviembre comienza la negociación de 15 convenios. 
 El otoño caliente podría empezar por la construcción     
 
 Diario 16.    05/10/1979.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

En noviembre comienza la negociación de 15 convenios

El otoño caliente podría empezar por la construcción

CC OO: «Abrir unas negociaciones a cuatro bandas

sobre el programa económico y sobre el Estauto de los.

Trabajadores mejoraría las perspectivas del próximo otoño»

UGT: «Nuestra política de cara a la negociación es agotar la vía del diálogo, sin excluir en caso necesario la huelga»

CNC: «Un otoño caliente tendría para la construcción consecuencias muy graves»

Rodolfo Serrano

El sector de la construcción ha sido para muchos el gran olvidado en el programa económico del Gobierno. Tras el «sí, pero» de la CEOE, la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), miembro de la organización empresarial, hacía público un comunicado en el que criticaba que no se hubieran adoptado medidas específicas para el relanzamiento del sector. Un sector que, en palabras de Ignacio Briones, presidente de la CNC, «tiene una gran capacidad de arrastre para el resto del aparato productivo».

El no de la construcción al PEG no significa, sin embargo, que exista contradición con la postura de la CEOE, que «en un documento elaborado por su comité ejecutivo sobre el programa del Gobierno —dice Briones— echaba en falta medidas específicas para la construcción. Estamos absolutamente convencidos de que la reestructuración de la economía tiene que venir de los sectores que más empleo producen. Y la construcción es uno de ellos». En este sentido, señala que estudios realizados en Italia han demostrado que por cada empleo directo en construcción se produce un empleo inducido en sectores de cabecera o subsidiarios. «Por otra parte, la inversión necesaria para la creación de empleo en este sector es aproximadamente de un octavo o un décimo de la que había que realizar en otras industrias.»

La necesidad de que la construcción hubiera estado recogida en el programa económico es una opinión compartida por CC OO y UGT. Para Jesús Larrañaga, secretario de acción reivindicativa de la Federación de Construcción de CC OO la situación del sector que califica de crítica tenía que haber tenido un reflejo en el documento del Gobierno. «No se la menciona para nada. Es una rama de la producción abandonada.» Esta ausencia de la construcción, para Félix Sánchez, secretario de Organización de UGT de Construcción, «viene a confirmar la incapacidad del Gobierno para definir una política coherente a éste respecto», y aunque reconoce que el programa económico, al hablar de la regulación de las entidades financieras, parece dejar una salida abierta a la construcción, advierte que no concretiza lo suficiente y que, «sólo con la inversión privada el Gobierno prevé ´una mejora de la situación económica de nuestro sector en particular, pero elude un análisis en profundidad de la actuación monopolística de la gran banca y de sus efectos sobre la distribución del crédito hacia las empresas».

¿Otoño caliente?

Y es precisamente la importancia del sector y su marginación de ios planes económicos del Gobierno lo que, en opinión de CC OO, podría hacer que el anunciado otoño caliente comenzase precisamente por la construcción. «Hay que tener en cuenta —dice

Larrañaga— que las grandes empresas están iniciando una ofensiva de reestructuración del sector tendente a librarse de plantilla fija, lo que está provocando grandes tensiones.» Por otro lado, hay un factor que va a influir fuertemente en el desarrollo de los acontecimientos. En la primera quincena de noviembre comienza la negociación de 15 convenios provinciales, algunos, como el de Madrid, con gran influencia en las negociaciones de otros convenios.

«Creo —señala Jesús Larrañaga— que abrir un periodo de discusión sobre el programa económico del Gobierno y el Estatuto de los Trabajadores encauzaría las negociaciones y evitaría enfrentamientos frontales. Y paliaría en gran medida un otoño que se presenta muy caliente.»

La Confederación Nacional de la construccion no

cree en otoños calientes «Tenemos ya suficientes complicaciones de tipo político, económico y social como para añadir, además, otros conflictos. Un otoño caliente podría suponer el principio del fin de la democracia, y creo que las centrales sindicales son conscientes de ello. En el caso concreto de la construcción tendría consecuencias nefastas, dadas las graves dificultades del sector.»

Dificultados que reconocen las centrales y que creen que podrían resolverse iniciando una serie de medidas encaminadas a revitalizar el sector. En esta línea, Jesús Larrañaga explica que CC OO se encuentra elaborando un programa que incluye un plan de viviendas bajo el doble aspecto de propiedad y alquiler, la creación de nuevas plazas escolares y de infraestructuras. «Programa —dice Larrañaga— que habría que desarrollar en forma descentralizada y apoyando a las pequeñas y medianas empresas en temas como los de la licitación de la que, con los sistemas actuales, se ven excluidas.»

Y Félix Sánchez, de UGT, asegura también que «es muy importante el papel que la Administración puede jugar en el relanzamiento del sector, porque de hecho es un sector que ha vivido tradicionalmente muy condicionado a las inversiones públicas», destacando que «es preocupante la tendencia de los últimos años en cuanto a reducción de estas inversiones. Parece que en los Presupuestos del Estado

para 1980 se ha corregido, pero aún es pronto para evaluar su repercusión sobre el sector».

Motor de arranque.

«En cualquier caso insiste Larrañaga—, la construcción, por todas estas dificultades que hemos ido enumerando, podría ser el motor de arranque de la conflictividad. Porque nosotros estamos por una reestructuración del sector desde hace mucho tiempo, pero no en la forma en que se está llevando a cabo. La táctica de la patronal está produciendo más paro.» Las cifras más fiables que, en este sentido se vienen manejando, se sitúan en torno al 18 por 100. «Depende de las provincias —dice Félix Sánchez—. En Barcelona se ronda el 24 por 100 y, según los datos que han llegado a nuestras manos, aumenta a un ritmo de 120 desempleados por día. Por eso la política de nuestra negociación es agotar hasta el máximo la vía del diálogo, sin abandonar, en contra de lo que algunas: informaciones hayan podido hacer creer, la huelga en última instancia.»

«Porque la huelga es —dice Jesús Larrañaga— un

arma de presión que ho podemos abandonar, máxime si tenemos en cuenta que las negociaciones se presentan difíciles y posiblemente más duras que en años anteriores.» «Evidentemente la patronal de construcción, por toda una serie de razones, es de las más duras.»

Tanto para CC OO como para UGT, el poder llegar a un convenio marco de ámbito general suavizaría tensiones y haría la negociación de los convenios provinciales más sencilla. Aspecto en el que coincide la CNC que ha asegurado en distintas ocasiones estar dispuesta a iniciar conversaciones para sentar las bases de ese convenio marco. «Lo que ocurre —matiza Larrañaga— es que nosotros hablamos de un convenio de mínimos estatales, completando la actual ordenanza y, contrariamente a lo que piensa la patronal, no excluiría la negociación de los convenios provinciales.»

UGT, por su parte, también se muestra favorable a abrir negociaciones de cara a establecer las bases, «teniendo en cuenta que serían acuerdos coyunturales y sobre puntos muy con-

cretos». «La CNC —dice Briones— está dispuesta a iniciar los contactos necesarios que hagan más fácil la negociación colectiva.»

Juntos, pero no revueltos

En cuanto a la posibilidad de que Comisiones Obreras y UGT planteen una negociación de convenios común, ambas centrales se muestran partidarias. «La rama de la construcción —dice Larrañaga—, en lo que concierne a los sindicatos, ha actuado normalmente unida. UGT ha participado en huelgas que´ ha convocado CC OO y en negociaciones de convenios que han sido muy duras, y al revés. No creo que haya problemas en este sentido.»

Sin embargo, lo que sí es cierto es que UGT mantiene, a decir de los expertos, una línea más flexible en la negociación, más dialogante. En los acuerdos adoptados en las II Jornadas sobre Negociación Colectiva, organizadas por UGT, se dice que no se convocarán huelgas, a no ser que la negociación esté completamente cerrada, y teniendo la posibilidad de ganarlas.

Según comentaba a D16 un experto sindical, la estrategia de UGT trata de evitar el creciente desencanto de la clase trabajadora ante huelgas sin resultados practicos y con objetivos poco concretos.

Otra de las grandes diferencias que separan a UGT y Comisiones Obreras en estos temas es la postura adoptada ante el mismo programa económico del Gobierno o el Estatuto de los Trabajadores. Mientras CC OO mantiene que es necesaria una negociación a cuatro bandas —Gobierno, partidos, centrales y patronal— sobre ambos documentos, UGT opina que «hay que delimitar los campos. El programa económico compete fundamentalmente al Gobierno y su elaboración es cosa suya. Lo que se le puede reprochar es que a la hora de plasmarlo no haya tenido en cuenta la situación del país. Pero ése es otro problema».

Y Briones, aunque reconoce la sorpresa que supuso el ver que el programa económico no recogía las propuestas que la construcción había hecho a Abril Martorell, cree que «hay un Parlamento donde se tiene que efectuar su discusión».

Para Comisiones Obreras las perspectivas del próximo otoño sólo podrían mejorarse iniciando una negociación sobre el programa económico y sobre el Estatuto de los Trabajadores. Y en este sentido asegura que «de otra forma tendremos un otoño muy caliente. El Estatuto del Trabajador presentado por UCD necesita una crítica y una negociación a fondo de todas las fuerzas». El próximo día 14 se llevará a cabo una concentración en Madrid convocada por Comisiones Obreras

 

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