Conservadores en sus puestos de trabajo, menos revolucionarios de lo que parece, solidarios y pesimistas. 
 Así son los obreros españoles     
 
 Diario 16.    20/08/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 37. 

Conservadores en sus puestos de trabajo, menos revolucionarios de lo que parece, solidarios y pesimistas

Así son los obreros españoles

MADRID, 20 (D16). Los obreros industriales españoles son menos revolucionarios de lo que a simple vista parece, más solidarios, con sentido del compañerismo, conservadores en sus puestos de trabajo, pesimistas en que les salga otra colocación, desconfiados con la crisis. No tienen interés en ser jefes.

En las elecciones legislativas de 1977, el 72 por 100 de los obreros votó a la izquierda, pero el 10 por 100 de los afiliados a CC OO votaron a partidos de centro y derecha, mientras que en UGT ese porcentaje se elevaba al 21 por 100. Sin embargo, sólo el 36 por 100 estaba, en mayo de 1978, en contra de la politica económica del Gobierno.

El 36,4 por 100 piensa que tas empresas marcharían mejor si los trabajadores eligieran democráticamente a los directivos, pero 62 de cada 100 aseguran que les dejan poner en práctica sus propias ideas para realizar el trabajo.

Estos datos los revela un informe aparecido en el último número de «Cambió16» bajo el epígrafe «Qué piensan los obreros», elaborado a raíz de una encuesta realizada por la Fundación del Instituto Nacional de Industria (l-NI).

La, encuesta, dirigida por Víctor Pérez Díaz, jefe del programa de investigaciones sociológicas del INI, se ha hecho sobre una muestra representativa de 3.443 obreros del sector industrial, repartidos en 250 municipios de 24 provincias.

De la población activa ocupada en España, el sector de la industria, junto al. de la construcción, ascendía en el segundo semestre de 1978 a cuatro millones y medio de personas, que por sus especiales características forman una muestra donde ha tenido un reflejo importante el paso de la dictadura a la democracia.

El 20 por 100 de ese colectivo de obreros de la industria y la construcción son inmigrantes de zonas rurales, y el 36 por 100 proceden, por su parte, de familias campesinas. Nueve de cada cien de esos obreros han tenido la experiencia de la emigración al extranjero.

De los resultados globales de la encuesta también se deduce que el obrero industrial se ha ido formando en la experiencia de discutir convenios y decidir huelgas en base a organizaciones de ámbito local y autónomo. Y otra característica más: su actividad sindica! se centró en reivindicaciones inmediatas.

Aceptable afiliación sindical.

¿Cuál es la actitud de los obreros ante el sindicalismo? Cuando se realizó la encuesta, el 57,4 por 100 estaban afiliados a alguna central sindical, si bien otro 20,6 por 100 se declaraba simpatizante de algún sindicato. El 16,4 por 100 decía que no era simpatizante ni tampoco afiliado.

Dentro del espectro sindical, esos porcentajes se reparten de la siguiente forma: el 39,7 por 100 se afilian o simpatizan con CC -OO; 21,1 con la UGT; 3,2 con USO; 3,00 con CNT; 2,3 con CSUT y el 1,8 con el SU.

Ei 80 por 100 elige a su representante en función de que sea la persona de su confianza. El 20 por 100 restante fundamenta la elección en la militancia.

Las asambleas, su validez y su utilidad es otra de las cuestiones que plantea la encuesta. La primera respuesta de los obreros es aplastante: el 94 por 100 de ellos asegura que las asambleas son fundamentales para los trabajadores.

Pero esa importancia queda matizada: el 82 por 100 de los encuestados dice que en las asambleas se informa aunque «sólo unos cuantos saben cuáles son los problemas y se atreven a hablar». El 77 por 100 de los obreros manifiesta que cuando en una asamblea se vota a mano alzada sobre decisiones importantes, «uno no vota de acuerdo a lo que piensa por temor a¡ qué dirán».

¿Y la huelga, cómo debe votarse? El 56 por 100 de los encuestados se inclinan , por el voto secreto y un 34 por 100 que en asamblea y a mano alzada.

Bienestar y nivel cultural

La clase obrera no tenía y en gran parte no tiene aún una cultura política, pero en cambio si ha llegado a alcanzar un alto grado de bienestar.

De 1968 a 1976 el salario real de los peones aumentó

en un 211 por 100 y el de los obreros cualificados en 183. En la actualidad, el 44 por 100 de los obreros son propietarios de pisos, 40 de cada 100 tienen coche, el 90 por 100 nevera y televisión, el 67 lavadora automática y el 33 tocadiscos.

El grado cultural de los obreros, aunque bajo, no es completamente desdeñable: El 10 por 100 de la clase obrera ha hecho el Bachillerato completo; el 15 por

100 incompleto, el 43 tiene estudios primarios completos, el 22 incompletos y sólo un 4 por 100 no tiene ningún tipo de estudios.

La radiografía del obrero industrial español está fuertemente señalada por una de las circunstancias más sustantivas de la política empresarial: Tomando como base 100, la productividad por persona en 1962 y otro 100 el coste salarial por persona en ese año, en 1970 la productividad había pasado a 225 y el coste salarial a 305.

Sólo seis años después, la productividad era de 317 y el coste salarial había ascendido a 903. Si desde 1970 a Í976 la productividad aumentó un tercio, los costes salariales se multiplicaron por tres.

Los obreros industriales perdieron en 1978 más de 76 millones de horas de trabajo en huelgas. Las presiones salariales son, según los encuestadores de la Fundación del INI, el tercer factor de la crisis.

Los otros dos, la crisis energética y los errores de política monetaria y presupuestaria. Al analizar los datos de la encuesta, Víctor Pérez Díaz señala que «los conflictos obreros han tenido como consecuencia presiones inflacionistas y límites importantes a la autoridad de la dirección y del capital en la empresa y al funcionamiento del mercado del trabajo».

Es en parte la dinámica que conduce a que en los seis primeros meses de 1979 haya en España, según un informe elaborado por «Cambió16», más huelgas que en cualquiera de los años completos anteriores. En el último cuatrienio, esas huelgas laborales hicieron" perder a la economia nacional un billón de pesetas,

Según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, entre 1975 y 1978 se perdieron por las huelgas 377.439.383 horas de trabajo, y los obreros afectados fueron cerca de diez millones. El año 1976 se llevó la palma: Más de tres millones y medio de trabajadores fueron a la huelga. Las horas perdidas fueron 149.006.142.

Estadísticamente es como si toda persona asalariada en el pais hubiera hecho su huelga en esos cuatro años.

¿Quiénes son los culpables? Las patronales echan la culpa a los sindicatos, los sindicatos a las patronales y unos y otros afirman que el Gobierno tiene gran parte de la responsabilidad de las huelgas al no ser capaz de adelantar un marco de relaciones laborales.

Y los obreros, ¿qué dicen los obreros? La repetida imagen de una manifestación de obreros que piden más salarios o los manifiestos donde critican al Gobierno o las empresas han sido casi las únicas fuentes para conocer la mentalidad de los trabajadores.

Voto a la izquierda con matices

La actitud de los obreros ante los partidos y sus inclinaciones de voto componen un capítulo importante de la encuesta. El voto de los trabajadores españoles en las elecciones de 1977 fue a parar en un 72 por 100 a los partidos de izquierda: El 48 por 100 al PSOE, el 4,3 al PSP y el 19,5 por 100 al

PCE. La UCD se llevó el 19,5; el uno por ciento AP y el resto —7,7- para los otros partidos en liza.

Con esta inclinación del voto, el obrero industrial español votaba a la izquierda en mayor proporción que el francés, que en las últimas legislativas de aquel país alcanzó el 60,5 por 100.

Pero más significativos aparecen en la encuesta los datos de la tendencia del voto de los obreros afiliados a CC OO o a UGT.

El 10 por 100 de los afliliados a CC OO votó el 15 de junio de 1977 a partidos de centro y de derecha. Mientras que en UGT ese porcentaje se elevaba al

21.1 por 100.

El 47,1 por 100 de los miembros de CC. OO votó a los partidos socialistas, en tanto que tos de UGT lo hacían en un porcentaje del

74.2 por 100.

Al PCE, los de Comisiones le votaron en un. 39 por 100 y los de UGT en el 2 por 100.

Como se ve, de esta tendencia del voto, el contraste entre la estructura del voto de CC OO y UGT es muy grande. Los afiliados a UGT votan por abrumadora mayo raía al PSOE y entregan el resto de sus sufragios al centro. Prefieren el voto a UCD que el voto al PCE.

Los afiliados al PCE reparten su voto entre el PSOE y el PCE, aunque sorprendentemente el PCE no resulta de ese reparto el más ventajoso.

Conservador en el puesto de trabajo, pesimista en que le salga otra colocación y algo desconfiado con la crisis, el obrero industrial ve en su trabajo un ritmo tolerable en un 82,2 por 100 de los casos, en contra de un 16,1 que está en desacuerdo y un 1,6 que no contesta.

Sobre si es más difícil el encontrar trabajo ahora —finales de 1978 cuando se hizo la encuesta— que hace dos años el 68,1 decía que mucho más difícil; el 24,7, que bastante más difícil; el 4,2, que igual; el 1,2 bastante más fácil; el 0,2, mucho más fácil, y el 1,6, no sabía.

Votan a la izquierda en su mayoría, pero no critican la política económica del Gobierno

Afiliación sindical: El 57 por 100 militan; el 20 son simpatizantes

El sector industrial, en 1978, perdió más de 76 millones de horas de trabajo por las huelgas

 

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