Federico Mancini, dirigente socialista italiano a ABC. 
 «El eurocomunismo, un mito en quiebra»  :   
 «España, en la misma situación que determinó en 1969 la crisis económica de Italia». 
 ABC.    22/03/1979.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

ABC. VIERNES, 23 DE MARZO DE 1979. PAG. 9.

FEDERICO MANCINI, DIRIGENTE SOCIALISTA ITALIANO, A ABC

«EL EUROCOMUNISMO, UN MITO EN QUIEBRA»

«España, en la misma situación que determinó en 1969 la crisis económica de Italia»

LA situación económica y social de la España de hoy recuerda a la de Italia en la década de los cincuenta.

La radicalización de las centrales sindicales - muy enfrentadas entre si - recuerda a Italia durante el "otoño

caliente" de 1969. que precipitó al país en un hundimiento del que sólo a partir de 1976 ha empezado a

levantarse. Ese maniquismo sindical puede bloquear el pacto social, lo que condicionaría gravemente a la

economía española durante la próxima década.»

Este es el diagnóstico de un hombre de Izquierda. Federico Mancini, cincuenta y dos años, miembro del

Comité Central del Partido Socialista Italiano, catedrático de Derecho del Trabajo y un buen especialista

en materia laboral en el país campeón de la huelga en Europa.

El profesor italiano conecta esta semejanza social con la política. España es, como Italia, una democracia

parlamentaria, con un Poder ejecutivo limitado tanto por las Cámaras como por las autonomías. En ambos

casos el sistema camina hacia un bipartidismo imperfecto: dos grandes formaciones, que representan cada

una a un tercio del electorado, están «obligadas» a entenderse. De este hecho depende el pacto social

tanto como de las centrales sindicales.

Hay, sin embargo, tres diferencias fundamentales entre España e Italia. Primera: el lugar que en Italia

ocupa el comunismo (34,4 por 100 de los votos en 1976) le corresponde en España al socialismo (29,4

por 100 en 1978). Segunda: mientras la democracia cristiana italiana cuenta con el segundo sindicato del

país (la CISL, tres millones de afiliados contra cuatro del sindicato comunista, CGIL), la UCD no dispone

en España de una mínima organización laboral. Tercera: el índice de afiliación, que en Italia supera el 50

por 100, no pasa en España del 20.

* LA CAÍDA DEL SOCIALISMO

Se da además la circunstancia de que en Italia, inmediatamente después de la caída de Mussolini, era el

socialista el primer partido de la izquierda. Sus continuas oscilaciones de programas entre el marxismo

práctico y la socialdemocracia teórica y las escisiones que sufrió (por la derecha, en 1964; por la

izquierda, en 1963) debilitaron progresivamente al partido. La brutal caída electoral del PSI (20.7 por 100

de los votos en 1946; 9,6 por 100 en 1976) capitalizó el auge del «eurocomunismo» en Italia. ¿Sufrirá el

socialismo español el mismo proceso de laminación? Mancini sitúa aquí una responsabilidad del PSOE

que afecta no sólo a sus propios intereses como partido, sino a los de toda la nación.

El socialismo español corre grave riesgo de escisión por la izquierda tras la derrota electoral del 1 de

marzo. Es en esa difícil coyuntura del PSOE cuando el PCE da un bandazo, se radicaliza y anuncia su

oposición de principio a Suárez. Carrillo se opone a un Gabinete monocolor de UCD, como si no hubiera

sido esa la fórmula con que se ha gobernado España durante los dos últimos años gracias al apoyo (entre

otros) del PCE.

Al evocar estas cuestiones, el profesor italiano prefiere no interferir en asuntos internos de España y

mucho menos en los de un partido socialista hermano. Sus respuestas, en «clave italiana», son, sin

embargo, muy ilustrativas.

* UNA ALIANZA ABSURDA

- Creo que es absurda la alianza, aunque sea temporal, de un partido comunista y un partido conservador.

Comunistas y democristianos son incompatibles en Italia, por más que el PCI se empeñe en presentar un

programa «aceptable». Todo el mundo sabe que los programas comunistas son siempre programas

mínimos y que en ellos se separa la táctica de la estrategia. Con el apoyo o con la oposición a un

Gobierno conservador, los comunistas buscan exclusivamente sus propios intereses y no los del país.

Acabamos de comprobarlo en Italia. La ruptura del PCI con la Democracia Cristiana es sólo aparente; se

debe a un motivo táctico. E1 PCI pensó que necesitaba una corta cura de oposición (perdió bastantes

votos en las últimas elecciones locales) y ha vuelto ha radicalizarse. Una decisión táctica. La estrategia

del «compromiso» con la DC continúa. Ningún partido de derechas debe engañarse en esto sentido.

- ¿Puede el «eurocomunismo» invadir con esa estrategia el espacio socialdemócrata limando votos por la

derecha al partido socialista?

- Yo no creo en el «eurocomunismo»: es un secreto a voces que el PCI sigue teniendo lazos, incluso

financieros, con la Unión Soviética, que se beneficia de un porcentaje de las exportaciones a los países del

Este. Hace dos años hubo algunos indicios, alguna esperanza, de liberalizar el marxismo. Hoy se ha roto.

El comunismo francés traicionó hasta a su propio aliado socialista en el momento en que temió no lograr

sus intereses de partido. La moderación comunista alivia algunos problemas críticos en algunas países. Y

nada más. Pienso que el PCI depende ahora mucho más de Moscú.

* «El radicalismo sindical puede bloquear un pacto social que beneficiaría a los trabajadores»

* «¿Nacionalizar? En Italia, la productividad del sector privado duplica la de las empresas públicas»

* CORREA DE TRANSMISIÓN

- Vuelvo al terreno laboral. En España el PCE, segunda fuerza de la izquierda, es, sin embargo, la

primera en el orden sindical. Comisiones Obreras está mejor organizada, tiene más experiencia y es

mucho más moderna que la UGT...

- Los sindicatos comunistas son siempre correa de transmisión de los intereses del partido. No en vano

fue Lenin quien acunó esa expresión. La central comunista italiana ha sido casi siempre más moderada

que el sindicato democristiano, lo que demuestra que este último es mucho más independiente. Hay

siempre una proporcionalidad inversa entre la conflictividad de un sindicato y su independencia política.

Al margen de esto considero positivo que los sindicatos de izquierda se convenzan de que la moderación

protege casi siempre mejor los intereses de los trabajadores que el radicalismo. El caso de Italia es claro.

¿De qué sirven alzas salariales brutas que en la práctica provocan una inflación que reduce el poder de

compra?

Creo que este es el punto vital del análisis que deben hacer juntos empresarios y trabajadores. Creo que es

muy positiva la experiencia que hemos iniciado en Italia de crear una confederación unitaria - digo

unitaria y no única - de todas las centrales. Este organismo sirve para encauzar un diálogo realista como

para alejar a los sindicatos de los intereses partidistas y de la demagogia. Puede llegarse así a resultados

tan sorprendentes como el caso de la compañía nacionalizada Alfa Romeo, en la que el sindicato

socialista, la UIL, propuso a los trabajadores - y éstos lo aceptaron - trabajar un día más, el sábado, sin

sueldo para evitar el hundimiento de la empresa.

* LA EFICACIA PRIVADA

- En lo que se refiere a nacionalizaciones, el PSOE Va - a corto plazo al menos - mucho más allá que el

Partido Comunista...

- En Italia tenemos un sector estatalizado comparativamente roas amplio que el de Alemania federal. La,

experiencia nos ha demostrado que la productividad de los sectores privados situados en la periferia de

ese gran Estado duplica a la del sector público. ¿Puede alguien pensar en nuevas nacionalizaciones? Se

trata de hacer funcionar al sector público, segundo factor de inflación después de la «escala móvil» de

salarios de Italia. No de agrandarlo.

El caso francés es aún más claro. El Estado de la V República es uno de los menos liberales, de los más

dirigistas de la Historia de Francia. Pienso que el socialismo francés se equivocó al pactar con los

comunistas un programa que suponía ampliar aún más el poder de ese Estado central. Ese error provocó

la ruptura de la unión de la izquierda y, además, la quiebra del mito del «eurocomunismo». España, bajo

el franquismo, no fue nunca una economía liberal, sino centralizada. Crea que las conclusiones se

imponen solas. - José Luis CARRASCOSA.

 

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