Autor: Muñoz, Javier. 
   El nuevo impuesto sobre la renta y el poder adquisitivo de los salarios     
 
 El País.    25/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Como un arma más de la ofensiva ideológica de la patronal, o mejor dicho de una parte de la misma, hegemónica, eso sí, representada por la CEOE, se están manejando últimamente con bastante profusión dos ideas fundamentales: la primera consiste en afirmar que «el crecimiento salarial de 1979 será superior al tope del 13 %, y esto se explica por el efecto redistributivo del nuevo impuesto sobre la renta. La segunda consiste en afirmar que los hábitos de la negociación salarial van-a modificarse en el sentido de que ahora no tendría sentido reivindicar subidas lineales, ni en todo, ni en parte, ya que sería profundizar en exceso el efecto redistributivo y progresivo del nuevo impuesto».

Para demostrar la primera idea se están publicando cuadros comparativos entre el viejo IRTP, que muere con el año 1978, y la nueva retención fijada por el real decreto 2789/1978, del 1 de diciembre, con vigencia desde el primer día de enero de 1979. Pensamos que al actuar de esta forma se está diciendo únicamente una verdad a medias y se puede inducir a confusión. Esta, en nuestra opinión, viene de dos causas: en primer lugar, porque.

El nuevo impuesto sobre la renta y el poder adquisitivo de los salarios

«la percepción íntegra anual que, de acuerdo con las estipulaciones contractuadas, vaya normalmente a percibir el sujeto pasivo» y que sirve de base según el artículo 3.° del citado real decreto para fijar el porcentaje de retención puede ser bastante diferente (incentivos, destajos, horas extraordinarias,.., convenios que se denuncian en primavera o verano, no entrarían para hallar el porcentaje de la retención. Estamos, en el momento de escribir estas líneas, a la espera del trato reglamentario que vaya a tener este impuesto), lo cual nos lleva a considerar el impuesto sobre la renta y, en segundo lugar, porque para los trabajadores la carga fiscal no va a acabar con. la retención en las empresas, sino que va a continuar con el impuesto sobre la renta, que tiene una presión fiscal diferente a la retención, tal como se ve en el siguiente cuadro (I): Este cuadro muestra que la presión fiscal del impuesto sobre la renta va a ser distinta que la de la

UNION SINDICAL OBRERA

COMUNICADO DE LA COMISIÓN EJECUTIVA DE USO

En la reunión mantenida en el día de hoy, la Comisión Ejecutiva de la Unión

Sindica/Obrera ha decidido hacer pública la postura de USO ante las

próximas Elecciones Generales:

La USO, como expresión y portavoz de las necesidades y aspiraciones

obreras, reclama para sí el puesto que le corresponde en la vida política del

país, como tal sindicato, en su función de proponer y urgirá la sociedad y a

los partidos políticos los objetivos de su propia política.

Tal ejercicio, que supone la intervención sindical en la política del país, con

plena independencia del Estado y de los partidos, lleva consigo:

a) Una atención constante a los acontecimientos de la vida pública.

b) Un esfuerzo de educación política a los trabajadores, c) El respeta la opción política de sus afiliados.

d) La incompatibilidad de simultanear en una misma persona cargos sindicales y políticos a niveles-superiores.

La USO, organización de clase, libre y soberana, independiente y autónoma de todos los partidos políticos y del Estado, declara. PRIMERO

La importancia de la participación de los trabajadores en las elecciones, dada la necesidad de consolidar un cuadro político estable dentro del nuevo marco definido en la Constitución, que avance en la consolidación y profundización del proceso democrático y las libertades. SEGUNDO

La USO como tal. ni pública ni orgánicamente, participa a ningún nivel o efecto en la campaña electoral. Ni presentará candidatos USO ni formará ningún tipo de coalición electoral, ni recomendará el voto hacia ningún candidato, partido o coalición. TERCERO

La USO respetará la libre opción electoral de sus afiliados, así como el derecho a apoyar, a hacer campaña o a ser candidatos a favor de esa opción. CUARTO

La USO considera necesaria y positiva la presencia de representantes obreros a través del cauce natural de los partidos políticos, en el futuro Parlamento, para hacer valer y defender los intereses obreros en el nivel institucional. QUINTO

La USO propugnará y practicará la incompatibilidad entre cargos sindicales y candidatos proclamados desde el momento mismo de su proclamación, no sólo en el caso de que salieran elegidos. Esta aplicación automática de la incompatibilidad se basa en el principio de que la vida sindical no se separa a tenor de una coyuntura electoral y política. Y difícilmente se puede atender las responsabilidades sindicales y la campaña política a la vez.

Esta in compatibilidad no excluye el derecho persona i de cualquier afiliado, sea cual sea su cargo, a hacer propaganda o campaña por una opción completa. SEXTO

La USO promoverá la información de sus afiliados sobre los distintos programas electorales, así como el debate y análisis de contenidos por entender que, lejos de cualquier dirigismo u orientación de voto sindical, es su tarea desarrollar la capacidad de sus afiliados para tomar posición frentes programas—masque nombres o siglas —, asi como para afrontar el análisis de la coyuntura electoral, sus repercusiones sobre las tareas y perspectivas sindicales y las propias perspectivas políticas que las elecciones abrirán. SÉPTIMO

La USO entiende que debe lograrse y estimularse la información y propaganda electoral en los centros de trabajo, como un derecho democrático de ios trabajadores, y que el sindicalismo debe defender. La USO, asimismo, defenderá que en las empresas el reflejo de la lucha electoral no provoque la división en la acción sindical de los trabajadores. OCTAVO

La USO analizará el proceso electoral y su incidencia sobre la clase obrera, expresando las reivindicaciones de los trabajadores durante el período electoral para urgir a los partidos políticos y a tos poderes públicos la asunción de los problemas que hoy tenemos los trabajadores.

Madrid, 22 de enero de 1979 Fdo., Isabel Berenguer

JAVIER MUÑOZ

Equipo de Estudios del Sindicato Unitario

retención. Así podemos distinguir varias zonas:

a) La no marcada (todos los solteros; casados, sin hijos, de más de 1.725.000 pesetas brutas anuales; casados, con un hijo, con ingresos anuales brutos desde 750.000 pesetas a 1.465.000 pesetas; casados, con dos hijos, desde 900.000 pesetas) en que el impuesto sobre la renta sería mayor que ¡a retención.

b) La zona marcada con O, significa que habrá salarios para los que la retención sea mayor que el impuesto sobre la renta y otros para los que la retención sea menor.,Esto se produce porque el impuesto de la renta tiene escalones mucho más suaves que los de la retención, que es más escalonada.

c) Por ejemplo, para los salarios más altos, antes del salto de escalón

sólo en los marcados O, es la retención superior a la renta. Si hiciésemos un ejemplo con salto de escalón (por ejemplo, salarios de 351.000, 391.000, etcétera) deberíamos tener casi siempre en cuenta el signo 0.

Estimamos pues, que no es del iodo correcto tratar como on único impuesto la retención, cuando sólo es un ingreso a cuenta y cuando la presión fiscal efectiva resultante va a ser otra.

Ilustra asimismo muy poco; en lo que al poder adquisitivo se refiere, el comparar para una misma cantidad tipos de 1978 y de 1979, en cuanto que el sujeto pasivo, al crecer sus salarios, se va a encontrar con presiones fiscales distintas. Por tanto, para trazar la línea entre beneficiados y perjudicados en el nuevo impuesto, y por ende si el porcentaje efectivo de subida salarial llegara a recuperar el 16 % aproximado de incremento del APC a lo largo de 1978 (pero no olvidemos que los salarios van detrás

de Jos precios), no podemos más que ir, en los diferentes supuestos de incremento porcentual y de condiciones personales de los sujetos pasivos, a los crecimientos líquidos resultantes.

Dentro de esta comparación debemos distinguir claramente dos zonas:

a) Las renías de trabajo cercanas al salario mínimo interprofesional (hasta 300.000 pesetas de 1978 para el soltero y hasta 315.000 pesetas.de 1978 para el casado), que por tener anteriormente un tratamiento fiscal ventajoso sacan muy pocas ventajas —comparativamente— del nuevo trato fiscal, cuando no claras desventajas. Esto se ve en el siguiente cuadro para supuestos de incremento del 12,13 y 14% (II).

Del cuadro II obtenemos la conclusión que las rentas de trabajo cercanas al salario mínimo interprofesional, contempladas desde la perspectiva del poder adquisitivo, no se beneficiarán enteramente del carácter progresivo del nuevo impuesto (cuando no pierden incluso parte del porcentaje de subida, como es el caso de !os trabajadores solteros), pese a que son los que más se deberían beneficiar. Es una zona dé rentas en donde no se puede decir alegremente que se gane mucho, poder adquisitivo y que debería haber tenido otro trato legislativo.

b) Para la «zona salarial» sin ventajas fiscales anteriores obtendríamos los siguientes incrementos efectivos de salario en 1979 por un crecimiento salarial del cuadro III.

Teniendo en cuenta que el salario bruto anual medio en España en 1978 gira alrededor de las 500.000 pesetas, del cuadro III no se obtiene que se mantenga el poder adquisitivo de los salarios.

Más aún, con el 13 % de subida y a pesar del trato fiscal progresivo, las rentas salariales sufren en España desde 1979 una continua pérdida de importancia como se refleja en este cuadro (IV).

La segunda idea que expresábamos más arriba viene a decir que, por una parte, el abismo salarial en España está muy cerrado y, por otra parte, e! nuevo impuesto perjudica, con su prógresividad, las rentas más altas, por lo que hay que exigir subidas proporcionales. Frente a esta idea, nosotros pensamos que hay que seguir cerrando (más moderadamente o más fuertemente dependiendo de la estructura salarial concreta) el abanico salarial, y que el impuesto, que repetímos es progresivo, será un factor más a traer en cuenta para determinarse por la linealidad, semilinealidad o semiproporcionalidad de las subidas salariales," pero no como el único factor. Debemos tener en cuenta además que por el efecto del recargo transitorio que existía anteriormente sobre las rentas superiores a 750.000 pesetas, al efecto comparativo de la prógresividad fiscal para dichas rentas, disminuye, tal como se ve en el cuadro III.

El defenderla proporcionalidad en todos los casos a causa del nuevo impuesto nos llevaría a anular los efectos progresivos del nuevo impuesto.

Entendemos finalmente que sería unilateral hacer referencia a la prógresividad, por otra parte real, del nuevo impuesto y no mencionar la presión que los trabajadores tienen por causa de las cuotas de la Seguridad Social, gravamen que es absolutamente regresivo y cuya transformación, se debe abordar.

 

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