Apunte coyuntural. 
 Distribución del paro español     
 
   28/04/1980.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Distribución del paro español

EN España se dispone de dos fuentes estadísticas para cuantificar el paro. Ambas fuentes, desde nuestro punto de vista, serias y fiables, aunque parezcan discrepantes, se complementan, permitiendo el enjuiciamiento correcto de la estructura, distribución y dimensión del paro en España. Se trata de la encuesta de población activa, elaborada trimestralmente por el Instituto Nacional de Estadística, y el registro de parados de las oficinas de empleo del Instituto Nacional del Empleo. La encuesta de población activa es una investigación muestral realizada.sobre el colectivo de las familias españolas. La segunda es una estadística de registro administrativo en la que constan las personas que se han inscrito como parados en las oficinas de empleo. Obviamente, no todos los activos desocupados se inscriben en el registro, lo que explica la menor entidad de la cifra de registro respecto a la de la encuesta. Esta circunstancia se da casi con carácter general en todas las provincias españolas.

El número de parados, según la encuesta del INE, alcanzaba en el cuarto trimestre de 1979 a 1.334.200 personas, mientras que los parados registrados en diciembre eran 1.130.221. Ambos datos incorporan tasas de paro sobre la población activa del 10,1 y 8,6 por 100, respectivamente.

El análisis del paro español, desde el punto de vista geográfico, podría distribuirse en cinco grandes grupos:

• El primer grupo lo comprenderían las provincias que sufren un nivel de paro intenso y generalizado en todos los sectores productivos. En dicha situación se encuentran las nueve provincias situadas más al suroeste: las siete andaluzas, excepto Almería, más las de Badajoz y Ciudad Real. Según la encuesta de población activa, el paro de este grupo de provincias afecta al 16,1 por 100 de la población activa, con un máximo en Cádiz del 20,7 por 100 y un mínimo en Granada del 13,7 por 100. A todas estas provincias les afecta intensamente el paro en construcción, y agrícola, pero también el paro se extiende a los sectores de industria y servicios y de forma especial en la población joven que busca su primer empleo.

• Un segundo grupo habría que referirlo al archipiélago canario. Canarias constituye una región «sui generis» derivada de su Insularidad y de su distinto rol demográfico. Según la EPA, la tasa de paro de su población activa es del 11 por 100, y según el registro de parados, del 7 año

100. El paro afecta especialmente a los jóvenes que han alcanzado la edad de trabajar y no encuentran un empleo adecuado a su formación profesional y características personales. En los próximos años, la afluencia de jóvenes canarios será muy intensa a consecuencia de la acusada natalidad en las dos últimas décadas.

• Un tercer grupo lo comprenden las regiones industrializadas. La crisis económica está afectando intensamente al sector industrial y a la construcción, con expulsión de empleo existente. En este grupo se incluyen el País Vasco (excepto Álava), Barcelona y Madrid, a cuyas provincias hay que incorporar también por su alta tasa de paro las de Valladolid, Navarra, Alicante y Murcia. La tasa de paro oscila entre el 13,1 por 100 del País Vasco y Navarra y el 10,2 por 100 del eje Alicante-Murcia.

• El cuarto grupo comprendería las regiones o provincias que registran la tasa de paro más baja. En este apartado figurarían en primer lugar las provincias limítrofes con Francia, excepto Navarra, es decir, Huesca, Lérida y Gerona, que son, sin duda, las provincias en las que el paro ha tenido menor incidencia.

Se trata de provincias que desconocen prácticamente el paro agrícola y que tienen una situación industrial y de servicios muy equilibrada. En segundo lugar figura Galicia, región que por la fragmentación de la propiedad agrícola se da un nivel de paro muy bajo, aunque sea a costa de una productividad escasa. Por último, el grupo de provincias que constituyen el Macizo Ibérico, con la excepción de Guadalajara, es decir, Cuenca, Teruel y Soria, a las que habría que agregar las de Logroño, Avila y Segovia.

• El paquete de provincias que se sitúan en lugares intermedios del paro en cuanto a su intensidad relativa comprende las provincias del Levante español (Tarragona, Castellón, Valencia y Baleares), Zaragoza, Almería y gran número de las provincias de las regiones del interior: Albacete, Toledo, Cáceres, Salamanca, Zamora, León, Falencia, Burgos y Álava, a las que pueden agregarse Asturias y Santander. Son, en general, provincias con escaso paro agrícola, y algunas de ellas, con bajo desarrollo industrial. El caso de Tarragona, Castellón, Valencia, Baleares, León, Oviedo, Santander y Álava, con un desarrollo industrial importante, constituye una excepción positiva frente a las provincias más industrializadas. En cualquier caso son provincias con´ un nivel de paro notable que oscila entre tasas del 5,6 por 100 en Baleares al 8,4 por 100 en Oviedo.

El paro español ya no es un paro básicamente agrícola, sino que afecta más intensamente a las jóvenes generaciones residentes en poblaciones urbanas y que simultáneamente se va extendiendo en los sectores de la construcción e industrial. Un paro que a la condición básica de juvenil y femenino se va incorporando un paro industrial que afecta, cada vez más intensamente, a cabezas de familia que tienen a su Cargo el sustento de un hogar. Un paro socialmente más grave y más preocupante.

 

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