Autor: López, Rosa. 
 Terminó la "marcha del sulfato". 
 Cuarenta mil madrileños, con los mineros de Riotirón     
 
 Diario 16.    19/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Termino la «marcha del sulfato»

Cuarenta mil madrileños, con los mineros de Riotirón

Texto: Rasa LÓPEZ fotos: E CANO

Madrid — Entre cuarenta y cincuenta mil personas asistieron en la tarde ayer a la manifestación convocada por CC OO y UGT en solidaridad con los 90 mineros de Crimidesa que han recorrido a pie los 300 kilómetros que separan Cerezo de Rio tirón (Burgos) de Madrid.

Con una hora de retraso se inició la manifestación en la plaza de Castilla, aunque de hecho, desde las inmediaciones de la Ciudad Sanitaria La Paz, tanto los mineros como los que los recibieron marcharon en nutrido grupo.

Quien realmente abría la marcha, en un homenaje urgente, fue un viejo minero de ochenta y tres años, Vicente Cascajares, que desfallecido en su bicicleta manifestaba que desde Aranda de Duero «he echado mano de este modesto

vehículo porque ya no podía más».

A la cabeza de la marcha no faltaron Ramón Tamames, puño en alto, y Marcelino Camacho, acompañados por Nicolás Sartorius, que se unió como un transeúnte más. No faltaron tampoco diputados y concejales socialistas, como Alonso Puerta y González Escribano. También se unió el diputado canario Sagaseta, que fue efusivamente abrazado por los mineros. Tanto Sagaseta como Bandrés intentaron mediar en el conflicto fechas atrás.

El auténtico líder y mediador en el conflicto de Crimidesa, Agustín Palacios, se mostraba conmovido. Allí estaban todos, acompañados por sus esposas, sin duda las que más gritaron clavel en ristre.

«Madrid entero está con los mineros», fue el lema más coreado a lo largo de la marcha, simultaneado por

el repetido tantas veces «Maruxiña...»

En un principio, la organización pareció escaparse de las manos de los sindicatos convocantes, CC OO y UGT. Hubo gran profusión de pancartas, entre las que se adviertieron las de otros partidos de izquierda, como PTE, PSOE, MC e incluso cenetistas.

Precisamente uno de ellos comentaba que «el credo es lo de menos, todos debemos estar con los de Crimidesa». Por su parte, los transeúntes de la calle de Bravo Murillo mostraron su admiración por los mineros en medio de un comentario casi unánime: «Han hecho una proeza.»

La plaza de los Juzgados apareció abarrotada de manifestantes y público muy diverso y sólo a partir del final de Bravo Murillo la marcha pudo ser controlada por los servicios de orden de

las centrales CC OO y UGT. Un único conato de incidente se registró en los aledaños del Ayuntamiento de Tetuán —actualmente Junta de Distrito— y fue protagonizado por algunos militantes del EMK -MC del País Vasco.

Estos intentaron incluirse en la manifestación para manifestar su repulsa al industrial Olarra, aunque ante el rechazo del servicio de orden y de la mayoría de. los asistentes, «son temas distintos», comentaban, optaron por desaparecer.

Aún a las nueve de la noche, hora en que estaban ´previstas algunas intervenciones en la plaza de Bravo Murillo, la manifestación no había terminado de cruzar el ecuador del trayecto. En un balance de urgencia, se pueden estimar entre 40.000 y 50.000 los asistentes al acto. Las agencias Efe, Europa Press y Colpisa coincidieron en estas cifras.

 

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