Los oradores y el público     
 
 Diario 16.    02/05/1980.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Los oradores y el público

Madrid — Nicolás Redondo se jugó su discurso al criticar la intervención soviética en Afganistán, lo que motivó una rechifla y abucheos de buena parte del público, reacción que obstaculizó la comprensión de lo que decía el líder ugetista durante cinco minutos como mínimo.

Fidel Alonso y Marcelino Camacho, que insistieron en palabras de solidaridad internacional, optaron por referirse al extremo sur de Sudamérica, evitando cuidadosamente una referencia a Irán, como hizo Redondo, que obligaba a igual referencia a Afganistán, como también hizo el secretario general de UGT.

La reacción, contraria a esta parte precisa del discurso de Redondo, motivó otras réplicas, ya más aisladas, como «Redondo, no hablas de unidad», tema, en cambio, preferido por Camacho.

Las consignas pactadas por UGT y CC OO para el acto unitario brillaron por su ausencia. Los afiliados a Comisiones insistían en la necesidad de que la «unidad sindical sea para luchar» y en epítetos contra el Estatuto de los Trabajadores, mientras UGT optaba por mantenerse en las consignas de repudio al proyecto de ley Básica de Empleo.

Mientras miembros de Comisiones insistían en que las siglas CC 00 definen un «sindicato trabajador», algunos militantes ugetistas llamaban a voz en cuello a corear que «socialismo es libertad».

Los minoritarios

Con mayor número d

e banderas republicanas que en el acto de hace un año atrás, los militantes del PCE (m-1) machacaron durante todo el acto con un coro de voces que impedía comprender los discursos a quienes se encontraran próximos al ala este de la Plaza de la Independencia.

En la hora y media que duró el acto, los miembros del PCE (m-1) abundaron con que «España, mañana, será republicana», frente al fascismo «la defensa popular» y llamados romper todo tipo de pactos, compromisos, etcétera, «maniobras» en las que aparecían identificados los miembros de la tribuna de oradores.

El ambiente, en general, frío, en relación a actos anteriores. Con excepción de cuando se mencionaba la palabra «unidad sindical», ante la cual buena parte de los 150.000 a 200.000 asistentes se mostraban particularmente inclinados.

 

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