Los bajos fondos del eurocomunismo     
 
 Ya.    30/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

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Los bajos fondos del eurocomunismo

De "Cambio 16":

"El "eurocomunismo" es hoy la doctrina oficial y tranquilizadora del Partido Comunista de España de

Santiago Carrillo, una bandera de paz y de concordia que se pretende hecha de una historia sórdida, según

la "Autobiografía de Federico Sánchez", el libro de Jorge Semprún que ganó el premio Planeta 1977.

Federico Sánchez, o sea Jorge Semprún, fue expulsado del PCE en 1964, junto con Fernando Claudín, por

haber propuesto a Carrillo el abandono de una política que consideraban nefasta y la adopción de otra

cuyas grandes líneas son las del eurocomunismo.

"El Partido no es más que la unidad unánime del Ejecutivo en torno al secretario general." Así lo define

Francesc Vicens, uno de los principales personajes de la "Autobiografía de Federico Sánchez".

Francesc Vicens hoy tiene cincuenta años y dirige la maravillosa Fundación Joan Miró, de Barcelona. En

1964 se solidarizó con Jorge Semprún y Fernando Claudín, rompió la "unidad del Ejecutivo" y fue

excluido del PSUC, o sea, según sus palabras, "la federación catalana del PCE", en la que había entrado

en 1955 y en donde ocupó hasta 1964 importantes cargos en la clandestinidad y en el exterior. "Era uno

de los trepadores más integrales que he conocido en el Partido Comunista", diría de él Javier Pradera, que

no suele ser amable con muchos de sus ex compañeros de excursión.

El principal protagonista en la destrucción de la infiltración del PCE en organizaciones socialistas o

liberales fue Carlos Zayas, hoy diputado del PSOE.

Zayas, entonces joven estudiante, había sido "captado" por Javier Pradera, cuya verdadera identidad

comunista todos ignoraban.

"Pero la jugada era de Semprún y era de altos vuelos - comenta el diputado socialista, añadiendo - : si

hubiera tenido éxito, quizá no fuera hoy el PSOE lo que es."

En la maniobra, él era la pieza clave.

Se le invitó, con ocasión de algunos congresos juveniles, a un viaje a todo tren por diversos países de

Europa del Este, a la URSS y a China. "Estuve seis meses viviendo a todo lujo a costa del comunismo

internacional, pero no lograron convencerme", dice.

A su regreso, Jorge Semprún le recibió en París con el ansia de abrazar a un nuevo correligionario, a un

nuevo, "aparatchik". Zayas le dijo que "de comunista, nada", y le manifestó toda su admiración por los

sistemas socialdemócratas de Europa del Norte.

Semprún inició entonces un terrible intento de lavado de cerebro, no desprovista de serias amenazas.

"Confieso - dice Zayas - que sentí miedo físico; comprendí que me la jugaba en serio y a la cita del día

siguiente no acudí. En el primer tren regresé a España y conté a los compañeros de la ASU lo que estaba

ocurriendo, que yo era un infiltrado y les di los nombres de todos los demás. Me volvieron a amenazar.

Javier Pradera, sobre todo, me hizo amenazas durísimas. Para Víctor, su hermano, el descubrimiento de

que Javier era comunista fue un golpe terrible. A mí se me catalogó entre los más grandes traidores al

movimiento obrero. Fui el gran traidor."

Según Zayas, aquello no fue una anécdota episódica: "Esa manera de actuar es consustancial con el

comunismo.

Kindelán: "El PCE tuvo mucha menos influencia y mucha menos importancia de lo que se ha dicho. La

verdad es que nos engañamos todos. Nos decían que el franquismo terminaba, y era cuando en realidad

estaba comenzando. La tragedia de nuestra generación es que se nos hizo creer que veíamos el fin del

franquismo y no era verdad, El franquismo era capaz de adaptarse a nuevas realidades, y el PCE, no. Por

eso, veinte años después, vemos que tuvo menor incidencia de la que se dijo, y por eso Carrillo,

adaptando ideas de Pradera, Claudín y Semprún, se ha tenido que sacar de la manga el "eurocomunismo",

ni más ni menos..."

A principios del año pasado, un grupo formado por Jorge Semprún. Juan Goytisolo, Ricardo Muñoz Suay,

Eduardo Haro Tecglen, Francesc Vicens, con la colaboración especial de Fernando Claudín, organizó una

revista llamada "Revisión", que el millonario "progre" catalán Sebastián Auger propuso financiar.

Cuando ya todo estaba montado, afirma Semprún, Carrillo y Auger pasaron un largo fin de semana en el

yate del segundo, tras el cual el financiero retiró su apoyo económico a "Revisión", cesando igualmente

entonces la colaboración de Semprún en su periódico "Mundo Diario".

"Claudín y Sánchez lo hicieron mal, y todavía me extraña hoy cuando pienso en su conocimiento de las

interioridades de la curia. Tenían que haber cogido a Carrillo a solas y hablarle en secreto, de modo que,

unos meses más tarde, fuera él quien expusiera el cambio de política, como si fuera idea suya. Pero

¡plantearme una oposición abierta en el comité ejecutivo!... ¡Qué error!... Claro que yo también lo cometí,

y es que llega un momento en que uno se harta de tanta tontería y de tanta monserga.

 

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