Autor: Martín, Darío. 
 Más de cien mil personas se manifestaron contra el desmantelamiento industrial de la ciudad. 
 Gijón quedó paralizado por la huelga general     
 
 Diario 16.    26/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Gijon:

Darío MARTIN

corresponsal

La ciudad de Gijón y su comarca permanecieron prácticamente paralizadas durante las veinticuatro horas de ayer, en una jornada de huelga general convocada por todas las centrales sindicales y mayoritariamente secundada por la población. Sin que se registrasen incidentes significativos, entre ochenta y cien mil personas se manifestaron a media mañana por las calles de la ciudad en protesta por el desmantelamiento industrial a que se está viendo sometida la zona.

La jornada ha sido considerada en medios políticos como el primer pulso en la calle al nuevo Gobierno socialista, y como una de las protestas más importantes realizada por la clase trabajadora en Asturias en los últimos años.

Ni pan ni leche

Entre el 80 y el 90 por 100 de la población activa de la comarca, cifrada en unos cien mil trabajadores, secundaron desde primeras horas de la mañana de ayer el llamamiento de las centrales sindicales. Sectores como el metal, construcción, artes gráficas, hostelería y astilleros mantuvieron la más absoluta inactividad en que centros de produción.

El mismo aspecto presentaban los centros -de enseñanza (BUP, EGB y Formación Profesional), donde sólo cinco, de los 35 con que cuenta la comarca, impartieron clases.

Sectores más reacios, generalmente, a secundar este tipo de llamamientos se sumaron también a la huelga general, viniendo a confirmar la impresión sumamente favorable que las centrales sindicales tenían sobre el grado de concienciación de todos los sectores sociales. Así, la práctica totalidad de la Banca respetó el llamamiento de los sindicatos, igual que gran parte del sector del comercio y alimentación. Durante todo el día no se despachó ni pan ni leche, y en los centros médicos sólo se atendían los casos de urgencia y las asistencias mínimas a los ingresados.

Organismos oficiales, como el Ayuntamiento, respetaron también escrupulosamente el llamamiento de los sindicatos. Tampoco funcinaron los transportes urbanos, manteniéndose un retén de taxis para casos de emergencia. Una de las pocas excepciones, autorizada por el comité de huelga, fueron los puestos de venta de prensa, que permanecieron abiertos, aunque no podían vender otros productos.

Se calcula en diez mil el número de empresas que respetaron la jornada de

Empresas, bancos, centros de enseñanza, delegaciones oficiales, transportes urbanos, comercio, hospitales, todo permaneció ayer en paro en Gijón, en una huelga general como no se recuerda en los últimos años de la historia de Asturias. Ni siquiera se repartió leche y pan. Por la tarde, una manifestación de ciento cincuenta mil personas, según los organizadores, recorrió las calles de la ciudad para pronunciarse en contra del desmantelamiento industrial que ha llevado al paro a veintidós mil trabajadores en la ciudad, el 20 por 100 de la población activa. Las reivindicaciones eran las siguientes: potenciación de la industria, revisión del Estatuto de los Trabajadores y un plan que evite el actual ritmo de cierre empresarial.

Más de cien mil personas se manifestaron contra el desmantelamiento industrial de la ciudad

GIJON QUEDO PARALIZADO POR LA HUELGA GENERAL

huelga, incluyendo a los autónomos, y en algunos medios no se dudaba en considerar la huelga como la más importante de la historia de Gijón.

Sin incidentes

Las acciones de protesta de los últimos días, con cortes de tráfico —en algunos casos muy espectaculares—, manifestaciones, etcétera, habían hecho temer que al igual que ocurriese el pasado año con las movilizaciones del sector naval la tensión pudiese desbordarse en la jornada de ayer. Sin embargo, el día transcurrió sin que se produjesen incidentes de consideración. Únicamente los 30 coches que pincharon, a la entrada de la autopista, con las tachuelas que alguien había echado allí, y la acción de un grupo de trabajadores que impidieron

la salida de autobuses de los hangares de una empresa de transportes pueden reseñarse como «incidentes» de una jornada sumamemte tranquila.

En los últimos días las centrales sindicales habían demostrado un especial interés en concienciar a la población de la necesidad de mantener un comportamiento cívico ejemplar, y cuarenta y ocho horas antes habían hecho llegar a la opinión pública un comunicado en este sentido.

Manifestación

Así pues, los 250.000 habitantes de Gijón, la mayor población de Asturias, comprobaron desde primeras horas lo inusual del ambiente que registraban sus calles, desiertas, con un escasísimo tráfico rodado y una presencia mucho mayor de la Fuerza

Pública, que no intervino en ningún momento.

Poco después del mediodía, una manifestación formada por unas ochenta o cien mil personas, según fuentes de la Policía Municipal, ciento cincuenta mil, según los organizadores, inició sus recorridos por las calles céntricas de- Gijón en completo orden y con una pancarta al frente, en la cual todas las fuerzas convocantes firmaban un llamamiento por la defensa de los puestos de trabajo y contra la crisis industrial de Gijón.

Al frente de la misma iban los principales líderes políticos y sindicales de la región, y a ella asistió también el secretario general del PCE, el asturiano Gerardo Iglesias, que se trasladó a Gijón en la mañana de ayer para acudir a la manifestación.

Bajo el lema de «En contra del desmantelamiente industrial», la jornada de ayer se convirtió en el primer pulso al Gobierno socialista.

Una hora antes de iniciarse dio una rueda de prensa en la que mostró su preocupación por la crisis económica y el continuo aumento del paro, a la vez que declaró que la acción que ayer se realizó en Gijón, «al igual que las probablemente se realicen en los próximos días —dijo—, no deben entenderse como algo dirigido contra el Gobierno socialista, sino como una necesidad de los- trabajadores de defenderse».

Los miles de manifestantes terminaron su recorrido en la plaza del Ayuntamiento, en donde el alcalde, el socialista José Manuel Palacios, pronunció unas palabras en las que elogió la corrección con que se había desarrollado la misma, a la vez que manifestó su convencimiento de que acciones de este tipo, «aunque no solucionan la crisis, sirven para hacer una llamada de atención sobre la misma y poder buscar así soluciones».

Finalmente, un portavoz de los trabajadores, que aborrotaban la plaza del Ayuntamiento y los alrededores, leyó un escrito en el que se recogían exigencias como la revisión del Estatuto de los Trabajadores, la creación de un plan del Instituto Regional del Desarrollo que evite el desmantelamiento industrial, la potenciación de la industria transformadora en la región, las mejoras de las condiciones de vida en toda la comarca y el reconocimiento del puerto El Musel como puerto carbonífero del norte.

Grave situación

Gijón y su comarca atraviesan desde hace ´varios años una grave crisis económica que ha creado cerca de veintidós mil parados, el 20 por 100 de la población activa, a la vez que un clima de recesión industrial que hace que varios miles de puestos de trabajo más estén en peligro. En los últimos días fueron tres empresas (Crady, Avelló y Talleres Moreda) las que centraron la atención en la conflictividad laboral, pero otros sectores, como el naval o las industrias subsidiarias, se mantienen igualmente en precaria situación.

 

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