La huelga de Gijón     
 
 ABC.    26/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La huelga de Gijón

Cuando el nuevo Gobierno cumple apenas un mes y medio de gestión se produce, con plena asistencia popular y ciudadana, la huelga general de Gijón. El paro ha sido prácticamente total: había sido convocado por los sindicatos mayoritarios de UGT-y CC OO, con apoyo de USO, de CNT y de CSI. A la huelga se han sumado, además, diversas asociaciones, entidades y sociedades culturales. El hecho reviste una gravedad cuyo alcance no puede ser amortiguado con ninguna habilidad informativa.

La huelga general de Gijón, que ha lanzado a la calle una manifestación de cerca de 1OO.OOO personas, que ha paralizado a casi 3.50O empresas y 62.0OO trabajadores, y que dejó a la ciudad sin pan y sin leche, sin colegios y sin servicios bancarios, y casi sin periódicos y sin transportes, es una protesta solidaria contra la crisis económica que padecen la ciudad y su comarca, y que ha producido ya el cierre de más de un centenar de empresas y la pérdida de empleo a más de 2O.OOO trabajadores.

Con independencia de los casos concretos de cierre y reducción de plantillas que han actuado como detonantes para la explosión de la huelga, lo más significativo de ésta, lo verdaderamente digno de análisis político, son estos datos: que UGT, central sindical del socialismo, haya participado destacadamente en la convocatoria; la masiva asistencia a la huelga, y la resolución de los huelguistas.

Evidentemente, la demanda que esta huelga plantea va más allá de las ayudas coyunturales a empresas en crisis o de las soluciones transitorias: lo que se pide es una verdadera política capaz de iniciar de una vez el camino de la superación de la crisis y del relanzamiento de la economía. Y es precisamente en este sentido donde la huelga de Gijón cobra todo su significado, por lo que contiene de precedente y de advertencia.

El Gobierno tiene planteado, con la huelga de ayer, un problema grave. En Gijón, como en otros epicentros de la crisis, se piden soluciones, provisionales o no, pero desde ahora mismo. Una ciudad entera prácticamente paralizada no es una huelga más ni un episodio menor. Y no podrá, por eso mismo, descalificarse fácilmente con alusiones a su falta de fundamento.

 

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