Autor: Andía, Alejandro. 
 En los países ricos de Europa. 
 Doce millones de trabajadores emigrantes     
 
 Pueblo.    10/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

En los países ricos de Europa

DOCE MILLONES DE TRABAJADORES

EMIGRANTES

ROMA. (Especial para PUEBLO, por Alejandro Andía)—¿Quien se ponga a caminar por uno de esos «boulevards» que descienden en forma de estrella del Arco del Triunfo de París, en cierto momento creerá hallarse en las Ramblas de Barcelona o en la plaza de Cibeles, de Madrid... Quien va a tomar una cerveza a la estación de Munich, a ratos piensa que se ha metido en un bar de Napóles o de Siracusa... Tal es la «invasión» de trabajadores españoles e italianos, que a uno le hacen sentirse menos extranjero, menos extraño, en un viaje hacia el norte de Europa.

Esa constatación episódica es un botón de muestra de ase ejército de los «sin patria del trabajo», que, según las estadísticas más o menos oficiales de 1974. eran casi ocho millones, si bien cálculos atendibles hacen remontar la cifra a 12 millones.

En Francia, por ejemplo, el fenómeno ha reportado ciertos beneficios de orden demográfico. Si no hubiera si do por un siglo de inmigración, el país hoy hubiera tenido cinco o seis millones de habitantes menos, debido a los largos períodos de fuerte depresión demográfica. Muchos de aquellos extranjeros se han naturalizado o... han naturalizado su apellido. Yo conocí a un Delchard, cuyos antepasados en realidad se habin llamado Delchard..

la inmigración es un problema de enorme envergadura económica, provocado por el desplazamiento de grandes masas del Sur hacia el Norte, de los países en dificultad económica hacia otros de mayor expansión.

Seiscientos mil turcos, 500.000 eslavos, 400.000 italianos, 220.000 griegos, 160.000 españoles: tales son las inyecciones que, para su economía, recibe la República Federal de Alemania.

Francia se ayuda con e1 aporte de 480.000 portugueses, 270.000 españoles, y cantidades menores de yugoslavos, griegos, etc. A las playas británicas arriban 480.000 irlandeses.

Los asiáticos son una marea.

Bastan estos pocos datos para darnos una idea —obviamente incompleta, porque no estamos elaborando un trabajo estadístico— de las proporciones de un fenómeno que se ha desarrollado enormemente en Europa, luego del fin de la segunda guerra mundial. Había elementos que permitían presagiar el acontecimiento: en Francia, en el momento en que, a consecuencias de la guerra del. 14-18, la población activa local ya no fue suficiente para las necesidades de la producción, los extranjeros se hicieron más numerosos: 2.700.000, en 1931. En Bélgica, las minas de carbón deberían clausurar sus galerías si se fueran los extranjeros, porque en algunas representan casi el 80 por 100 de la mano de obra.

En Suiza, hasta hace poco, un trabajador de cada tres era un inmigrante.

• En la República Federal de Alemania hay; 600.000 turcos, 500.000 eslavos, 400.000 italianos. 160,000 españoles y 220.000 griegos

• En Francia trabajan 480.000 portugueses y 220.000 españoles

• En algunas minas belgas el 80 por 100 de los trabajadores son

extranjeros

 

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