Autor: Comas, José. 
 Alemania: Pese a las buenas palabras oficiales. 
 Discriminación contra los obreros extranjeros     
 
 Diario 16.    28/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Alemania ¡ Pese a tas buenas palabras oficiales

Discriminación

contra los obreros

extranjeros

BONN, 28 (Corresponsal). Con motivo de la Navidad, el presidente federal, Walter Scheel, y el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Hoeffner, apelaron a la opinión pública de la R, F. A. sobre la situación de los emigrantes. A pesar de las buenas palabras, el problema de los trabajadores extranjeros se agrava cada vez más. Un periódico de Colonia anuncia que en los ghettos una bomba de relojería hace ya tíc-tac.

Navidad es una buena ocasión para las buenas palabras y ni el presidente federal, ni el cardenal de Colonia dejaron pasar la ocasión de llamar la atención al país sobre los llamados "gastarbeiter", expresión alemana que, traducida literalmente, seria "trabajadores invitados". Los emigrantes consideran la palabra discriminatoria y argumentan, con razón, que no se invita a nadie a trabajar, pero los alemanes no encontraron una expresión mejor, pues la más exacta, "trabajadores extranjeros" (fremdarbeiter) fue la utilizada en tiempos del nazismo para designar a los trabajadores importados forzosamente de otros países.

Con un millón de parados y la perspectiva de más de cien mil alemanes repatriados de Polonia, con la consiguiente carga sobre el mercado laboral, en la R. F, A., retirarían de buena gana la invitación a trabajar a una buena cantidad de "gastarbeiter".

Hermann Buschfort (SPD), subsecretario del Ministerio federal de Trabajo, declaró a D16 que no existe ¡a intención de reducir con medidas administrativas la cifra de trabajadores extranjeros. Sin embargo, continuamente hay noticias de que en las oficinas de extranjeros de la Policía se trata mal a los emigrantes, se les ponen dificultades, quizá con la secreta intención de hacerles la vida imposible, para que dejen de una vez libre su puesto en la R. F. A. y se vayan a casa.

En su discurso de Navidad el presidente Scheel constató que "hace ya muchos años que hay trabajadores extranjeros entre nosotros y todavía no están integrados", y se lamentó de que tengan muchas dificultades para encontrar una vivienda por culpa de los prejuicios, de los que no se tabla, pero se sabe que existen.

Ghettos de extranjeras

El cardenal Hoeffner en su homilía navideña aludió a "nuestros hermanos y hermanas extranjeros que en los últimos años llegaron a nuestra casa llamados por nosotros para aumentar nuestra abundancia y reclamó para ellos que se «conozca el derecho a la «agrupación familiar y se elimine la situación penosa de la enseñanza de los niños y jóvenes emigrantes.

El presidente federal y el cardenal han tocado el problema desde una perspectiva

José Comas de humanidad muy acorde con el ambiente navideño. En los Ministerios y en los medios de comunicación el tratamiento del tema es más frío.

Para el periódico "Koelner Stadt Anzeiger", de Colonia, "el desarrollo social en nuestro país en las ultimas décadas convirtió a los proletarias en burgueses y hoy cultivamos un nuevo proletariado". El periódico prevé la formación de ghettos de extranjeros comparables a Eos "slunis" norteamericanos, con miseria y criminalidad incluidas.

El Gobierno federal no parece de acuerdo en la forma de afrontar el problema. En la declaración de Gobierno el • canciller Schmidt aludió a todas las partes afectadas y dijo que habría que estudiar el asunto conjuntamente.

Al parecer, socia1 demócratas (SPD) y liberales (FDP) discrepan. El Ministerio de Trabajo (SPD) quiere limitar la agrupación familiar y el del Interior (FDP) considera que la medida sería un grave obstáculo para la integración de los "gastarbeiter" en la sociedad de la R. F. A.

 

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