Autor: Bribián, Carlos. 
 Alemania Federal. El cardenal Hoeffner. 
 Denuncia los abusos contra los inmigrantes  :   
 El arzobispo de Colonia hizo un llamamiento para que se permita a las familias reunirse y se saque a los niños de la penuria cultural en la que viven. 
 Pueblo.    28/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El cardenal Hoeffner

DENUNCIA LOS ABUSOS CONTRA LOS INMIGRANTES

El arzobispo de Colonia hizo un llamamiento para que se permita a las familias reunirse y se saque a los niños de la penuria cultural en que viven.

BONN, 28. (De nuestro corresponsal, Carlos BRIBIAN.)

El cardenal Jospeh Hoeffner, arzobispo de Colonia, aprovechó las fiestas navideñas para mandar un mensaje a todos sus compatriotas y recordarles la grave preocupación que le causa el desinterés del puebla alemán en general hacia los hermanos extranjeros que vinieron a trabajar a este país desde el comienzo de la década de los sesenta, la preocupación para todo auténtico cristiano, la evidente despreocupacion de las autoridades, ante un problema que amenaza, advirtió seriamente, con hacer nacer en e! país una «cuarta clase de ciudadanos».

Dos peticiones urgentes del cardenal Hoeffner a las máximas autoridades de la R. F. A. han sido las de que éstas den las máximas facilidades para que las familias puedan reunirse aquí y no sigan disgregadas por culpa de la burocracia y el egoísmo estatales y se tomen pronto efectivas medidas en e1 orden escolar, que concluyan con la actual situación de penuria cultural de Los hijos de Los trabajadores extranjeros.

El llamamiento a las conciencias hecho por el arzobispo de Colonia no ha caído en saco roto, al menos por lo que a los periódicos se refiere y ofrecen éstos, para ver si sirve de «sacudida» a la indiferencia de pueblo y autoridades, cruda, amplia y durísima información, en la que valgan estos botones de muestra, hay titulares como Los que se transcriben: «Alarmantes cifras en el balance de la política de extranjero que sigue Bonn»; La República Federal no ha sido capaz, todavía, de integrar a sus trabajadores-huéspedes»; «Lúgubres perspectivas en las grandes urbes»;

«Ya se escucha en los «ghettos» el tic-tac de la bomba de relojería...». A las conclusiones que llegan los colegas expertos en la delicada materia, es que, como minimo de seguir las cosas asi, en las grandes ciudades de este país, se va a terminar por desembocar en tan lamentable situación como en muchas similares U.S.A., paridoras de «ghettos» de «desesperados» habitantes, donde el paro alcanza cifras astronómicas, donde la criminalidad subió ya tan altas cotas que los servicios policiales dejan de prestarse en muchas barriadas, para evitar confrontaciones que podrían dar lugar a una auténtica guerra urbana.

Bonn no está solamente desconcertado (siguen destacando los colegas!, sino que no acierta en absoluto en su política para con los «gastarbeiter», pues el «stop- que pusiera en órbita hace dos años sólo ha sido un freno relativo, por los familiares de otros, que consiguieron la dificilísima «luz verde» para La reagrupación familiar.

Con ser importante esa cifra del medio millón de mujeres y niños a los que se ha permitido venir a reunirse, en los dos últimos años, con el cabeza de familia, ésta no es nada —insisten los periódicos—, comparada con esa otra de «viudedad y orfandad temporal a que obliga Bonn a miles de millares de personas, al confesar que el 46 por 100 de los «gastarbeiter» casados... siguen teniendo a esposa e hijos en los países de origen.

 

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