Autor: Sastre y Rodes, Pedro. 
 Canadá. 
 En Toronto hay cien mil inmigrantes que hablan español     
 
 Informaciones.    06/01/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CANADA

En Toronto hay cien mil inmigrantes que

hablan español

For Pedro SASTRE Y RODES

TORONTO, 6.

A pesar de todos los pesores, Canadá prosigue siendo el país occidental que mayor numero de emigrantes o refugiados políticos recoge todos los años. Esto es ya de sobra conocido, pero lo que es menor conocido es el Auto estadistica, oficial, que demuestra con cifras que uno de los grupos étnicos más numerosos de Toronto es la colonia de habla hispana. Toronto, que recoge un 70 por 100 de todas las corrientes emigratorias que anualmente llegan a Canadá, tiene una población iberoamericana de al menos 70.000 individuos. A los que se deben sumar los 10.000 españoles de España, que es como debemos diferenciarnos aquí, y unos 6.000 judíos españoles que proceden de todas partes y particularmente de Marruecos

En Toronto residen ahora unos 4.000 chilenos, la mayoría refugiados políticos que rehusan vivir bajo la dictadura militar de Chile. Los chilenos son el último flujo de emigrantes iberoamericanos que han llegado a estas latitudes. Los sudamericanos empezaron a llegar a Toronto durante la primera parte de la presente década. Previamente, pocos o ningún Iberoamericano emigraba a esta parte de Norteamérica, quizá por desconocerla, como sucede en Europa, o porque les asustaba el invierno y la barrera, siempre muy poderosa y humillante, del idioma. Pero hoy son ya legión.

Según diversos portavoces oficiales de los diversos clubs y asociaciones culturales de los iberoamericanos, nuestros hermanos del Sur emigran, legal o ilegalmente, a este país que, dicho sea de paso, es también el país occidental donde es más fácil poder entrar ilegalmente. El Gobierno liberal de Ottawa es tan liberal, que incluso concede el derecho de apelación a los emigrantes ilegales que detiene la Policía o los agentes de Emigración. Efectivamente, un emigrante ilegal puede apelar contra la orden de deportacion todos o casi todos lo hacen; y mientras se ve su causa. que sufre un retraso de dos a tres años, el emigrante ilegal puede trabajar o, de lo contrario, recibe enseñanza gratuita y el Estado cuida de que no le falte vivienda, muebles y comida. Pero esta política liberal de Pierre Elliot Trudeau, primer ministro federal, no es aceptada por la mayoría de los canadienses, ya sean de hecho o de derecho, y, por consiguiente, crea conatos de rebelión racial, problema éste que no existía durante la década de los años 60.

DIEZ MIL ESPAÑOLES

Hoy, segun todos los indicadores oficiales, hay unos 70.000 hispanoparlantes "de origen americano en Toronto, además de, como antes ya indicamos, 10.000 españoles y unos 6.000 judíos de origen español. Es decir, una colonia respetable, sí bien muy inferior a la italiana, compuesta por 490.000 individuos, o la griega, 170.000; pero superior a la portuguesa, 60.000, y casi igual a la francesa, 100.000. De estos 86.000 hispanoparlantes de Toronto, unos 30.000, proceden del Ecuador; 15.000, de Colombia; 10.000, del Uruguay, y después, en numero decreciente, siguen los cíe Guatemala, Argentina y Venezuela. Y cabe añadir que, quizá para hacer gala de su origen hispánico, todos estos grupos hispanoparlantes no se hablan entre sí. y asi, por ejemplo, tos uruguayos tienen su propio club social.

Y lo mismo hacen los españoles. Píenos los gallegas y los catalanes. Y otro tanto ocurre con venezolanos, argentinos, chilenas y demás. Esta colonia publica además tres diferentes diarios y no se pone de acuerde para emitir un programa televisado los domingos por la mañana, como les autoriza las normas multiculturales del Gobierno federal. Por su parte, los alemanes tienen su propio club y diarío, televisión y radio, y le mismo sucede con los italianos, portugueses, excluidos los de origen africano, y griegos, excluidos los macedónica.

La señora Evelyn Murialdo,

presidenta del Club de Gentes Hispanoparlantes, declaró a la Prensa que los emigrantes sudamericanos, como las demás corrientes emigratorias que han llegado a esta capital de la provincia de Ontario pueden subdividirse en dos grandes grupos: los obreros manuales, ex campesinos de Colombia, Ecuador y Argéntina) y los profesionales, principalmente argentinos y chilenos. Los españoles (quiero decir, los de España), en su mayoría forman parte del segundo grupo. Y, ni en broma, se asocian con los iberoamericanos, a los que consideran inferiores. La, misma señora Murialdo añade a su declaración que si bien es cierto que los sudamericanos forman parte, básicamente, del mismo grupo étnico, realmente son distintos y aun contrapuestos. Tienen en comun la religión (católicos en su gran mayoría) y la lengua. Por lo demás, se diferencian y aun se repelen. Y afirma que ella misma, si bien chilena de nacimiento, debido a la influencia europea que sufre su país, se siente más escandinava que colombiana.

A pesar de que los emigrantes hispanoparlantes sumamos ya casi los 100.000, es curioso observar lo poco o nada que saben de nuestras tradiciones y valores culturales el resto de los canadienses o emigrantes de otras latitudes. Y es que gracias a esta desunión que antes citamos pasamos desapercibidos y, por consiguiente, ignorados.

Desde que a principios de 1976 entró en rigor la nueva normativa de Emigración, todas las corrientes emigratorias de origen hispánico se han visto reducidas a la mitad o más al finalizar el primer semestre de l976. Así, por ejemplo, han venido solo 605 chilenos, contra los 1100 que llegaron durante el primer semestre de 1975 del Ecuador, 330, contra los 670 de 1975. De la Argentina, 456, en 1975 fueron 671 los argentinos que emigraron a Canadá. De Venezuela sólo 37, contra los 79 de 1975. De Cuba, siete, y de España, 158, contra los 333 del primer semestre de 1975. Y, finalmente, un andorrano, el unico representante oficial de un pais de habla catalana.

 

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