Han regresado a España casi la mitad de los obreros españoles que había en Alemania     
 
 Ya.    12/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

HAN REGRESADO A ESPARA CASI LA MITAD DE LOS OBREROS ESPAÑOLES QUE HABÍA EN ALEMANIA

Unos cuatrocientas mil esposas y un millón den mil hijos de trabajadores extranjeros, pendientes de poder reunirse con sus padres en Alemania • Pero el Gobierno de Bonn esta decidido a prohibirte para siempre • Gravísimo problema escolar de los hijos de obreros emigrantes

(Del corresponsal de YA y Logos, José V. Cólchero.)

Desde que Alemania prohibió la contratación de mano de obra extranjera como consecuencia de la crisis económica—en noviembre de 1973—, han regresado a España casi la mitad de los obreros españoles que había entonces en este país. La población laboral española en Alemania no llega, de hecho, en estos momentos a 100.000 personas.

Tras los dos últimos años, de fuertes contingentes de retornos —pese a la inestabilidad de la propia situación española—, la emigración que va quedando en Alemania es la afincada. Este fenomeno no es típico de nuestro contingente, sino general en el resto de los

extranjeros. La reagrupacíón familiar da loa afincados es, pues, uno de los temas más difíciles que tienen planteados las autoridades alemanas respecto a la emigración.

Medio millon de niños no alemanes

Durante años ha disminuido al número de obreros, pero aumentado e1 de sus familias. Principalmente la afluencia de turcos y yugoslavos—a :cada obrero tiende a seguirle todo su clan—ha acentuado el ya gravísimo problema de la vivienda entre los trabajadores foráneos. Existen en casi todas las ciudades importantes de este país auténticos "ghettos" en los que vive el subproletariado extranjero.

En la República Federal había hace diez años cuarenta mil niños extranjeras en edad escotar. Hoy hay más de medio millón. Dada que no «e tomaron a tiempo las medidas pertinentes, las condiciones de enseñanza para ellos «on catastróficas. Algún dirigente del Magisterio germano se ha curado en salud diciendo que esos niños no estarían mejor atendidos en sus países de origen, lo que es muy discutible. Un dato Irrefutable es que las dos terceras partes de los hijos de extranjeros en Alemania no acaban la enseñanza primaria, no consiguen ser graduados escolares, con lo cual quedan cerradas para ellos todas las puertas de la formación, profesional y, por supuesto de cualquier centro de enseñanza, superior.

Hasta ahora loa trabajadores extranjeros tienen derecho a traer a vivir con ellos a sus hijos menores de catorce años. Esos chicos y chicas no obtienen, sin embargo, permiso de trabajo cuando alcanzan la edad laboral (a los dieciséis años en este país). Existe un fuerte paro Juvenil en Alemania, entre la población nativa, y no cabe esperar Que se abra la mano de verdad con los extranjeros, que, además, en su inmensa mayoría carecen de formación profesional.

No a tas familias de extranjeros

Este problema de loa hijos de emigrantes es especialmente grave entre los turcos y los yugoslavos, pero afecta también a verlos miles de españoles. Muchas familias han retornado o retornarán en breve precisamente para encontrar una solución al futura de sus hijos, los cuales tampoco tendrán fácil el integrarse en Esparta, si han pasado aquí su infancia y carecido de escolaridad adecuada.

El autorizar o no la reagrupación familiar a los extranjeros que trabajan aquí ha dado lugar, según nuestras noticias, a fuertes diferencias en el seno del Gobierno. El canciller Schmidt y la, mayoria de sus ministros socialdemócratas están dispuestos A "cortar por lo sano" y prohibir la entrada a las familias de los extranjeros (sólo podrían venir como turistas por an máximo de tres meses y no se les autorizaría a tomar empleo de ningún tipo). Ha sido e ministro del Interior, el liberal Marbofer, quien se ha opuesta, con éxito hasta ahora, por motivos humanitarios a prohibir la reagrupacion familiar. Maihofer esgrime argumentos morales: "!No se pueden traer extranjeras—mano de obra barata—y una vez aquí prohibirles que traigan a sus mujeres y a sus hijos."

Pese a los buenos propósitos de Maihofer, cabe temer que en un futuro no lejano se corra el cerrojo de las fronteras alemanas a las familias de los obreros foráneos que aún quedan aquí, incluidos, por supuesto, los españoles. Una comisión integrada por miembros del Gobierno Federal de Bonn y de los Gobiernos de los "laender" (los Estados) está estudiando el asunto. Hay todavía en los distintos países de origen de los trabajadores extranjeros unas cuatrocientas mil esposas y un millón cien mil hijos pendientes de reunirse aquí con sus maridos y padres. Las autoridades germanas quieren impedir a tiempo esa "invasión del Sur".

 

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