Autor: Popescu, Valentín. 
 Según un sondeo público. 
 Casi la mitad de los alemanes, a favor de la expulsión de los emigrantes     
 
 Ya.    03/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Según un sondeo público

Casi la mitad de los alemanes, a favor de la expulsión de los emigrantes

Gran parte de los encuestados consideran el castigo corporal

bueno para la educación de los niños • Oleada de cinismo

y dureza social en Alemania Federal

BONN

(De nuestro corresponsal.)

Si usted pregunta hoy a una alemana cómo son los alemanes, lo más probable es que le conteste qué "las estrellas lo saben". Y es que en un caso de cada tres a los alemanes les importa todo un bledo, menos su propia carrera o el salarlo del marido. Posiblemente esto no sea cierto (personalmente, creo que no), pero estadísticamente resulta asi.

Un amplio estudio demoscópico encargado por una agencia de publicidad de Francfort para conocer la mentalidad y costumbres del alemán de hoy en día arroja esta imagen no muy halagüeña.

En resumen—y de acuerdo con la investigación—, los alemanes de 1977 son conservadores, ambiciosos, supersticiosos, egoístas, apolíticos, nostálgicos, indiferentes intelectualmente y su buena miaja irritados con la propia conciencia cívica. Más aún, en un país con un envidiable censo de filósofos, hombres de ciencia, industriales, etc., el 56 por 100 da las mujeres y el 48 por 100 de los hombres creen que en infinidad de ocasiones es mejor seguir la intuición que la razón a La hora de tomar una decisión.

¿NO LES IMPORTA LA POLÍTICA?

Con la política tampoco se conmueve a los alemanes hoy en día. El 36 por 100 de las mujeres y el 28 por 100 de los varones se niegan sistemáticamente a saber y hacer políticamente, "pues de todas formas nosotros no conseguimos cambiar nada"... Los que creen, a pesar de todo, que democráticamente el pueblo debe manifestarse, son el 56 por 100 y el 69 por 100, respectivamente.

Con este planteamiento, es lógico que a la pregunta de si aceptaría pagar mayores impuestos para que se incrementara la asistencia sanitaria y docente en el país, solamente el 33 por 100

(tanto varones como mujeres) contestan positivamente. Los dos tercios restantes se limitan a decir "que cada cual se las apañe como pueda".

LA PROFESIÓN; A EXPENSAS DE LA FAMILIA

Como es de esperar, al alemán, qué cada vez la importan menos los demás, la naturaleza y la cultura, en cambio le importa cada vez más su propio bienestar. Así, en el conflicto entre la profesión y la familia, el 44 por 100 de las mujeres y el 51 por 100 de los hombres considera lo más lógico del mundo que se sacrifique la familia en aras da la carrera. En cuanto a las mujeres que trabajan, pasan de los dos tercios las que de un trabajo sólo toman en cuenta la remuneración final.

EL NACIONALISMO ALEMÁN

Esta veta egoísta se complementa con una brizna de xenofobia y de intransigencia. Por ejemplo, la creciente oleada de terrorismo y violencia ha provocado en el 43 por 100 de las mujeres y 38 por 100 de los hombres una reacción a favor de la reimplantación de la pena de muerte Y en el propio hogar, por lo que respecta a la educación de los hijos, el 53 por 100 de las mujeres y el 64 por 100 de los hombres consideran que un castigo corporal de tanto en tanto forma parte de la educación.

Para el 41 por 100 de los alemanes—38 por 100 alemanas—es evidente, que hay que ir echando trabajadores extranjeros de la RFA, en tanto que el 86 por 100 de la población cree que el país "se orienta demasiado según los puntos de vista extranjeros".

En estás condiciones no es de extrañar que el 31 por 100 de la población lamente que en el himno nacional sólo se recite la tercera estrofa y se haya renunciado a la primera ("Alemania, Alemania, por encima de todo en el mundo..."), que aún resonaba en las ceremonias.

Valentín POPESCU

 

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