Autor: Comas, José. 
 Los trabajadores españoles en la emigración (II). 
 Alemania rechazará a los nuevos inmigrantes     
 
 Diario 16.    03/11/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LOS TRABAJADORES ESPAÑOLES EN LA EMIGRACIÓN (II)

Alemania rechazará a los nuevos inmigrantes

José Comas

Mantener la prohibición de ingreso a nuevos emigrantes y tratar de Integrar a los que actualmente residen en la R.F.A., es la idea central de la política del Gobierno federal alemán sobre emigración. Desde el mes de noviembre de 1973, momento culminante de la llamada crisis energética, quedó cerrada la emigración a la R.F.A., para todos los trabajadores procedentes de países no pertenecientes a la Comunidad Europea. A partir de aquella fecha, el número de extranjeros residentes en la R.F.A. ha descendido, a consecuencia principalmente de la crisis económica que se manifiesta en una cifra de parados que oscila desde hace tiempo alrededor del millón.

En la coalición que gobierna en Bonn hubo discrepancias sobre la política de extranjeros. El canciller federal Helmut Schmidt sólo tocó el tema de pasada y sin comprometerse mucho en su minuciosa declaración de Gobierno del pasado diciembre.

Curiosamente la postura del Partido Liberal (FDP), más capitalista, era más humana que la de los socialdemócratas (SPD), que, al menos de nombre, están llamados a defender los intereses de los obreros.

El anterior ministro de Trabajo, Arendt (SPD), era partidario de cerrar al máximo las posibilidades de integración familiar y prohibir que las familias de los emigrantes residentes en la RFA se agruparan en el territorio federal. Esta postura encontró la oposición del ministro del Interior, el liberal Maihofer, que consideró inhumano y, desde su punto de vista, peligroso, que extranjeros desvinculados de sus familias residan en la R. F. A.

Seis principios

El documento más importante sobre la política de extranjeros son las propuestas de una comisión formada por representantes del Gobierno federal, de los diferentes Estados y de las comunidades locales.

Los principios aprobados unánimemente en esa comisión fueron:

1. La República Federal de Alemania no es un país de emigración; por lo general, la estancia de los emigrantes es temporal.

2. Se mantendrá la prohibición de contratación de emigrantes, porque abrir la mano sería perjudicial para los trabajadores alemanes y los emigrantes que ahora viven aquí.

3. La R.F.A. tendrá que emplear extranjeros todavía durante bastante tiempo.

4. Se fomentará el retorno de los emigrantes a sus países de origen.

5. Se fomentará la integración de los emigrantes residentes en la R.F.A.

6. La política de extranjeros deberá ocuparse en el futuro de los problemas de la segunda generación (hijos de emigrantes).

Hablar el alemán, indispensable

Se considera factor fundamental de la integración el conocimiento del idioma, y también disponer de una vivienda digna. El Gobierno quiere mejorar las condiciones de obtención de) permiso de trabajo y residencia, pero a condición de que el trabajador extranjero demuestre su capacidad de integración.

Al lado de esta declaración de deseos y planes está, cómo no, la dura realidad cotidiana. De hecho la problemática de los extranjeros se plantea cada día en las fábricas, las oficinas de la Policía, las escuelas y las viviendas caras y de mala calidad. Muchas veces los mismos extranjeros son culpables de la situación, porque no aprovechan las posibilidades existentes o porque para ahorrar alquilan viviendas miserables.

Solución al paro: Echar emigrantes

No se puede ignorar que en la R. F. A. hay un clima contra los emigrantes, producto

fundamentalmente del hecho de que haya un millón de parados. La lógica simplista del hombre de la calle dice: "un millón de parados y dos millones de trabajadores extranjeros. Si se echa a un millón de extranjeros, queda resuelto el problema del paro". Para Jesús de Gortázar, agregado laboral de España en Bonn, es precisamente la postura del hombre medio, y no la del Gobierno, lo más preocupante.

Por lo demás, Gortázar considera que "en Alemania las cosas están mucho mejor que en Francia o en Suiza. Esto no es un paraíso para el extranjero, pero está mejor que los otros países. Aquí el Gobierno paga la formación profesional, maestros y otras cosas. Peor es la actitud de pequeños funcionarios, que aplican las leyes de una manera restrictiva y poco generosa".

Los problemas de los emigrantes españoles son menores, porque se trata de una emigración con bastante tiempo de residencia en la R. F, A. y esto supone una mayor adaptación. Claro que al mismo tiempo esta residencia prolongada plantea el grave problema de la educación de los hijos. Sobre la futura integración española en Europa la postura de la R.F.A. es muy favorable, pero el punto más conflictivo será, sin duda, el de la mano de obra, que, según el tratado de Roma, podrá circular libremente.

 

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