Autor: Martín Arancibia, Salvador. 
 Polémica sobre la muerte de la Reforma Agraria I. 
 Los partidos políticos abandonan el campo     
 
 Diario 16.    03/06/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Viernes 3-junio 77/DIARIO 16

ECONOMIA/11

Polémica sobre la muerte de la Reforma Agraria (I)

Los partidos políticos abandonan el campo

Salvador Martín Arancibia

Bajo el título "La Reforma Agraria puede morir víctima de un exceso de desmitificación", ha aparecido

una serie de cuatro artículos firmados por José García Abad, Eduardo Barrenechea y Joaquín Estefanía,

que han tenido la virtud de sacar a la luz y a la discusión el tema de la Reforma Agraria cuando ésta brilla

por su ausencia en el discurso con el que nos abruman habitualmente los personajes políticos de uno y

otro bando.

¿Cuáles son los motivos de que muchos de los profetas que habían conducido al pueblo por los caminos

de una prometida Reforma Agraria ordenen ahora el cambio de dirección y no se siga andando por esta

senda? En la serie de artículos citados parece desprenderse que se debe a la influencia de nuevos

"profetas", revestidos de investigadores, que han logrado mediante "un exceso de desmitificación", a

través de sus trabajos convencer de lo infundado que resultan hoy algunas de las creencias sobre las que

quiso construir la Reforma Agraria la II República.

De esta forma se deja entrever que, debido a que los estudios realizados afirman la falta de vigencia de los

viejos esquemas que imperaban en 1931, la Reforma Agraria ha pasado a mejor vida por obra y gracia de

estos señores. A nuestro juicio, no creemos que la desmitificación de estos esquemas pueda llegar tan

lejos: todo lo más llevaría a replantearse el tema de la Reforma Agraria sobre unas bases más ajustadas a

la realidad.

La cuestión de fondo

La cuestión de fondo está en la falta de voluntad de los partidos políticos por mantener izada la bandera

de la Reforma Agraria; a ésta le ha ocurrido lo que a muchas otras transformaciones "estructurales" hasta

hace poco propugnadas por la oposición: ha sido relegada a etapas cada vez más lejanas cuando no ha

sido olvidada simplemente, como tributo que las organizaciones políticas de la llamada "oposición

democrática" han pagado a los grupos que detentan el poder económico, a cambio de ciertas alianzas y

ciertos reconocimientos.

Es curioso que sean tres periodistas quienes hayan levantado la discusión y que no haya surgido en los

cientos de mítines que estamos padeciendo con motivo de la campaña electoral. No deja de sorprender

que, según la noticia recogida por los periódicos madrileños, a Ramón Tamames participando en un acto

en Granada en nombre del PCE, y ante la pregunta de cuál era la forma de arreglar los problemas de

Andalucía, se le olvidará hablar de la Reforma Agraria y sólo mencionara la necesidad de conseguir un

grupo de diputados demócratas en el futuro Congreso.

Existen varios argumentos para apoyar nuestro punto de vista de que son los partidos políticos quienes

han abandonado el tema de la Reforma Agraria. En primer lugar, si consideramos como "

desmitificadores " trabajos tan diversos como los de Juan Martínez Alier, José Manuel Naredo, Edward

Malefakis, Guillermo Sanz, Aulo Casamayor, o el nuestro, al que se hacía referencia en los artículos

citados, se puede observar que en ninguno de ellos se habla de enterrar la Reforma Agraria por falta de

necesidad. (Las referencias de estos trabajos aparecerán al final de estos artículos.) Lo que si se desprende

de estos trabajos es la creciente dificultad que ofrece el poner en práctica un tipo muy concreto de

Reforma Agraria: la burguesa, que se intentó desarrollar en la II República desde los órganos de poder

político, y que ya desde entonces se vio desbordada por la realidad, tomando un cariz claramente

anticapitalista. Pero pasemos a ver cuáles son las premisas que este conjunto de trabajos desmitifica.

Absentismo y feudalismo

La Reforma Agraria intentada en la República se realizó en nombre del capitalismo y por eso tenía dos

caracteres fundamentales: estaba dirigida para acabar con el absentismo y con el feudalismo. De esta

forma se cargaban las tintas en que "las fincas estaban mal explotadas" por falta de mentalidad

empresarial en sus propietarios, en el inmenso poderío de la aristocracia terrateniente y, además, en la

existencia de una oligarquía financiero - terrateniente que controlaba tanto las instituciones financieras del

país como la parte fundamental de la propiedad agraria. Bajo esta óptica los objetivos que se marcaba la

Reforma Agraria eran el incremento de la producción agraria mediante la incorporación de nuevas

técnicas productivas y "un aprovechamiento más racional de los recursos agrarios"; para ello se proponía,

entre otras cosas, el paso del cultivo al tercio al de año y vez, el paso de una ganadería extensiva a otra

intensiva mediante la estabulación del ganado, la roturación de nuevas tierras, la extensión del regadío...,

y la parcelación de las grandes fincas del sur se consideraba un buen medio de intensificar la producción

además de permitir el avance hacia una sociedad más igualitaria.

Este era el único camino por el que se esperaba que pudiera lograrse un incremento del desarrollo econó-

mico general mediante la ampliación del mercado interior debido a una ampliación de la demanda, tanto

de productos de consumo como de bienes de inversión, por parte de los hombres del campo.

La hipótesis de la estrecha vinculación entre terratenientes y financieros permitía justificar el hecho de

que aunque estos últimos estuvieran, "objetivamente" interesados en la Reforma Agraria burguesa, como

medio de fomentar el desarrollo industrial del país, "subjetivamente," no la apoyaran por ser ellos mismos

quienes eran__ los propietarios de los latifundios.

Los resultados de este intento de Reforma Agraria ya se conocen: en las zonas donde se implantó, abarcó

a fincas que no debían ser expropiadas, según el espíritu de la ley, y, después, a partir de la victoria de los

"nacionalistas", la tierra fue devuelta a sus antiguos dueños. La Reforma Agraria se quedó en intento y

nadie puede decir lo que hubiera pasado si la guerra hubiera tenido otro final.

Capitalismo arcaico

Los trabajos que hemos enumerado anteriormente se han centrado en profundizar en todos estos

principios y objetivos que tenía el proyecto de Reforma Agraria. Así, Juan Martínez Alier y Guillermo

Sanz, han señalado que los males generados por el latifundismo en la preguerra —aprovechamientos

agrarios poco intensivos, paro, miseria...— respondían a la plena implantación de un capitalismo todo lo

arcaico que se quiera, pero capitalismo al fin y al cabo, y no a la pervivencla de ciertos residuos feudales.

De la misma forma Martínez Alier ha ahondado en el concepto de "absentismo" diferenciando entre una

mentalidad "absentista" de los propietarios en lo concerniente a la gestión de las fincas —que observa

como poco frecuente— y el "absentismo" hacia la contratación de obreros asalariados cuando las

condiciones de contratación hacen más aconsejable para el propietario el cultivo de las fincas mediante

colonos.

La cuestión del paso de la aristocracia dentro del conjunto de los propietarios de la tierra ha sido tocada

canto en el trabajo de Malefakis, referido fundamentalmente al momento de la II República, como el

nuestro, para un periodo posterior (primeros años de la década de los sesenta); en ambos estudios se

observa cómo la aristocracia, aún poseyendo un importante número de fincas de considerable extensión,

tiene, respecto al total de tierras, una importancia relativamente limitada. También en nuestro libro se

pone de manifiesto la escasa relación existente entre los principales propietarios de tierra» y lo

que se conoce con el nombre de "oligarquía financiera", al tiempo que hemos esbozado la política de los

grandes bancos de abrir sucursales en las zonas de latifundio, y, por consiguiente, su interés en la

perpetuación de la gran propiedad agraria, cuyas ahorros movilizaron hacia otras zonas y actividades.

Del incremento de la producción agraria, ocurrida en las zonas latifundistas durante los últimos treinta

años, se han encargado Juan Martínez Alier y José Manuel Naredo, siendo este último quien ha señalado

también lo infundado de la creencia en la imposibilidad de un desarrollo económico capitalista sin pasar

por la reforma agraria burguesa. Por último, el trabajo de Aulo Casamayor antes citado incide en estos

mismos temas y denuncia el abandono de que han sido objeto por parte de los partidos de la "izquierda",

tanto de la Reforma Agraria como otras reformas estructurales.

 

< Volver