Autor: J. L. De S. T.. 
   La oposición democrática al franquismo     
 
 Ya.    02/06/1977.  Página: 47. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL MUNDO DE LA CULTURA

LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA AL FRANQUISMO

CON el libro "La oposición democrática al franquismo" (Editorial Planeta), el joven profesor Xavier

Tusell, consagrado ya como uno de los más ilustres historiadores españoles de este momento histórico, ha

obtenido muy merecidamente el premio Espejo de España 1977. Es muy abundante !a literatura sobre

nuestra guerra civil y sobre ei régimen franquista subsiguiente* .pero faltaba una obra que sistematizase

la oposición al gobierno de Franco y nos ofreciese una perspectiva completa de las luchas entabladas por

españoles dentro y fuera de su patria para derrocar el régimen establecido desde abril de 1939 hasta

noviembre de 1975. Esta es la labor que ha realizado Tusell no sólo con una búsqueda laboriosa de

documentos conservados en ios archivos públicos y particulares, sino también recogiendo testimonios

vivos de los personaje* del drama. JNTo toda la oposición al franquismo ha sido democrática ni

promovida por demócratas. Muy al contrario, los primeros enemigos que se alzaron frente al general

Franco salieron de? las propias fuerzas •íuf. se llamaron entonces "nacionalistas" en lucha feroz en los

campos de batalla y en las retaguardias contra los "republicanos", llamados también, con no mucha

propiedad, "rojos". Tusell prescinde de estas luchas internas en la retaguardia nacionalista, sobra las que

se ha escrito suficientemente. Al joven historiador le preocupa preferentemente la actitud de los

demócratas españolea frente a la dictadura Impuesta por el generalísimo del bando triunfador. No oculta

el carácter nada democrático de ios primeros objetores de Franco dentro de la España nacional. Pero

estudia BU evolución hacia posiciones democráticas, hasTA llegar, al través de un proceso de

acercamiento, hacia una convergencia más esporádica que otra cosa, con la oposición democrática

intentada del lado de los vencidos desde su exilio en tierras americanas y europeas y, simultáneamente,

desde el exilio interior por Quienes permanecieron en España y desde "dentro" trataron de rehacer las

antigua1» formaciones políticas republicanas desaparecidas completamente el día mismo cjue terminó ¡a

guerra.

Constitución monárquica

LA oposición monárquica suscita en Tusell páginas veraces y acertadas. Formóse esta oposición en torno

a. don Juan de Borbón, en cuyo favor, tras la renuncia de sus dos hermanos mayores por enfermedad, el

Principe de Asturias, y por incapacidad física el infante don Jaime, abdicó el rey Alfonso XIII el día 15 de

enero de 1941, no sin haberse resistido antes obstinadamente. La aparición de don Juan aun antes de ser

oficialmente pretendiente al Trono se inició desde la extrema derecha, representada en aquellos

momentos por Renovación Española y por Acción Española, en cuya doctrina habia sido el principe don

Juan educado políticamente. El desvío de los monárquicos respecto del franquismo se inició ya, aunque

sin consecuencias respecto a la lucha en los frentes, desde la misma guerra civil, y tomó cuerpo apenas

terminada ésta. Elementos monárquicos significados intentaron convencer a dirigentes políticos, y sobre

todo militares, de la conveniencia de la restauración. La conspiración monárquica se muestra muy

desarrollada desde 1942, con caracteres crecientemente democráticos, al inclinarse la segunda guerra

mundial en favor de Jos aliados. Surge Gil-Robles, tras su decidida adhesión a la causa monárquica que

encarna don Juan, como ti protagonista del apoyo democrático a la restauración, no negociada Con

Franco—Gil-Robles no cree en ia eficacia de esa negociación—, íinp como una intimación, sin asomo ,

de violencia, al generalísimo para que dé paso al rey, Tusell sigue1 paso a paso las incidencias de

ese intento, y no olvida la carta de Gil-Robles a! general Asensio, ministro de la Guerra, advirtiéndole que

"su política—la de Franco está Iremediablememte condenada´´. Entretanto, ios vencidos cuya vida

transcurría lejos de su patria viven las esperanzas y la» desesperanzas de tos avalare» da todos los

emigrados políticos. La Junta Española de Liberación lanzó, en vísperas de las Navidades de 1943, un

manifiesto en ia defensa da la legitimidad republicana y en busca de ayuda exterior. En octubre de 1944

se llega al acuerdo entre republicanos, libertarios y socialistas cristalizado en ia Alianza .Nacional de

Fuerzas Democráticas. Parecía llegada la hora de ilusión piena cuando la guerra mundial termina con el

triunfo de los aliados. El 10 de enero de 1945 sa reúnen los restos de las Cortes republicanas en Méjico.

Pero a Ja Conferencia de San Francisco acuden los exiliados desunidos. Estimo ponderada la opinión fie

Tusell cuando afirma- que, esí como los años 1946 y 1947 fueron los de las grandes esperanzas en la

restauración, 1848 y 1649 son años de transición hacia una aceptación por don Juan de las fórmulas su-

geridas por sus colaboradores más proclive» al estrechamiento de relaciones con Franco, como lo de-

muestra ia entrevista del Azor. En carta dirigida el 10 de julio de 1951 por el conde de Barcelona al

Caudillo se exculpa de no estar identificado con el Movimiento, al que dos veces pe ofreció "como

voluntario".

Los sucesos de 1956

OFRECEN a mi Juicio. singular interés las páginas que dedica Tusell al nacimiento de una nueva

oposición, cuyo papel es, en estos momentos de periodo electoral, importante y pudiera ser trascendental.

Sirven de punto de referencia al autor de este libro los sucesos universitarios de febrero de 1956. A su

Juicio confluyeron en ellos varias causas de inconformismo: radicalismo de jóvenes falangistas no

demasiado dóciles a las directrices de la Secretaría del Movimiento, monárquicos descontentos por los

procedimientos coactivos utilizados en las elecciones a. concejales para impedir BU triunfo, jóvenes

católicos disidentes del franquismo, el Paritdo Comunista y un liberalismo creciente, eco de Ortega,

Marañón, etc., que recogería Dionisio Ridruejo, desengañado del fascismo-franquismo. Toma pie de estos

hechos Tusell para estudiar loa orígenes de la socialdemocracia acaudillada por Dionisio Ridruejo. Punto

de partida fue la conferencia ante los ex combatientes de la División Azul de Barcelona en abril de 1955:

"Sobre el envilecimiento de la vida civil de España". Sin eluda, el hasta entonces fogoso falangista sintió

e! imperativo ético >Je buscar nuevas orientacíones y de fomentar su contacto con la juventud.

La oposición demócrata-cristiana

TRATA a continuación e1 Joven historiador de los origenes de ia oposición demócrata-cristiana. El haber

sido el autor de asta comentario uno de los fundadores de aquel partido demócrata-cristiano clandestino le

permite ponderar debidamente las dificultades que Tusell ha encontrado para anudar loa hilos de aquella

operación fundadora de la DC en la más inequivoca oposición al régimen de Franco. Tras los intentos

organizativos de la oficialmente extinguida Acción Popular, dirigidos por Gil Robles desde Estoril y

Geminiano Carrascal desde Madrid, que no llegaron a fraguar. el propio Carrascal y Rodríguez Soler

iniciaron con éxito la operación de fundar un grupo de inspiración demócrata-cristiana. Desde la primera

mitad de la década de los cincuenta cobraron inusitado interés los denominados "cafés de Rodríguez

Soler", consistentes en reuniones, cada sábado, en casas particulares, en las que se estudiaban los

problemas del país y su porvenir y se elaboraban en forma escrita proyectos de constitución, de ley

electoral, de prensa, etc. Se adoptó para el nuevo grupo el nombre de Democracia Social Cristiana, y. a

pesar de que se definía como "un grupo nuevo que no puede ni quiere ser reedición de ningún otro

pretérito y nace enteramente desligado de todo compromiso", recogía fundamentalmente personalidades

procedentes de Acción Popular, y por ello "estimaba en todo su valor la participación de nuestras tareas

de antiguos políticos de significación católica, actualmente coincidentes con nuestro ideario". El

programa concreto—a juicio de ´Tusell—podría ser suscrito por cualquier partido democristiano de la

época. Surgieron, como parece inevitable entre españoles, personalismos que giraban en torno al mayor

peso de lo nuevo o al mayor reconocimiento de lo realizado en la época republicana. Continuaron los

cafés de Rodríguez Soler y adquirió nueva tramitación la DSC, cuya constitución definitiva se dilató hasta

mediados de 1960 en la Asamblea nacional celebrada en El Paular. Se aprobaron nuevas bases y en su

preámbulo se decía: ´Creemos con profundo y honrado convencimiento que el fenómeno democrático

caracteriza con creciente intensidad el momento en que vivimos, que cada vea se hará más difícil y más

arriesgado—y, -en buenos principios, más injusto— apartar al pueblo de las tareas y responsabilidades de

la gobernación y que, quiérase o no, el acceso de todos los ciudadanos a la vida pública será un hecho en

España como lo va siendo en todas las naciones que viven de este lado del telón de acero."

Otros grupos democráticos

LA "otra" democracia cristiana, la de izquierda, nació entre sectores juveniles con ocasión de los

acontecimientos universitarios de 1958 y encontró su líder en el ex ministro de .Agricultura de la CEDA,

don Manuel Giménez Fernández, hombre mal visto por las clases conservadoras españolas desde BUS

proyectos de reforma agraria en la época republicana y que estuvo a punto de ser ejecutado al comienzo

de la guerra civil, la cual le sorprendió en Sevilla, evitando esta, que hubiera sido injustísima muerte, el

propio general Queipo de Llano. La aspiración de Giménez Fernández se limitaba a constituir el ala

izquierda de un gran partido demócrata-cristiano capitaneado por Gil-Robles. En junio de 1959 el Jefe de

IDC declaraba a "The Observer" que la manera más eficaz para combatir al régimen era extender por el,

país los grupos políticos auténticamente democráticos siempre que éstos representen posiciones reales y

no pequeños personalismos. Hubo otro sector político surgido da los medios católicos formados por

hombrea de formación universitaria y obreros que defendían la república democrática federal y tro de

carácter inicialmente religioso que se formó alrededor de Julio Cerón Ayuso, fundador del llamado Frente

de Liberación Popular, que fue desarticulado por la policía franquista sometiéndose a consejo de guerra a

Cerón, a quien se condenó por delito de rebelión a la pena da tres años de cárcel. Pero recurrida la

sentencia por la no conformidad del capitán general de Madrid, el Consejo Superior de Justicia Militar

impuso a Cerón la pena de ocho años de cárcel. En diciembre de 1957 apareció un nuevo sector

monárquico identificado coa la democracia, que se denominó Unión Española, y cuyo líder fue Joaquín

Satrústegui, cuya actuación tuvo dos notas destacadas: su europeísmo ardiente y batallador y su

convicción de que habla que luchar incluso por la via legal en el interior, a cuyo efecto concurrieron a las

elecciones municipales convocadas por el régimen franquista sin arredrarse con las coacciones e

ilegalidades de que fueron victimas. No olvida Tusell en su examen exhaustivo de los grupos

democráticos de oposición al franquismo al grupo funcionalista de Salar manca, cuyo inspirador fue

Tierno Galván, quien hizo de su cátedra de Derecho de Salamanca el centro da su actividad política.

Los intentos de coordinación d« los diversos grupos y los contacto» con el exilio de los que fueron

principales protagonistas en agosto de 1968, Herrera Oria (Francisco), Menchaca y López Aparicio, cul-

minaron después de diversas alternativas, contrariedades y persecuciones, en el Congreso del Movimiento

Europeo de Munich de 1962, preparado fundamentalmente por la Asociación Española de Cooperación

Europea, fundada en 1964 pop un grupo de miembro» de la. Asociación Católica Nacional de

Propagandistas. Consigna el autor de este libro datos interesantes y fidelísimos—este comentarista puede

atestiguarlo—de los incidentes de aquel Congreso, en el que los asistentes españoles solicitaron del

Gobierno, para ia integración de España en Europa, medidas ten revolucionarias como las siguientes:

instituciones auténticamenta representativas, garantía de loe derechos de la persona humana,

reconocimiento de la personalidad de las comunidades naturales, libertades sindicales, posibilidad de

corrientes de opinión y de partidos políticos. Anota puntualmente Tusell las represalias de Que fueron

objeto a su regreso a España los asistentes al Congreso de Munich sin t¡\\e fueran juagados y, por tanto,

oídos. En opinión de Tusell, la tragedia de sistemas políticos como el franquista consiste en que reducen a

la oposición moderada a estados como el descrito por una combinación de represión, la conciencia de la

Imposibilidad de lograr nada y el recuerdo de] trauma histórico que lo había engendrado.

J.L.DES.1.

 

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