Autor: Senti, Carlos. 
   Las banderas no se comparten     
 
 ABC.    12/10/1977.  Página: 2-4. Páginas: 3. Párrafos: 10. 

Las banderas no se comparten

En Valencia —y fuera de Valencia espero que también— hay personas honradas que creen que su deber consiste en proclamar y patrocinar el engrandecimiento de su tierra y el recobro de la personalidad de su pueblo al través de la catalanidad. Esas personas piensan de todo corazón que sólo se puede ser valenciano dentro de un conjunto armónico: el de la comunidad de los países catalano-parlantes.

También hay otras personas honradas dentro y fuera, cuyo convencimiento es el. de que Valencia, tiene una personalidad absolutamente propia y distinta, que se basa, no obstante, en una fusión «sui géneris», eso si, de elementos muy diversos, entre los que se cuentan, por supuesto, los de carácter aragonés, castellano y catalán.

Entre estas personas buenas, honradas y sinceras, las hay letradas y las hay con menos letra, pero, como es sabido, la objetividad y el desapasionamiento no tienen mucho que ver con la erudición y la cultura. Y en estos momentos, con la celebración del 9 de octubre, crece la polémica acerca de cuál sea la bandera, del País Valenciano.

No me atrevería yo a decir que bandera haya de ser ésa en justicia, pero creo que muy bien puede deducirse mediante el puro silogismo la enseria que no puede servir para el caso.

El silogismo, ya lo sabemos, no sirve para alumbrar nuevas verdades filosóficas, nuevas certidumbres de razón, pero sirve, eso sí, para arrojar una clara luz da exactitud matemática sobre verdades ya conocidas.Y puestos a lo que vamos, yo formularía el silogismo así:

Todo país necesita una bandera. Valencia es un país, luego Valencia necesita una bandera.

Ahora bien, bandera es distintivo, luego ha de ser distinta; no puede existir una bandera común a dos países, a dos demarcaciones, a dos entidades regionales diferentes entre sí; luego ninguna enseña de las que ya signan otras existencias regionales se puede poner al frente del País Valenciano en un futuro autonómico.

Si no se acepta la tesis de los valencianistas que no comparten la opinión de aquellos que piensan en la catalanidad como único medio de expresión de la valencianía es decir, si se desecha la «senyera de las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo, con franja vertical azul, habrá que buscar otra variante.

Valencia puede ser algo personalísimo independiente y Valencia puede ser también un fruto óptimo de la catalanidad. Ambas cosas son opinadas por hombres honrados, como Brutos de hoy. Lo que no sostiene nadie, ni los que sean más catalanistas que la esencia bendita del catalanismo, es que Valencia sea Cataluña.

La bandera de las cuatro barras con distintivo azul es proclamada por unos como emblema de la región entera y por otros como enseña tan sólo de la ciudad. Pero pregúntemenos: Sea lo que sea históricamente, ¿no valdría la pena adoptarla para todo el País, antes de tener que inventar otra?—Carlos SENTI ESTEVE.

 

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