Autor: Cruz Román, J. M.. 
   La Diada de Valencia, un clamor popular en petición del estatuto de autonomía     
 
 Ya.    11/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

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NACIONAL

La Diada de Valencia, un clamor popular en petición del estatuto de autonomía

Más de trescientas mil personas y una "senyera" por cada diez manifestantes • Se leyó una proclama firmada por todos los partidos • Sólo hubo que lamentar algún pequeño enfrentamiento entre grupos extremistas y los encargados del servicio de orden.

VALENCIA

(De nuestro corresponsal, José M. Cruz Román.)

Valencia se echó a la calle. Por la mañana del domingo ya era la ciudad una fiesta inmensa cubierta de sol y rasgada de banderas. Las de franja azul se fueron hacia el Parterre en comitiva jubilosa.Las de las cuatro barras llegaban a las torres de Serranos por todos los puntos cardinales. No se recuerda ninguna ocasión en que haya habido tantas banderas en las calles de Valencia. Diputados, senadores y la* autoridades en pleno acompañaron a la "senyera", que con honores militares y erguida como es de rigor descendió a la calle por el balcón principal del Ayuntamiento. Ante la estatua ecuestre de Jaime I hubo ofrendas y discursos. Ante las torres de Serranos, Invadidas mientras tanto por la multitud que venia de los pueblos y de los barrios, había también clamores y discursos hablando de la contaminación, del paro, de las nucleares y de las reivindicaciones valencianas.

Por la tarde, tras la hilera de los parlamentarios de las tres provincias cogidos del brazo, se puso en movimiento la manifestación pro-autonomía. Seiscientos guardias municipales desviaron el tráfico lejos del itinerario. La masa humana tardó dos horas y media en desfilar con sus millares de banderas en alto y con sus gritos continuos clamando por la autonomía y el estatuto para Valencia. Ruiz Mendoza, senador del PSOE y presidente del plenario de parlamentarios del País Valenciano, leyó la proclama elaborada de común acuerdo por todos los partidos. En la plaza de América, donde terminaba la manifestación, que

adoleció de insegura organización, hubo algunos encontronazos de grupos extremistas contra los manifestantes encargados de los servicios de orden. Alguno de éstos cayó al suelo con traumatismo craneal y un periodista—Pérez Boix—recibió igualmente varios golpes. FRATERNIDAD Y ALEGRÍA

Las banderas con franja y sin franja convivieron en cambio pacíficamente. Se logró la fraternidad entre ambas. Desfilaron abundantes pancartas gigantescas y se oyeron gritos sobre todo exigiendo el estatuto, al tiempo que otros lanzaban frases o pareados contra el Gobierno pidiendo más escuelas y más trabajo y mandando las centrales nucleares a la Moncloa. Una avioneta sobrevolaba la manifestación también con bandera valenciana y con la palabra "Estatut" en su ondulante cartel aéreo. Quizá habría trescientas mil personas en la calle. Los organizadores dicen que casi ochocientas mil. Siete puestos de socorro de la Cruz Roja con ambulancias y camillas sólo tuvieron que atender un caso de lipotimia. Desde luego, ha sido una concentración difícil de superar. Por cada diez manifestantes puede calcularse que se agitaba una incansable bandera. La gran mayoría, valenciana con franja o sin franja. Bastantes republicanas. Y ni una sola nacional. Hasta en el mástil de honor de las torres de Serranos—el más airoso de la ciudad—ondeaba ayer la enseña tricolor de la República, colocada por el gentío que ocupó dicho monumento al entrar en Valencia a mediodía las columnas mozas procedentes de las viejas tierras torales.

 

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