Autor: Senti, Carlos. 
 DCCXLI aniversario de la entrada de don Jaime. 
 Las banderas, manzana de la discordia en la fiesta de los valencianos  :   
 La "Senyera" del Rey Conquistador salió bajo protección policial y en medio de un gran tumulto. 
 ABC.    10/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES. 10 DE OCTUBRE DE 1979.

BCCXLI ANIVERSARIO DE LA ENTRADA DE DON JAIME

LAS BANDERAS, MANZANA DE LA DISCORDIA EN LA FIESTA DE LOS VALENCIANOS

La «senyera» del Rey Conquistador salió bajo protección policial y en medio de un gran tumulto

Valencia, 9. (De nuestro corresponsal.) Con motivo de la fecha 9 de octubre, festividad de San Dionisio, 741 aniversario de la entrada de Jaime I en Valencia, se han celebrado este año, como desde hace siglos, una serie de actos que hasta la anualidad pasada habían transcurrido dentro de la mayor armonía y unidad, con una procesión cívica entre otras ceremonias, en la que la «senyera» es sacada por el balcón del Ayuntamiento por tener el privilegio siete veces secular de no inclinarse.

En la presente ocasión las cosas han ocurrido de muy distinta manera. Alrededor de las once de la mañana comenzaron a concentrarse en la plaza del País Valencia grupos de manifestantes portando «senyeras» con las cuatro barras de la Corona de Aragón, más el distintivo azul de Valencia. La cantidad de los reunidos ha sido calculada en unas 60.000 personas, aunque esta cifra es muy difícil de precisar.

En el balcón del Ayuntamiento ondeaba la bandera valenciana, la bandera cuatribarrada con el escudo del Consell y la bandera española. Pronto se iniciaron y fueron arreciando las protestas contra la bandera exclusivamente cuatribarrada, que se considera como emblema de Cataluña ente autonómico.

LA COMPAÑÍA DE HONORES SE RETIRA. — Se encontraba en la plaza una compañía de honores del Ejército de Tierra con banda, escuadra y música. La Casa de la Ciudad estaba protegida por un cordón de policías antidisturbios. El malestar reinante en la plaza se fue traduciendo en un creciente nerviosismo, e incluso parece que hubo un intento de invasión del Ayuntamiento.

Según nuestras noticias, se trató de negociar con el grupo de Acción Valencianista, que era el que encabezaba la protesta, para ver si cesaba el malestar arriando la bandera del Consell, pero, cuando esto fue a ponerse por obra, ya no resultó posible hacerlo, puesto que alguien —según se dice—, disparando una cola de trapo ardiendo empapada en gasolina, prendió fuego a la repetida bandera del Consell.

Rápidamente, las llamadas destruyeron también la «senyera» tricolor y la bandera nacional española. En vista de esto fue mandada retirar inmediatamente la compañía de honores militares.

A continuación llegó a la plaza un escuadrón de la Policía Nacional a caballo. La fuerza fue recibida con aplausos y vítores. Se deliberó sobre la conveniencia o no conveniencia de suspender el acto, y, entretanto, se enarboló otra bandera nacional en el balcón del Ayuntamiento, lo que fue acogido con otra estruendosa salva de aplausos.

LA TRADICIÓN, ROTA. — Finalmente, se decidió no suspender el acto, y la «senyera» —réplica exacta de la que portaba el Rey Don Jaime, cuya reliquia se guarda en una vitrina del Ayuntamiento— fue sacada por el balcón según el ceremonial tradicional. No fue posible, sin embargo, establecer el orden de siempre en la procesión cívica. Enarbolaba la bandera valenciana, como es de rigor, el primer teniente de alcalde de la ciudad, Pedro Zamora (del PCE), y rindieron honores los timbaleros de la ciudad. Se da el caso curioso de que en el cortejo figuraban sólo concejales comunistas y de UCD, con la sola presencia del socialista Vicente Garcés.

Todo el trayecto fue un tumulto, y la Policía Nacional tuvo que proteger, empleándose a fondo, el cortejo.

Llegados a la plaza, donde se encuentra la gran estatua ecuestre de Jaime I, se intentó proceder a los habituales discursos. El nuevo alcalde, señor Pérez Casado, del PSOE. intentó hablar, pero el abucheo de la multitud no se lo permitió. Lo hizo, en cambio, el concejal socialista señor Garcés, quien estuvo muy sereno y decidido, y, pese a todos los denuestos, hizo un llamamiento a la unidad entre los valencianos.

La «senyera» realizó después el recorrido de retorno al Ayuntamiento, y el alcalde y otras personalidades volvieron también protegidas por la Fuerza Pública en medio de un fuerte escándalo. Parece que fueron agredidos el propio alcalde y el rector de la Universidad.

Al final se concentraron frente a las Casas Consistoriales numerosos manifestantes, portando banderas tricolores y entonando el himno regional valenciano. Se disparó una «mascletá». Entre las banderas valencianas, con franja azul, pudimos ver también alguna de la II República Española, con las siglas ARDE (de Acción Republicana Democrática Española).—Carlos SENTI ESTEVE.

 

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