Autor: Gómez Cid, Luis. 
 Según el jefe del servicio contra incendios forestales de ICONA. 
 La catástrofe ecológica de Valencia fue intencionada  :   
 Aunque el fuego se originó por un rayo, testimonios de algunos campesinos y pilotos de ICONA demuestran que fue reavivado. 
 ABC.    25/07/1979.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES, 25 DE JULIO DE 1979. PAG. 31.

SUCESOS

SEGÚN EL JEFE DEL SERVICIO CONTRA INCENDIOS FORESTALES DE ICONA

LA CATÁSTROFE ECOLÓGICA DE VALENCIA FUE INTENCIONADA

Aunque el fuego se originó por un rayo, testimonios de algunos campesinos y pilotos de Icona demuestran que fue reavivado.

«La catástrofe ecológica que ha arrasado una parte importante de la provincia de Valencia ha sido provocada voluntariamente.» De esta manera explica don Filiberto Rico Rico, jefe de la sección de incendios forestales de ICONA la gran extensión del siniestro y las enormes pérdidas ocasionadas por el fuego. «Aunque parece confirmarse que fue un rayo lo que inició el incendio —añade—, es seguro que determinadas personas se encargaron de que la cosa no terminara ahí y el fuego se extendiera descontrolado.»

Hasta ahora, 1979 es el peor año en estos siniestros debido a los «terroristas de los montes» a los que se puede atribuir la mitad de los incendios.

Para demostrarlo, ahí están los testimonios de varios campesinos de la zona de Ayora y Onteniente, que vieron a varios muchachos montados en bicicletas y motos con latas de gasolina, o los de los propios pilotos de tos aviones que colaboraron en las tareas de extinción, que señalaron cómo a distancias de diez kilómetros del lugar en que ardía el monte surgían súbitamente nuevos focos de fuego que en escasos momentos hacían aparecer nuevos incendios.

TERRORISTAS DE LOS MONTES.—Todo ello forma parte de un nuevo método utilizado por los «terroristas de los montes», que en lugar de provocar ellos mismos los Incendios prefieren tener limpia la conciencia y acuden a las zonas que ya están en llamas para ocasionar nuevos focos y crear confusionismo y desmoralización entre quienes combaten las llamas, con lo que los efectos superan los del antiguo método.

Estas noticias, ya de por sí muy graves, lo son mucho más si tenemos en cuenta que la mitad de los incendios forestales que se registraron en España son provocados. En efecto, durante el pasado año, el 45 por 100 de los siniestros fueron ocasionados voluntariamente. Si a este número añadimos todos aquellos cuyas causas no han podido ser determinados con exactitud, probablemente porque también han sido provocados, tendremos que éstos superan el 50. por 100.

Las causas de esta auténtica locura incendiaria son muy diversas: desde aquellos acomplejados que ven en miles de hectáreas ardiendo una demostración de su «poder» hasta aquellos otros que queman el monte sencillamente porque pueden obtener importantes beneficios comerciales hay una extensa gama de enfermos, rencorosos y aprovechados que ven en el monte un lugar común, para saciar sus frustraciones.

DIFÍCIL SOLUCIÓN.—Para luchar contra esta- «plaga» no hay métodos preventivos que valgan. Tan sólo la vigilancia puede conseguir resultados, positivos, y como se ha venido repitiendo incesantemente en los últimos tiempos no se cuestión de poner un guarda forestal cada cincuenta metros. Es más, no son pocas las veces que se detiene a alguien sospechoso de provocar incendios en el monte, pero como a la hora de la verdad lo que cuenta son las pruebas, en la mayoría de los casos no se puede hacer mas que recomendarle que respete el monte.

Un hecho que, sin embargo, está dando resultados positivos: es la intensa campaña realizada por ICONA contra las negligencias como provocadoras de incendios.

MILLONES CONTRA EL F U E G O.—Este descenso es el fruto del trabajo que desde hace unos años viene realizando el Instituto para la Conservación de la Naturaleza en materia de prevención de incendios. En la actualidad, está vigente un plan de ordenación de nuestros bosques y campos, con el que se pretende dificultar, en la posible la quema de árboles, rastrojeras y otros productos combustible del monte mediante la realización y conservación de cortafuegos, pistas, desbroces, claras y limpias. Asimismo se están potenciando las labores de vigilancia y aumentando las cuadrillas de retén con obreros en paro con el fin de realizar una labor de protección constante y eficaz. Para ello se han invertido mil quinientos millones de pesetas de los dos mil con que se cuenta para la lucha contra los incendios.

Sin embargo, todo este esfuerzo no ha podido impedir que la superficie afectada por el fuego en lo que va de año sea realmente escalofriante. Mientras que hasta el día 15 de julio del año pasado eran 18.587 las hectáreas de monte afectadas por las llamas, en la misma fecha de este año eran ya 62.920, a las que hay que añadir las 36.000 de los incendios de Valencia.

EL PEOR DAÑO.—Ante estos datos, y teniendo en cuenta que no hemos hecho mas que comenzar un verano que se prevé bastante largo y caluroso, no sería nada extraño que fuese este año el que más hectáreas de terreno quedasen destruidas por el fuego. Hasta ahora, es 1975 el peor, con un total de 187.314 hectáreas.

Hay, sin embargo, un halo de esperanza en las cifras. De esas sesenta mil hectáreas afectadas hasta hace unos días tan sólo 13.458 pueden considerarse como irrecuperables. El resto, aunque algo chamuscadas, podrán brotar de nuevo. Esto es debido a la rápida y eficaz intervención de los equipos de extinción que han conseguido detener el fuego antes de que llegara hasta sus últimos extremos su labor destructora. Así, aunque la superficie arbolada no recuperable hace un año era algo inferior (11.144 hectáreas), si tenemos en cuenta el importante aumento de la superficie afectada en lo que va de año, podemos deducir que de las 14,6 hectáreas quemadas por término medio en un incendio en 1978 hemos pasado a las 6,4 de 1979, lo que supone un 44 por 100 menos.

LA AVIACIÓN COLABORA.—Piezas Importantes en estas tareas de lucha son los doce aviones de que dispone ICONA, de los que en estos momentos sólo siete son operativos, ya que el resto se encuentra en revisión o reparación. Asimismo se cuenta con el apoyo de aviones del 404 Escuadrón del Aire, que tan importante misión han desempañado en el incendio de Valencia. Los aviones de ICONA cubren, prácticamente, toda la península y Baleares, ya que cuentan con bases en Torrejón de Ardoz, Santiago de Compostela, Jerez de la Frontera, Manises, Reus y Palma de Mallorca.

En Canarias, el apoyo de la aviación en la lucha contra el fuego no es posible de momento dada la gran profundidad a no muchos metros de la costa y la inexistencia de calas donde poder cargar agua al abrigo de las olas fuertes. Sin embargo —según nos señala el señor Rico—, no por esto se debe considerar que no hay protección, ya que por muy importante papel que desempeñen los aviones, el factor principal sigue siendo la lucha del hombre desde tierra..

IMPORTANTE REPOBLACIÓN.—Las consecuencias de un incendio forestal son de todos sabidas: mayor erosión del terreno, variación climática, desaparición de especies animales y vegetales. De ahí la importante labor de repoblación que se viene realizando y que en el presente año espera cubrir las 150.000 hectáreas. Paralela a esta repoblación, los montes se van regenerando por si solos, aunque, eso si, muy lentamente. Así, hasta que la superficie quemada en Valencia se regenere deberán pasar cerca de cien años, y ello gracias a que las pinas estaban maduras y los piñones germinarán sin dificultad.—Luis GÓMEZ CID.

 

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