Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   El eurocomunismo y las libertades     
 
 Pueblo.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL EUROCOMUNISMO Y LAS LIBERTADES

LA accidentada peregrinación a través de Europa de André Amalrik ha suscitado una cadena de

comentarios que, cosa natural, tocan en el ala del gran fenómeno del momento: el eurocomunismo.

• «La habilidad de los eurocomunistas —dice JeanFrançois Revelen "L´Express"— consiste en

multiplicar las declaraciones liberales a propósito de cosas Que no dependen de ellos, para obtener a

cambio que la opinión pública cierre los ojos ante comportamientos totalmente antidemocráticos que

dependen de ellos.» y el escritor francés añade: «No está en los poderes del eurocomunismo hacer más

liberal a la U. R. S. S., pero si está introducir la democracia en el interior de sus partidos y la tolerancia en

sus relaciones con los partidos no comunistas», para señalar más adelante que «el pluralismo a la italiana,

o el europluralismo, puede definirse como la forma de que varias personas digan lo mismo que digo yo».

* Para Revel, los comportamientos del eurocomunismo a nivel italiano son los mismos de Rusia a nivel

internacional, y analiza los resultados de los acuerdos de Helsinki, que Moscú acepta en lo que haya

podido servirle para suavizar su perfil de intransigencia dogmática, pero «reclamar la aplicación integral

de los acuerdos de Helsinki pasa por una vuelta a la guerra fría».

* "Hay que combatir dos mentiras —dice Revel—: La primera, que luchar por el respeto a los derechos

del hombre en Rusia sea una injerencia en los asuntos interiores de este país: no es otra cosa que reclamar

la aplicación de los acuerdos interna dónales que los mismos soviéticos quisieron y de los cuales, sólo han

sido respetados hasta el presente las cláusulas que les son favorables. La segunda mentira es que

reivindicar en consecuencia la libre circulación de las ideas y de las personas entre las dos Europas sea

una vuelta a la guerra fría; es el telón de acero, que existe aún; son los pueblos retenido» prisioneros; es la

censura y la represión; no la voluntad de abolirlo.»

* No son sólo los comentaristas franceses los que meten la pluma en este tema del eurocomunismo o la

italiana y el delicado problema de los derechos humanos en Rusia, un país que firmó con manifiesta

ostentación los acuerdos de Helsinki, conferencia que fue particularmente alentada y querida por Moscú.

José Luis Color ha analizado recientemente con agudeza lo que él llama "la ambigüedad de Berlinguer",

al contarnos desde Roma en «El País» el poco entusiasmo que parece mostrar el líder del eurocomunismo

italiano por la cita eurocomunista de Madrid. "La ambigüedad se la dicta e impone a Berlinguer —dice

Gotor—, sobre todo, la relación con la Unión Soviética».

• En el reciente homenaje masivo que los eurocomunistas italianos han dedicado a Corvalán,

Berlinguer ha insistido en el internacionalismo del P. C. I., como para no desentonar demasiado de su

invitado de honor, Corvalán, que no ha creído nunca en el eurocomunismo y ha declarado recientemente a

«Le Nouvel Observateur»: «Las divisiones entre partidos hermanos y los ataques a la U. R. S. S. hacen el

juego a todos los Pinochet de este mundo.»

• El gran problema de credibilidad del famoso comunismo con rostro humano está en que el

comunismo difícilmente se imagina liberado de la tutela del hermano mayor, la U. R. S. S.. y, de

momento, ahí está la sombra de la peregrinación de todos los Amalrik presentes y futuros, para crear

dolorosos dudas sobre la decisión de Rusia de aceptar otro pluralismo que no sea el de «los que dicen lo

mismo que yo».

Pilar NARVION

 

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