Autor: Penadés i Cortell, Ricard-Josep. 
   Ridícula polémica lingüística     
 
 El País.    01/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Ridicula polémica lingüística

Difícilmente se puede hablar de ridiculez sobre un tema desde posturas tan acientíficas y folklóricas como la que representa Concha Senón en su carta del 27 de marzo. Ciertamente si que es ridículo afirmar, como ¡a hace una entidad «cultural» (?), que la enseñanza del valenciano, variedad dialectal del catalán, en el País Valenciano a través de los cursos de lengua y cultura de la Campaña Carles Salvador, en algunos casos subvencionados por instituciones locales democráticas, es potenciar una lengua extranjera y que en el mismo sentido debían subvencionarse cursos de gallego, éusquera, bable, etcétera. Es curioso cómo sectores, de nuestra sociedad, que jamás han movido un dedo, no ya por la recuperación del patrimonio cultural valenciano, sino por su mera conservación, se arroguen ahora el privilegio de la critica hacia aquellos que siempre han tenido las cosas muy ciaras y llevan trabajando en este sentido desde hace años. Quizá sea por eso que intentan siempre justificar cualquier exceso que pueda cometerse en su «legitima indignación», hablándonos de por dónde saltará la presión de la olla, etcétera.

Está claro que sobre este tema no hay más que una cancha sobre la que jugar y dirimir tas controversias: los argumentos científicos. Cualquier intento de seguir aferrándose a la razón de la fuerza, apoyado en fomentar la irracionalidad y las dosis de viscera en el asunto, sólo puede entenderse como una pobreza total de recursos intelectuales y un deseo de que la incultura siga reinando entre nosotros, con todo lo que eso implica de desprecio al pueblo que se dice defender, al que se le niega la información y la cultura, y de por sí bastante maltrechas, tras años de abandono foráneo y propio, Pese a todo, los miles de valencianos que creemos que la lengua hablada en el País Valenciano, Baleares, Cataluña, Andorra y Alguer es la misma, pese a sus matices propios e indiscutibles, seguimos esperando que cese el grito histérico y xenófobo de los «anticatalanistas» de esta tierra para poder discutir en terrenos más del siglo XX./Ricard-Josep Penadés i Cortell. Valencia.

 

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