Comienza la "cumbre" eurocomunista en Madrid     
 
 Informaciones.    02/03/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Comienza la "cumbre" eurocomunista en Madrid

MADRID, 2 (INFORMACIONES).

LA «cumbre» del eurocomunismo se abre esta tarde en el lujoso hotel madrileño Meliá Castilla. Don

Santiago Carrillo hace de anfitrión. Sus dos colegas, Marcháis, secretario general del Partido Comunista

francés, y Berlinguer, del Partido Comunista Italiano, han llegado esta mañana a la capital española, en

medio de especiales medidas de seguridad.

Este acontecimiento político de primera magnitud, impensable hace sólo unos meses, demuestra a las

claras que en España se está abriendo paso vertiginosamente la liberalización democrática.

El Partido Comunista Español no tiene aún personalidad jurídica. Se mueve en los lindes de la tolerancia,

hasta que él Tribunal Supremo dictamine sobre su legalidad o ilegalidad. El Gobierno, por eso, no

autoriza mítines ni grandes concentraciones «eurocomunistas» estos días en Madrid. En ningún caso los

reunidos deben superar el número de veinte para no caer en el delito de reunión ilegal.

Se tiene, sin embargo, el convencimiento de que habrá ruedas de Prensa restringidas y un comunicado

final de los tres principales eurocomunistas.

También habrá esta noche una cena a la que han sido invitados diversos líderes de la oposición

democrática española. Se trata, evidentemente, de darle un espaldarazo al Partido Comunista de España

de cara a su legalización y a su eventual participación abierta en las elecciones de junio. Al mismo

tiempo, esta reunión de Madrid provoca evidente desconfianza de Moscú, que está profundamente

preocupado por la disidencia interna y por la disidencia externa, si bien en algunas capitales europeas se

habla de un acuerdo secreto entre Moscú y los eurocomunistas.

En Madrid el llamado «eurocomunismo» suscita también desconfianza en amplios sectores, que dudan de

la sinceridad de los planteamientos teóricos y consideran al socialismo de «rostro humano» como una

pura táctica y como una verdadera patraña. En el Partido Comunista de España falta, por ejemplo, en

opinión de los otros líderes marxistas, democracia interna, lo que no es precisamente un síntoma de

credibilidad.

 

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