Las "cuentas" del presidente     
 
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Las «cuentas» del presidente

A los 100 días del Consell, se aprueba editar un libro que recoja las actividades del ente preautonómico. Presupuesto: 3.500.000 pesetas. Pero no existe factura. Sólo dos letras, aceptadas por José Luis Albitana Olmos (sin antefirma) de 1.252.050 pesetas cada una, con vencimientos a los dias 3 de enero y 3 de febrero de 1979. Al parecer, en primer lugar, el Consell no puede aceptar efectos bancarios; en segundo lugar, Presidencia no puede hacer un gasto superior al millón de pesetas sin el acuerdo del Pleno, del que se levanta acta. Nada de esto se cumplió. Pero además, como habla que pagarlo y el Congreso no había aprobado el Presupuesto, y Presidencia no tenía un céntimo, aparece un talón al portador de la Caja de Ahorros librado por la Consellería de Trabajo (que tampoco puede librar cantidades superiores al medio millón, sin aprobarlo el Reno), que se ingresa en el Banco Atlántico para hacer frente a la primera de las letras de cambio, que la entidad bancaria estaba reteniendo desde hacía cuatro días. El talón se abona mediante cámara de compensación y queda pagada la letra primera. La Consellería de Trabajo estaba dirigida por Joan Lerma, socialista y hoy secretario general del PSOE. Dicho talón, en la contabilidad de la Consellería, sale de caja sin que conste concepto alguno. No se sabe si posteriormente es restituido. Pero, sin embargo, sí aparecen ingresos en la citada Caja, de cantidades en metálico y en talones al portador, por diferentes pesetas a lo largo de los primeros meses en que el dinero aprobado ya en el Congreso llega a las arcas del Consell, y cuya cifra global (la de los ingresos fantasma) asciende a la misma cantidad que figuraba en el indocumentado talón. Ante esta situación contable, se contempla un movimiento no justificado de fondos públicos o una utilización indebida de caudales públicos o quizá una presunta malversación en la Consellería socialista de Trabajo de acuerdo con la Presidencia. De todo esto, como del resto de las «cuentas» entiende en estos momentos, la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

9 En julio 78, el presidente se hace instalar en su domicilio un interfono, por valor de 12.265 pesetas, que paga el Consell.

La gasolina y las reparaciones de su coche particular, un «124 FU» y un Mini (de su mujer) las paga religiosamente el Consell. Las reparaciones ascienden, en dieciocho meses, a casi ciento veinte mil pesetas. Además se paga un servicio y multa de grúa municipal y el arreglo de otros coches de sus colaboradores y guardaespaldas.

Por viajes, en cinco meses, por las comarcas valencianas con una corte de cinco a diez personas por viaje, sin especificarse qué persona recibe el dinero, José Luis Albiñana dice haber pagado 399.000 pesetas.

• Su secretario, Fernando Ramón, se va de vacaciones a Ibiza, y lo paga el Consell. Después, para un viaje a París, el Consell paga 32.046 pesetas, que son cambiadas en francos en un banco valenciano.

• En los 18 meses, el presidente da orden de pago a una pequeña cafetería frente al Palacio de la Generalidad, sede del Consell, de 580.747 pesetas. Se supone que por comidas y bebidas, con sus acompañantes.

• Un viaje a Morella de dos días. Se le envían 203.000 pesetas y no hay más justificación que una nota manuscrita de su secretario que dice: «50.0OO ptas. a gastos comunes de Consellers; y 150.000 ptas. a Presidencia». Nada más...

• En los festejos taurinos de Fallas en 1979 la empresa de la Plaza de Toros quiso regalar entradas al Consell. Albiñana se negó y abonó por pago de entrada para el ente preautonómico, 26.900 ptas. Los consellers no vieron ni una sola entrada.

 

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