Autor: Sotillo Martí, Antonio. 
   Autonomía valenciana     
 
 Diario 16.    02/01/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

ANTONIO SOTILLO MARTÍ

Vicepresidente de la Comisión Constitucional y diputado del PSOE por Valencia

autonomía valenciana

no debe ni puede quedarse sola aprobando el Estatuto de autonomía(FALTA TEXTO)

no piensa el autor. «Los Estatutos son también un marco constitucio-(FALTA TEXTO)

equeña escala para las comunidades autónomas y requieren un acuerdo(FALTA TEXTO)

co. Ojalá vuelvan las aguas a su cauce para que el Estatuto valenciano sea(FALTA TEXTO)

todos y para todos.»

El martes día 29 la Comisión Constitucional debatió y aprobó un proyecto de Estatuto de autonomía valenciano que ha suscitado, sin duda con razón, una amplia discusión y que ha abierto dudas y preocupación en amplios sectores políticos y ciudadanos. Un dictamen que he calificado ya dé inútil y precipitado.

La convocatoria de la Comisión se realizó sabiendo de antemano que no existía acuerdo en el contenido del Estatuto, argumentando que los pactos autonómicos recomendaban concluir, antes del 31 de diciembre, él debate en Comisión de los Estatutos presentados en el Congreso de los Diputados antes del 31 de julio.

Sin embargo, ello no ha sido así con los Estatutos de Canarias y Castilla-León, precisamente por entender, con buen criterio, que requerían un estudio más meditado por parte de la ponencia, sin que ello significase un retraso considerable.

Pero con el País Valenciano se ha tenido un especial «trato de favor», que nadie ha explicado y que ha conducido a un dictamen de enfrentamiento y de división singular por compararlo con el amplio acuerdo logrado en los restantes Estatutos de autonomía ya tramitados.

Conviene, pues, que reflexionemos sobre el por qué de estas prisas y sobre el para qué de este dictamen.

Proceso complicado

El proyecto de Estatuto de autonomía del País Valenciano fue elaborado, tras largos debates, en Benicasim, y ratificado unánimemente por la Asamblea, prevista en el artículo 146 de la Constitución, celebrada en Peñíscola.

Con estos hitos se culminaba, con un loable acuerdo, un largo periodo de discusión, en el que tanto UCD como el PSOE habían cedido y conseguido un texto de síntesis.

Sin embargo, UCD presenta en el Congreso de los Diputados unas enmiendas que alteran dicho texto de acuerdo, y que se refieren a: 1) Denominación de la comunidad autónoma; 2) bandera; 3) relaciones entre las Diputaciones Provinciales y la propia comunidad autónoma.

Cierto es que estos temas se hablan anunciado por UCD previamente. Pero no sólo fueron éstas las enmiendas presentadas y aprobadas, sino que también se aprobaron enmiendas de Coalición Democrática, en relación con la lengua, y enmiendas de UCD, nuevas, en relación con la estructura comarcal de la comunidad autónoma (artículo 46) y en relación con las competencias (artículo 28 y disposición adicional cuarta).

Todos estos cambios han alterado sustancialmente el texto acordado y han hecho inútil el proceso hasta ahora seguido. Hay que recordar que el proyecto de Estatuto incluía ya, con la aprobación del PSOE, el término Reino de Valencia, circunscrito a su sentido histórico, e incluía también la bandera de las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo con franja azul junto al asta (artículo 5).

Todo ello hace más inexplicable la rígida posición de UCD frente a los textos de síntesis ya acordados.

La pregunta, pues, sigue siendo hoy ¿quién manda?: La UCD de Valencia o el Gobierno.

La única explicación posible es que la UCD valenciana, ante el progresivo desgaste al que se ve sometida, no puede dejar abierto su flanco derecho (léase Alianza Popular de Valencia) y se apunta rápidamente a esas tesis, sin importar, le ni poco ni mucho los intereses generales del Estado, poniendo en peligro lo que significaron y significan los pactos autonómicos como espíritu de acuerdo y como consolidación en sus líneas maestras del proyecto político del Estado de las autonomías.

El Partido Socialista ha votado a favor de todos los .Estatutos de autonomía hasta ahora tramitados, precisamente porque este espíritu de acuerdo se había respetado y cumplido.

Hemos creído y seguimos creyendo bueno para España lo que significan los pactos autonómicos. Hemos buscado y seguiremos bus cando el máximo acuerdo posible.

Las leyes orgánicas requieren una mayoría legal y constitucional especial (176 votos en el Congreso).

Pero, además, requieren -un acuerdo social más amplio, y por eso hasta ahora todos los Estatutos de autonomía han obtenido más de 200 votos en el Congreso.

¿Se pretende aprobar el Estatuto de autonomía Valenciano por la mayoría de 176 votos? Ello sería legalmente válido, pero politicamente inútil. Los Estatutos son también un marco constitucional a pequeña .escala para las comunidades autónomas y requieren, por ello, un acuerdo político y una base social de apoyo mucho más amplia.

Un futuro incierto

NO pretendo dramatizar la situación. Ojalá pudieran volver las aguas a su cauce y reencontrar el camino perdido para que el Estatuto valenciano sea de todos y para todos.

El Pleno del Congreso de los Diputados tendrá que debatir en febrero nuestro Estatuto. Para que cuente con los votos del PSOE se debe rectificar, y aún estamos a tiempo. De lo contrario, ¿qué grupos parlamentarios, además de Coalición Democrática (que junto con UCD no llegan a 176 votos), van a prestar su apoyo afirmativo a este proyecto de Estatuto? ¿Y a cambio de qué?

De un cambio en la política autonómica de acuerdo y consenso que sería de graves consecuencias políticas en la España de hoy y no deseado por ningún español.

El pueblo valenciano creo sinceramente que desea y merece mayor acuerdo y un mejor Estatuto. Porque las señas de identidad y el nivel de competencia que contenía el proyecto presentado pueden dar satisfacción a todos aquellos que no se encierren sectariamente en sus propias posiciones y pretendan vencer y no convencer a los demás. A estas alturas, el Gobierno y su presidente tienen la palabra.

 

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