Valencia por la autonomía     
 
 ABC.    18/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Valencia, por su autonomía

En Valencia está escribiendo el PSOE otro capítulo de su doble juego político. Y favorece, con apoyo de los comunistas, la integración de Valencia en el conjunto autonómico de los países catalanes, que abarcaría también a las islas Baleares.

La gravedad del intento es evidente. Valencia tiene sobrados títulos históricos y culturales para constituir su propia autonomía y no faltan, naturalmente, legitimaciones constitucionales para lograrlo. No es posible, por lo tanto, negarle a Valencia un derecho reconocido, sin condicionamiento alguno especial, a las demás regiones españolas.

El PSOE, sin embargo, en su rama valenciana mantiene una política favorable a la incorporación del viejo Reino de Valencia a un conjunto autonómico encabezado por Cataluña. Y lógicamente, la mayoría absoluta de los valencianos se rebela contra una operación que les llevaría a la pérdida de su identidad y a la sumisión a otra autonomía.

Nadie entiende, en Valencia, el doble juego del PSOE. ¿Por qué don Felipe González se manifiesta en Madrid contrario a los nacionalismos más radicales y se alia con ellos el Partido Socialista valenciano? ¿Cómo un mismo partido, el PSOE, puede apostar a cartas distintas y enfrentadas en Valencia? ¿Cuál es el socialismo auténtico en esta región, el que pretende «la creación del Estado socialista de los países catalanes», o el que acepta la autonomía de Valencia dentro de la unidad nacional que establece la Constitución?

A Valencia, aunque lo intenten algunos separatistas catalanes, no se le puede negar su condición histórica de Reino; no se le puede negar su bandera, su senyera coronada; no se le puede imponer la lengua catalana con desprecio de la suya propia, tan vigente hoy y tan rica en testimonios literarios.

Los valencianos rechazan esa suerte de anexión que sé les ha planteado por vía coactiva.

El problema, aún siendo grave, no ha rebasado el área de las maniobras de partidos. Al PSOE le alcanza de lleno la responsabilidad de clarificar, con toda nitidez, sus posiciones en Valencia. Operación, por cierto, que ayudará mucho a la clara definición de su política en toda España. Porque su acusada tendencia a la ambigüedad, sus contradicciones externas, públicas y publicadas, constituyen hoy el mayor factor de confusión en la política española.

 

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