Autor: Ferrando Badía, Juan. 
   La catalanización es la alienación del pueblo valenciano     
 
 Ya.    28/02/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La catalanización es la alienación del pueblo valenciano

Los que hoy propugnan una catalanización de la historia valenciana, en todos sus niveles, están alienando al pueblo de Valencia, al despersonalizarle y sucursalizarle al condado de Barcelona. ¿Es esto ser progresista? ¡Que venga Carlos Marx y que nos lo explique!

El estatuto, como traducción jurídica que es —que debe ser— de la futura comunidad autónoma respectiva, debe ser reflejo de la personalidad diferenciada de la misma. No debe servir, pues, para presentar una imagen falseada, un traje impropio del cuerpo que debe recubrir. Esperamos que el pueblo valenciano sabrá exigir una autonomía «por», «de» y «para» el pueblo valenciano, y que no aceptará jamás, aunque se le pretenda imponer, un estatuto que no refleje íntegramente la personalidad económica, social y cultural del reino de Valencia.

Autonomía y estatuto

Autonomía y estatuto son dos términos que van unidos. No se puede pedir a la región de Valencia que acepte la autonomía y preste su consentimiento a su posible estatuto si éste no se ajusta a sus necesidades e historia. Sería como pedirle al pueblo valenciano que extendiera un cheque en blanco a sus políticos. No creo que estén dispuestos los habitantes del «país» o «territorio» valenciano a adoptar tal actitud. El pueblo real valenciano viene, desde hace tiempo, desconfiando y divorciándose cada vez más de su «presunta» clase política dirigente.

En conclusión: ¡Autonomía, sí..., pero con un estatuto netamente valenciano! Y piensen los «responsables» que los primeros obstáculos que tienen que eliminar (si quieren que la inmensa mayoría del pueblo valenciano «preste su adhesión» a su futuro estatuto) pertenecen al nivel «superestructural» o «cultural». El pueblo valenciano (no me refiero a los emigrantes no integrados en la cultura valenciana, a los emigrantes que son el sector electoral fijo del partido socialista) exige ana Senyera coronada, «sin aditamentos»; que la región valenciana, a tenor de su historia (art. 147,2, a) de la Constitución), se denomine reino de Valencia; que la lengua valenciana sea, sin contaminarse, reconocida como oficial, con el debido respeto al otro vehículo de expresión, también constitutivamente valenciano, cual es la lengua castellana o española, etc. Si no se admiten estos puntos, difícilmente el pueblo valenciano respetará el estatuto elaborado en Madrid... e impuesto desde allí. ¡El tiempo lo dirá! Y si todos estos puntos son tan accesorios, accidentales, como acostumbran a decir los llamados «progresistas», ¿por qué no los aceptan, y así todos, «unidos ya», podremos caminar juntos para llevar a cabo las reformas socioeconómicas que exige perentoriamente el cuadrante valenciano?

Juan Ferrando BADIA

(Catedrático de Ciencias Políticas y Derecho Constitucional)

 

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