Pastoral de los obispos de Bilbao y San Sebastián. 
 "Deseamos la concesión de una amplia y generosa amnistía"     
 
 Informaciones.    28/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

PASTORAL DE LOS OBISPOS DE BILBAO Y SAN SEBASTIAN

«Deseamos la concesión de una amplia y generosa amnistía»

QUE DESAPAREZCAN LAS VIOLENCIAS DE GRUPOS ORGANIZADOS O INCONTROLADOS

SIN TOLERANCIA NO SERA POSIBLE LA PAZ EN LA LIBERTAD URGE EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS DE ASOCIACIÓN, REUNIÓN Y EXPRESIÓN

BILBAO. 28 INFORMACIONES).

CREEMOS y deseamos que la concesión ae una amptia y generosa amnistía, junto con la renuncia a la violencia armada como vía de consecución de las reivindicaciones sociales o políticas, pueda ser el comienzo de un camino esperanzador para llevar adelante un diálogo difícil y necesario, pero posible, para el logro de la paz.» Esto dice, entre otras cosas, la pastoral hecha pública por los obispos de San Sebastián y Bilbao con motivo del próximo día de la paz. El texto integro de la pastoral es el siguiente:

«Al celebrar este año una vez más la Navidad, se manifiesta ante nosotros la realidad gozosa del misterio de Cristo; con El "ha aparecido la bondad de Dios y su amor hacia el hombre" (Td., 3,4) Los cristianos nos sentimos llamados a transmitir a nuestros hermanos, con palabras y con obras, la alegría de la paz y de la tierra, "a los hombres que Dios ama" (Lc., 2,14)

El Dios que está con nosotros cumple sus promesas de salvación y abre nuevas posibilidades de fraternidad y de paz; su presencia, su energía y su impulso son garantía renovada de esperanza para dilatar el triunfo de la paz., Es "el Príncipe de la paz", sostenida y consolidada por la íus ticia ds., 9-6-7).

Pero el Papa nos recuerda este año en su mensaje para la celebración de la jornada de la paz "La paz nunca es completa ni segura"; por ello no hemos de juzgarla super flua, particularmente entre nosotros y en el momento actual, la llamada reiterada a hacer la paz. Hemos de preguntarnos, por el contrarió, cómo hemos de avanzar en la tarea de construirla. En el umbral de 1977, ¿qué se nos pide para aunar los esfuerzos de los hombres y mujeres de buena voluntad en favor de la fraternidad y de la convivencia pacífica?

Como pastores y obispos vuestros, queremos deciros una palabra Inspirada por el amor evangélico y ajena á toda posición partidista que nos lleve a nuevas realizaciones de ese objetivo tan ansiosamente añorado. Queremos también invitaros a orar para alean zar la ayuda del "Dios de la paz" (Flt., 4,9).

El logro de la paz duradera y firme para nuestro pueblo requiere, en el momento pre senté, la conquista de unas actitudes pacificadoras, hechas de respeto, de tolerancia y de mutua reconciliación y perdón; postula también realizaciones colectivas e institucionales, que sean expresión de una justicia más plena.

Oídnos, queridos diocesanos nuestros, con el mismo deseo de hacer, la paz con la que nos dirigimos a vosotros »

«DESTERRAR EL DOGMATISMO Y LA INTRANSIGENCIA»

1.° Tenemos que desterrar definitivamente de la vida ciudadana, social y política el dogmatismo y la intransigencia, es decir la pretensión a exigir las propias opiniones y los propios proyectos sobre la ciudad, en verdades fuera de discusión. Tenemos que renunciar a la voluntad de imponer nuestras opiniones político-sociales y los demás, y mucho más al uso de la fuerza para conseguirlo.

No será posible la paz mientras identifiquemos a quien discrepa de nosotros con el enemigo al que hay que vencer o eliminar; mientras veamos en el pluralismo institucionalizado de opiniones políticas un síntoma inequívoco de enfermedad social, contrario a la unidad, y mientras haya grupos que se atribuyan la exclusiva de la fidelidad al propió pueblo, la representación de todos los que sufren la injusticia o el conocimiento del modelo de convivencia social y política que al pueblo le conviene.

2.° La eliminación del dogmatismo y de la intransigencia ha de llevar necesariamente a la renuncia al belicismo como medio de solución de las divergencias y tensiones inevitables en las relaciones sociales y políticas, propias de una sociedad plural y moderna.

Los medios empleados para suprimir las injusticias o los desórdenes sociales no pueden llevar consigo, en germen o en la realidad, las mismas injusticias que se quieran eliminar; ellos hacen anticipar por el contrario, el estilo y el espíritu de las nuevas relaciones humanas que se pretenden instaurar y afirmar.

Por ello juzgamos que son codiciones necesarias para alcanzar la paz, la inmediata desaparición de las violencias practicadas por los distintos grupos organizados o Incontrolados, las amenazas, las agresiones a las personas, los atentados contra locales comerciales o viviendas, la recaudación de fondos económicos bajo presiones, los secuestros y los crímenes contra adversarios políticos.

3.° No construiremos la paz entre nosotros si no adoptamos todos posturas y actitudes de verdadera reconciliación y si no damos gestos sinceros que expresen el deseo de iniciar un futuro nuevo, edificados sobre bases éticamente superiores. Hemos de liberarnos de la dialéctica inhumana entre vencedores y vencidos para restañar unas heridas que dividen al pueblo y son causa de deseos de venganza y de represiones.

Todos hemos de colaborar con unas nuevas actitudes de reconciliación activa que hagan posible un nuevo estilo de convivencia que el futuro parece ofrecernos; sin la. tolerancia y el respeto mutuo no será posible realizar la paz en la libertad.

Creemos y deseamos que la concesión de una amplia y generosa amnistía, junto con la renuncia a la violencia armada como vía de consecución de las reivindicaciones sociales o políticas, pueda ser el comienzo de un camino esperanzador para llevar adelante un diálogo difícil y necesario, pero posible, para el logro de la paz.

UN NUEVO ORDEN INSTITUCIONAL

La paz social y política requiere unas disposiciones interiores, tanto en los ciudadanos como en las personas investidas de autoridad, sin las c.ue es imposible que ella arraigue y se consolide. Pero es también inseparable de un orden institucional cue garantice los derechos de todos y favorezca el proceso de formas cada vez más perfectas de libertad v de solidaridad.

En este terreno la voluntad eficaz de construir una paz sólida y duradera en el país exige ciertos cambios que corrijan las deficiencias denunciadas no sin razón por el sentir de una parte importante de los ciudadanos.

Ante todo es urgente el leal y eficaz reconocimiento de los derechos de asociación política y social y de reunión y expresión de las propias ideas y proyectos políticos, en favor de todos los que están realmente dispuestos a reconocer, ahora y en el futuro, estos mismos defechos a los demás.

El reconocimiento práctico le la identidad peculiar de nuestro pueblo, de su lengua, y de sus tradiciones, ha de hallar los cauces institucionales adecuados, fruto de la capacidad creadora de los directamente interesados y de la superación de posiciones contrarias a los derechos objetivos de los pueblos.

Finalmente, la aplicación práctica del principio reconocido de la soberanía popular, ha de permitir la pronta creación de instituciones libres y participatávas en los ámbitos municipal regional y nacional.

Tenemos la firme esperanza de que esta Navidad el paso de Cristo ha de suscitar entre nosotros el deseo sincero de querer la paz y la voluntad de. comprometerse en su realización. Con estos sentimientos os deseamos a todos un año 1977 verdaderamente feliz, que traiga la novedad de una auténtica reconciliación fraternal.

En la Navidad del año 1976, Jacinto, obispo de San Sebastián; Antonio, obispo de Bilbao; José María obispo auxiliar de San Sebastián, y Juan María, obispo auxiliar de Bilbao.»

 

< Volver