Presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao. 
 Pesada herencia y oscuro panorama económico en 1977     
 
 Diario 16.    08/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao

Pesada herencia y oscuro panorama económico en 1977

BILBAO, 8 (DI6).—El año 1977 recibe una herencia economíca realmente pesada, con un panorama oscuro para los próximos meses, dijo ayer el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao, Enrique Guzmán.

Añadió que la gran incógnita para este año reside en que los indicadores coyunturales no son demasiado claros a escala internacional y que el terna se agrava con la elevación del precio del petróleo.

"Las previsiones para la economía española —añadió Enrique Guzmán— no son precisamente halagüeñas, ya que para lograr un crecimiento del producto nacional del 3 por 100, tal como prevén algunos expertos, habría que reducir la inflación en cuatro puntos, fomentar decididamente la exportación y la inversión y lograr un clima de estabilidad social. El logro de estas tres condiciones es harto problemático", dijo.

Balance 1976

En el balance económico de 1976 señaló un aumento de precios del orden del 20 por 100, un nivel de paro real que puede estimarse en unas ochocientas mil personas, un déficit de la balanza por cuenta corriente que supera los cuatro mil millones de dólares y un descenso de la inversión en términos reales que muy probablemente se situará por encima del 5 por 100.

"Tan fenomenales desequilibrios internos y externos —prosiguió— han hecho que el producto, nacional bruto haya experimentado tan sólo un aumento en términos reales del 1,7 por 100, según datos del Instituto Nacional de Estadística, lo que, dada nuestra tasa de crecimiento demográfico, supone un aumento prácticamente negativo."

Atención a las regiones

"Es importante —subrayó— el hecho de que la autofinanciación empresarial ha perdido nada más que seis puntos en el conjunto de la renta nacional en este último año, lo cual arroja bien a las claras un balance de pérdidas sumamente preocupante. Todo este panorama económico que estamos comentando exige un programa nueyo, audaz y enérgico."

"Evidentemente —dijo también— entre las reformas que habrá de adoptar el nuevo Gobierno constituyente, una de las más trascendentales es la de la institucionalización de las regiones, y en este sentido quiero poner un énfasis especial en las peculiaridades de las provincias vascas dentro del conjunto español. La postura de que una vez constituidas las Juntas generales de Vizcaya y Guipúzcoa, sean éstas las que elaboren y concreten con el Estado español el tratamiento más adecuado que se deba dar a este tema, nos parece, en estos momentos tan conflictivos, la solución más idónea para conseguir la paz social y la convivencia ciudadana en nuestra entrañable tierra, condición básica para el proceso económico."

En su discurso se refirió igualmente al nivel sumamente alto de conflictividad laboral, con cálculos oficiales que cifran en más de cien mil millones de horas de trabajo perdidas en 1976, como consecuencia de las huelgas, porcentaje del que el 40 o el 50 por 100 corresponde al País Vasco (el 70 por 100 de las horas, a la siderurgia).

"Se hace cada vez más urgente —añadió— la búsqueda de interlocutores válidos entre empresarios y trabajadores, que permitan un. diálogo existente entre ambas partes, porque los intereses pueden ser encontrados."

Los constructores, pesimistas

MADRID, 8 (D16).

Los empresarios de la construcción opinan que el sector, a pesar de su situación extremadamente crítica, seguirla evolucionando desfavorablemente en el transcurso de 1977, si es que —matizan— no se toman las oportunas medidas correctoras. Asi se desprende de los resultados de la encuesta que sobre la coyuntura industrial realiza el Ministerio de Industria. En la encuesta correspondiente al mes de noviembre se refleja que el Indicador de tendencia de la producción industrial (excluida la construcción) vuelve a recuperar el ribmo de crecimiento quebrado hace dos meses. Sin embargo, este moderado crecimiento no supone más que una mayor utilización de la capacidad productiva —muy baja a todo lo largo del año—, pero no una mejoría en los planes de inversión industrial.

 

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