Autor: A. R. L.. 
 Por la ruta del chabolismo de Madrid. 
 Ocho mil personas viven a duras penas en el Pozo del Tío Raimundo     
 
 Ya.    04/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Ocho mil personas viven a duras penas en el Pozo del Tío Raimundo

La gran esperanza esfá depositada en el plan de ordenación, en cuya redacción intervinieron los vecinos,

y que fue aprobado meses otras por el Ayuntamiento Un total de 863 chabolas, calificadas como "malas",

y 43, "precarias" El 20 por 100 de lo población es analfabeta

Muy pocas veces los vecinos de Un barrio madrileño han aplaudido la gestión municipal en pleno salón

de sesiones de la Casa de la Villa. Y esto fue lo que hicieron el pasado diciembre los vecinos del Pozo del

Tío , Raimundo, cuando se aprobaba el plan parcial de ordenación de la zona y la constitución de una

sociedad para construir viviendas sociales. Esta decisión, que desataba los nervios contenidos de los

presentes, suponía algo oías que dar luz verde a un planeamiento urbanístico en el que habían intervenido,

junto a los técnicos de la Gerencia, los de los vecinos. Significaba decir adiós a cuarenta años de

chabolismo grotesco, de marginación exasperante, de vivir en medio de una marginacíón total.

El Pozo del Tío Raimundo comenzó a eregirse en cuna del chabolismo vallecano en los años cincuenta,

aunque muchos años antes ya habían hecho su aparición los primeros asentamientos espontáneos. En el

año 1970 el censo chabolista arrojaba la cifra de 2.000 familias viviendo en condiciones inhumanas,

donde los índices de delincuencia seguían un ritmo de crecimiento alarmante, y en la oscuridad que

imponía la ausencia de alumbrado público se fraguaban loe más Insospechados actos delictivos.

A través de la asociación de vecinos de la zona, el Pozo del Tío Raimundo empezó a despertar de su

letargo y a plantear a la Administración una serie de reivindicaciones que les sacaran d« ese hacinamiento

grotesco en el que vivían.

8.000 PERSONAS, EN PRECARIAS CONDICIONES

Más d« ocho mil personas viven en el Pozo del Tío Raimundo; una auténtica cloaca donde afloran todo

tipo de enfermedades infecciosas. Loe vecinos recuerdan el elevado número de casos de fiebres tifoideas,

y muy especialmente aquellas auténticas plagas que constituía la meningitis, que encontraba un ambiente

propicio para su desarrollo en aquella zona insalubre. Hoy la situación higiénica se ha redimido algo con

las obras llevadas a cabo en la zona por el Ayuntamiento, pero el hacinamiento sigue siendo el mismo.

Visitamos chabolas increíbles, donde todavía, a pesar de habernos acostumbrado a conocer "in situ" el

cáncer chabolista, nos parece mentira que puedan vivir familias de siete u ocho miembros. Hay viviendas

que su interior es una auténtica cloaca, sin pavimento, con las aguas residuales que se cuelan por las

rendijas de tablas de las chabolas. Al lado del camastro, donde se acuestan cada noche cuatro pequeños,

contrapeados, hay una mesa destartalada que desempeña varias funciones: encima de ella se instala una

pequeña cocina de gas para hacer la comida., sobre ella se plancha, se come, se friegan los platos en un

barreño de cinc...

Doña Juana es viuda y tiene que sacar adelante, por sus propios medios, a los cuatro chavales.

—Gracias a la ayuda de la Virgen, por la que tengo gran fervor, podemos ir tirando. Tío salgo, muy

temprano a trabajar y vuelvo por la tarde. Univ vecina me cuida al pequeño, que tiene sólo tres años; los

otros van a la escuela y comen allí mismo. Cuando están de vacaciones, pues los tengo que dejar solos.

Un día prendieron fuego unos papeles y casi se abrasan dentro de la chabola. Otro día me encontré al

segundo con una brecha y sangrando desde hacía dos horas. El pobrecito estaba pálido, casi sin

conocimiento. Yo rezo mucho a la Virgen porque es la única que puede cuidar de mis hijos. ¡Si yo tuviera

un piso!, pero eso es un sueño y al mismo tiempo un temor, porque «I me conceden una vivienda social,

¿con qué la pago?

Los vecinos nos hablan de todas las penalidades soportadas desde hace ya muchos años. De cuando «1

terror no lo representaban esas precarias chabolas, sino los delincuentes y las "gentes de mal vivir", que

sembraban el pánico en el Pozo, de lo difícil que era conseguir que un médico »e acercara por la noche

hasta el lugar, de lo arriesgado que resultaba construir une chabola ante la vigilancia municipal obli

gando a que éstas «e hicieran por la noche. "Venían a echarnos. Pero ellos tenían corazón y comprendían

nuestra postura. Cuando iban a hacer la denuncia y veían a las criaturas temblando de frío, postrados en

camastros, se les ablandaba el corazón y se iban."

A la hora de abordar el planeamiento que permitiera la erradicación de las familias chabolistas del Pozo

se exigió que a los expropiados se les concediera vivienda por vivienda dentro del mismo barrio, en unas

condiciones económicas accesibles a sus posibilidades. Se logra el desplazamiento del nudo de enlace del

cuarto cinturón de la red arterial. El Ayuntamiento es propietario de un 70 por 100 de los terrenos del

Pozo del Tío Raimundo, terrenos que estaban calificados como zona rústico-forestal y que han pasado a

edificables, única solución para dar viabilidad al proyecto.

Da población censada es de 8.806 personas y la media familiar se cifra en 4,7 miembros. El 20 por 100 de

la población no sabe leer ni escribir. El 61 por 100 de la población active, se ocupa en la construcción y el

31 por 100 en la industria.

La situación de las viviendas es deprimente. De las 1.892 día-bolas censadas, 1.010 han sido calificadas

de aceptables—dentro de lo que en chabolismo se puede considerar aceptable—, 863 mala* y 18

precarias. Son propietarios de las mismas el 71 por 100, y el resto, inquilinos. Estos últimos recibirán las

nueva* viviendas en el mismo régimen de alquiler.

Con la ejecución del plan, el Pozo del Tío Raimundo dejará de ser el núcleo de chabolismo más grotesco

de Valleeas. Muchas familias conocerán un sueño que se habían forjado imposible y Madrid quitará de su

epidermis una de las múltiples heridas sangrantes que constituye eü fenómeno chabolista.

A. R. I*

 

< Volver