Eurocomunismo: Orígenes y desarrollo (y II). 
 Togliatti, el pioniero     
 
 Diario 16.    04/03/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Eurocomunismo: Orígenes y desarrollo (y II)

Togliatti, el pionero

ROMA, 4 (DI6).—De los tres grandes partidos "eurocomunistas" es el italiano el que realizó, la

experiencia más rica. Palmiro Togliatti consumó en el lejano 1944 el histórico "cambio de Salerno", que

significó romper con la tradición de los Partidos Comunistas "de cuadros" de la Tercera Internacional al

crear un PC con características nacional-populares.

Togliatti no fue, entonces, más allá. Mantuvo su fidelidad a Moscú, pero echó las bases del cambio. El

PCI pasó de 5.000 afiliados, en 1943, a casi dos millones, en 1976.

Los comunistas italianos supieron respelar las reglas de juego constitucionales en estos treinta y un años

de vida republicana. Togliatti captó de inmediato, también, los cambios que se producían en la U.R.S.S. a

la muerte de Stalin y supo consolidar internamente al PC a través de una línea política realista y flexible,

que le fue incorporando grandes sectores obreros y de clases medias. Resultado: los comunistas fueron

quitándole espacio a los socialistas, el partido más viejo de Italia. Un caso único entre los

"eurocomunistas".

En esta larga carrera hacia la credibilidad, los italianos litigaron frecuentemente con los comunistas

franceses. Jacques Duelos llegó a acusar abiertamente a Togliatti de "oportunismo": en 1964.

Los franceses, mientras tanto, siguieron siendo un partido de cuadros, firmemente alineados junto a

Moscú. Fue Charles de Gaulle quien despertó en el rígido PCF las primeras dudas: el fenómeno gaullista

hizo perder rápidamente votos a los comunistas., que tenían que hacer las cuentas en un país donde la

burguesía es muy poderosa y cree en sí misma. A este dilema se sumó más tarde el renacimiento del

Partido Socialista Francés, aplastado literalmente por el gaullísmo y los comunistas (llegó a bajar al 5 por

100 de los sufragios). Fue Frangois Mitterrand, el líder del PS, y no los comunistas, quien entendió mejor

los límites del área política que se abría a la izquierda del espectro francés. Hoy. el PS tiene el doble de

popularidad del Partido Comunista.

Disidentes

El problema de las relaciones con la U.R.S.S. y de la posición frente a los disidentes perseguidos en los

países comunistas es una prueba concreta que se les plantea a los eurocomunistas con respecto a su

vocación democrática.

El PC español es, sin duda, el que ha llegado más lejos. Santiago Carrillo, un hereje combatido por Moscú

a raíz de su posición en defensa de Dubcek y el partido checoslovaco en 1968, negó en una entrevista el

carácter socialista a la Unión Soviética.

Ha sido precisamente Carrillo, se sostiene en los ambientes vecinos al PC italiano, quien auspició una

posición de enérgica defensa de los disidentes del Este y de condena a la represión por parte de los

regímenes comunistas.

En los mismos ambientes se afirma que Berlinguer se negó a llevar las cosas a un punto de casi

rompimiento. Es más: habría señalado indirectamente a Carrillo la necesidad de que el PC español frene

un poco sus ímpetus contra el Kremlin.

Es éste el aspecto más ambiguo de los comunistas italianos. Regularmente, sus dirigentes y la prensa

partidaria critican los actos de represión en la U.R.S.S. y en los demás países del Este europeo. Pero

jamás se pasa de la medición de la fiebre. "Lo importante es decir cuál es la enfermedad", escribió la

semana pasada un periodista italiano. Ello implicaría una disociación abierta y generalizada.

Moscú, más hostil que Washington

¿Por qué no la hacen? "Si la hiciéramos, no cambiaría la desconfianza y los reclamos de nuevas pruebas

de democratismo que nos vienen pidiendo", explicó un funcionario comunista. El PC italiano sabe que

Moscú es más abiertamente hostil al eurocomunismo que Washington. Teme que, una vez en el Gobierno,

aun dentro de una coalición con otros los partidos, la propia U. R. S. S. se sume al saboteo que los

comunistas italianos esperan.

El peligro del "eurocomunismo para la U. R. S. S. es que se convierta en un polo alternativo que atraiga

como un imán a los disidentes del Este, que podrán presentarlo como el paradigma del verdadero

socialismo.

La actual explosión libertaria dentro del mundo comunista se ha transformado así en un punto de

referencia vital.

Pero, ¿es el eurocomunismo el embrión de un nuevo movimiento socialdemócrata? La respuesta parece

inútil a esta altura del proceso, ya que se da en sociedades distintas de las que vivieron la consolidación

del movimiento socialista democrático. Tanto el eurocomunismo como el renovado "eurosocialismo"

parecen reflejar más bien la decadencia en Europa de las hegemonías soviética y norteamericana, nacidas

en la conferencia de Yalta de las cenizas de la segunda guerra mundial.

 

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