Autor: Castaños, José María. 
   La invasión     
 
 Ya.    05/10/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA INVASIÓN

ME parece tan grave todo lo que está ocurriendo en alguna* barriadas madrileñas, que difícilmente se

pueden dirigir esta« líneas solamente a usted, señor alcalde. Sus destinatarios son el ministro del Interior,

el ministro de Obra» Públicas y Urbanismo y la responsabilidad de todos lo» vecinos mar i!rueños. ¥ creo

que estos últimos tienen en sus manos la clave del" poder. Es necesario orden en un Estado de derecho

donde se respeta la propiedad privada; son necesarios pisos y que el ministerio del ramo se ponga como

objetivo primordial acabar con tanto chabolismo y tanta trashumando, y es necesario, sobre rodo, que los

gritos de unos cuantos no acobarden «1 espíritu cívico de los más.

LA ocupación ilegal de pisos en San Blas y en otras colonias madrileñas se está haciendo al amparo y

coreografía de algunos grupos políticos que se permiten el lujo de que sus Jovenes afiliados recorran el

barrio con esta pregunta: "¿Quién quiere un piso?" Son muchas las personas que me han llamado por

teléfono asustadas de semejante vandalismo. Tienen miedo a los piquetes que se instalan a la puerta

cuando aparecen la Policía o ios bomberos para proceder al desahucio; temen también que este

"revisionismo" se extienda a algo má* que a los pisos, y sobre todo el miedo sigue flotando cuando, para

celebrar el asalto a una vivienda, se organizan fiestas que degeneran en auténticas tensiones del orden

público.

EL propio ministro Garrigues y el director general de la Vivienda tienen que aceptar ya entrevistas de

urgencia con las asociaciones de vecinos sencillamente porque la situación ya «s un hecho y no una

amenaza. Lo grande de todo esto es que el único cauce que se perfila en el horizonte es una nueva ley

jurídica de desahucios, que no se puede improvisar de la noche a la mañana.

A mí me parece lógico y hasta humano que una familia sin hogar sienta que se le abren las carnes cuando

se entera que hay pisos vacíos, no habitados por sus antiguos inquilinos, y que esa vivienda fue otorgada

y subvencionada por un organismo estatal con la condición de que fuera habitada. Hasta comprendo el

afán de algunos grupos por llevar un control de las viviendas vacías. Y por eso mismo creo que también

podría exigirse una comprensión de renuncia por parte del beneficiario que ya no necesita vitalmente esa

vivienda. Todo este marco pertenece a un contexto social que debemos subsanar lo más rápidamente

posible. Inspección, control y hasta distribución equitativa de los bienes en ios que ha participado «I

dinero estatal. Pero en un estado de derecho no se puede corear, por muy Guardia Roja que quiera

llamarse el grupo, el delito tipificado de asalto a 1» propiedad privada.

QUE la burocracia se eche aceite a sí misma para funcionar con mis agilidad, que «e adecuen las leve* a

los tiempos presentes, que se acuda con urgencia a lo» casos más extremos, pero todo ello dentro de un

camino muy claro, que e* V» norma Jurídica. Lo contrario es demagogia y no democracia.

José María CASTAÑOS

 

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