Autor: Roldán, Juan. 
   La «cumbre» eurocomunista apunta hacia Carter     
 
 Diario 16.    04/03/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Viernes 4-marzo 77/DIARIO 16

OPINION/5

La «cumbre» eurocomunista apunta hacia Cárter

Juan Roldán

Con independencia del aparato publicitario que ha rodeado la "cumbre" eurocomunista de Madrid y que

ha tenido como objetivo primordial conseguir la legalización del PCE, las veinticuatro horas escasas de

conversaciones entre Carrillo, Marcháis y Berlinguer van a tener una clara influencia en el futuro político

español, francés e italiano en los próximos meses.

Contrariamente a lo que muchos pueden pensar, las declaraciones eurocomunistas de los tres secretarios

generales no van a afectar a la estructura ni a las ideas de la internacional comunista y el Kremlin no va

por ello a dejar de descansar una sola noche. Los tres personajes han insistido ayer en que Internacional

no hay más que una y que no se va a crear ningún "centro" regional, como se le quiere hacer aparecer al

eurocomunismo.

El efecto de la "cumbre" se va a dejar sentir directamente, y ésta era, sin duda, la intención en Italia,

Francia y España. En la primera, después de las elecciones del año pasado, el PCI, por su inserción en la

realidad política y social italiana, a nivel local, regional y nacional, es de hecho un partido de Gobierno.

En Francia, el acuerdo común de las fuerzas de Marcháis con el socialismo y la izquierda radical puede

empezar a dar "sus frutos dentro de diez días en las elecciones municipales y probablemente en las

legislativas de 1978.

En España, el Partido Comunista, no legalizado aún, ha recorrido ya un largo e inteligente camino en la

estrategia electoral. El liderazgo de Santiago Carrillo, por mucho que se cuestione desde dentro y desde

fuera, ha colocado al partido en un lugar que era impensable hace menos de un año. Esta estrategia va

más allá de las primeras elecciones legislativas, donde no van a estar muy claras las posiciones,

Unión de tres fuerzas

El propio Carrillo decía ayer al término de la "cumbre" que el PCE se propone unir fuerzas con socialistas

y elementos cristianos, que, al igual que en Italia y Francia, constituyen los tres estamentos tradicionales y

más arraigados de dichas sociedades. En Italia, el binomio está prácticamente decidido; en Francia y

España, no se ve muy claro todavía, pero puede que empiece a verse en cuestión de meses.

Esa "vía democrática para el socialismo" tiene en estos tres países mediterráneos un significado muy

diferente que él que tiene en la Europa del Este e incluso en la Central y Septentrional.

Es, como lo define el propio Berlinguer, el más ideólogo de los

tros, el problema o el conjunto de problemas "que plantea la existencia de un partido comunista de masas

como partido de Gobierno en las condiciones de un país capitalista desarrollado", inserto en el bloque que

llama imperialista y con unas estructuras todavía feudales en muchos sectores y dotado de un Estado con

inclinaciones democrataliberales.

La característica común del eurocomunismo, declara Santiago Carrillo, es "la voluntad de ir hacia una

sociedad socialista que respete indefectiblemente y enriquezca las libertades individuales y colectivas, los

derechos humanos; que se rija por el sufragio universal y consecuentemente respete el derecho a la

alternancia en el Poder".

Eso, junto a las declaraciones de respeto y garantías a las libertades de la persona, a la coexistencia

pacífica con todas las naciones y defensa de la paz, convierte a la estrategia de los PC italiano, francés y

español en algo muy difícil de combatir con simples argumentos.

Apunta a Cárter

El punto de mira de la "cumbre" madrileña apuntaba por encima de los Pirineos, los Alpes o los Apeninos

hacia los Estados Unidos y más concretamente hacia la nueva Administración Cárter. Y los hombres del

nuevo presidente han empezado a ser receptivos. Según escribía ayer el corresponsal de este periódico en

Washington, frente a la intransigencia de la etapa Kissingcr, el nuevo asesor para asuntos de seguridad

nacional, Zbigniew Brzezinski, ha encontrado una fórmula muy distinta de la de su predecesor para tratar

el fenómeno eurocomunista.

La tesis de Brzezmski descansa sobre el hecho demostrado de que el apoyo electoral que disfrutan estos

partidos (al menos el italiano) les ha convertido en una pieza clave en el funcionamiento de los sistemas

democráticos europeos, en los que no sólo participan como aspirantes al Poder, sino como colaboradores,

a veces directos del mismo. Dentro de este panorama, los Estados Unidos no tienen otro remedio que

aceptar su existencia.

Recientemente se han dado ya algunos pasos para cambiar de actitud. La revisión del Acta Maccarran.que

prohibía la entrada de comunistas en EE. UU., ha sido el primero. En segundo lugar se contempla

seriamente en los medios gubernamentales nortemaericanos la posibilidad de invitar a Washington a

algunos dirigentes y el primero podría ser el italiano Enrico Berlinguer.

 

< Volver