Autor: ;González Castillo, Ángel. 
 En la planificación urbanística. 
 Participación ciudadana Sí Intervencionismo No  :   
 (Don Elías Cruz, presidente de COPLACO). 
 El Alcázar.    17/10/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

PARTICIPACIÓN CIUDADANA

En la planificación urbanística SI, INTERVENCIONISMO NO

(Don Elias Cruz, presidente de COPLACO)

"Construir en el cinturón conjuntos de 30.000 ó 50.000 viviendas para así desahogar el centro es una

fórmula inoportuna"

"Un proyecto para remodelar Madrid debería pasar por el Palamenta y por el Gobierno; no es un

problema que tengamos que solucionar nosotros solos"

"Los terrenos aptos para construir no se construyen, sino que se guardan para obtener beneficios con

ellos"

"No se puede hacer un proyecto que sólo guste a unos pocos, ni tampoco rechazarlo por dos o tres

insatisfechos"

Las constantes infracciones urbanísticas que todos conocemos son, en su mayoría, irremediables"

ELABORADO por los técnicos de la asociación de vecinos de San Blas, ha sido presentado a la vecindad

un plan de remodelación del Barrio. Previamente se habían .elaborado una serie de encuestas en las que se

especificaba la manera exacta con que los inquilinos querían que fuesen sus nuevas viviendas.

Este proyecto se encuentra dentro de los deseos repetidamente expresados por los funcionarios de la

Administración, de contar con movimientos ciudadanos, federaciones y movimientos ecológicos a la hora

de decidir los objetivos a cubrir dentro del cuadro «urbanismo y medio ambiente». Si bien queda por

saber si esta acción entra en lo que podría llamarse un esquema general de actuación común, incluso a

nivel ministerial, que busque esa doble colaboración «pueblo-Estado», o bien se trata de una

«colaboración a la fuerza» que los organismos competentes no pueden o no se atreven a negar.

Entrevistado D. Elias Cruz, director de la Comisión para la Planificación y Coordinación del Área

Metropolitana (COPLACO), sus declaraciones vienen a suponer una acusación para la desastrosa

planificación urbanística del momento, planes que no se pueden retrotraer, abandono administrativo, etc.

Todo ello se une a la eventualidad de la Comisión, hasta ver nuevos experimentos democráticos, entre

ellos, y muy claramente, las elecciones municipales.

Colaboración vecinal

COPLACO y CIMA (Comisión Interministerial del Medio Ambiente) son quizá los dos entes más

importantes con que cuenta la Subsecretaría de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, encuadrada,

a su vez, en el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Sin embargo, en otras ocasiones, D. Elias Cruz

ha echado mano, mediante notas o ruedas de prensa, de la necesidad de un parabién por parte de los

políticos y de los vecinos, antes de hacer nada concreto.

—¿Sr. Cruz, no tiene suficiente la COPLACO con las ayudas y vistos buenos, provenientes de la

Dirección General de Urbanismo, a la hora de llevar a cabo un plan de actuación?

—«Por curioso que parezca, COPLACO no depende para nada de la Dirección General de Urbanismo.

Según nos decía su director, D. Bernardo Ynzenga, no hay un solo papel de COPLACO que pase por sus

manos, ya que funciona como ente autónomo y cuenta con su propio equipo de arquitectos y técnicos.»

—Y respecto a las aportaciones vecinales, ¿cómo se integran positivamente en su Comisión?

Nosotros deseamos la participación. no el intervencionismo. No queremos planificar una ciudad sin saber

lo que se necesita en ese momento. Lo difícil es buscar esa fórmula que permita la colaboración, porque

no se puede hacer un proyecto que sólo guste a unos pocos, ni tampoco rechazarlo por dos o tres

insatisfechos.»

—¿Necesita la COPLACO apoyo popular, Sr. Ruiz?

—«Debería crearse una especie de comisión compuesta por asociaciones, agrupaciones, etc., para

colaborar en esta planificación.»

Participación arquitectónica

D. Bernardo Ynzenga Acha, director general de Urbanismo, planteaba hace poco algunos objetivos

indispensables: conservación del patrimonio histórico-artístico, evitar grandes actuaciones singulares

buscando en su lugar actuaciones menores distribuidas racionalmente, refuerzo sistemático de las

haciendas municipales, medios técnicos y materiales adecuados, crear un sentido crítico de la ciudad a

nivel de sus habitantes, y democrática participación ciudadana en el planteamiento urbanístico y en el

control de su ejecución.

—D. Elias, ¿qué factor primario es indispensable para llevar cualquier proyecto urbanístico a cabo?

—«COPLACO lo que necesitaría ahora es una cantidad ingente de dinero, pues con el que tenemos es

insuficiente. Como consecuencia de muchos factores, Madrid, por ejemplo, ha ido perdiendo su

fisonomía, su personalidad. Las graves y constantes infracciones urbanísticas que todos conocemos son

en su mayoría irremediables. Cuando el ministro Garrigues me llamó, me encontré que muchas de estas

irregularidades en la construcción y en la planificación se debían a planes ya aprobados y contra los que

nada se puede hacer.»

— La necesidad económica, ¿puede cubrirse?

—«Partamos de que España es un país pobre y por lo tanto las poblaciones viven muy apelotonadas. Esto

es debido a la estructura que es muy cara. Construyendo las viviendas todas juntas se ahorra en

instalaciones eléctricas, de agua, de gas, etcétera. Es decir, la aglomeración es el resultado de la escasez.»

—Además de una participación vecinal, ¿no necesitan una colaboración por parte de los arquitectos? ¿En

Madrid, con qué problemas se encuentra?

—«Madrid es el fruto de una suma de errores anteriores. Como dato comparativo le diré que en el gran

Londres hay dos mil ingenieros que se encargan de la planificación de la ciudad, mientras que muchos

planos, mapas, etc., que necesitamos para nuestro trabajo los tenemos que hacer nosotros mismos porque

nadie se preocupó de hacerlos.»

Especulación en la crisis

El ministro Garrigues, cuando todavía no se había sentado en el sillón de Obras Públicas y Urbanismo,

adelantaba: «Las medidas que nosotros podamos articular están encaminadas a potenciar la iniciativa

privada, solucionar el problema de la vivienda, en la medida que podamos crear puestos de trabajo». El

caso es que «no denunciaba previamente el caótico espontaneísmo urbano, la corrupción tecnocrática y no

ofrecía, al menos como sugerencia teórica, alguna intervención orgánica de planificación ambiental»,

como dice Fernández Alba. Se trata, en efecto, de desdeñar toda participación ciudadana ya que los que

pueden permitirse esas «iniciativas privadas», y más en nuestra crisis económico-política, pueden ser

contados con los dedos de la mano.

Hay que añadir otra cosa y es que, en la actual situación, la inversión se retrae y le es preferible invertir en

suelo y esperar a que éste suba de valor, que construir y crear riqueza. Como, no obstante, «se trata de

ofrecer el suelo necesario para las construcciones de viviendas que en este momento tiene planteadas la

sociedad», como decía COPLACO en nota informativa, surge el crecimiento desequilibrado y

especulador, que conforma el problema categórico y número uno del urbanismo madrileño.

— Sr. Cruz, ¿qué es le que sucede con ¡a expansión madrileña?

—«Hay que tener en cuenta que Madrid es una ciudad que se extiende en forma de mancha de aceite. Con

el paso del tiempo, los límites se van agrandando y no se sabe cuándo se delimitarán. Dicen qua el suelo

calificado es caro y que por eso los terrenos aptos para construir no se construyen, sino que se guardan

para obtener beneficios de ellos. Entonces, se pretende que sa recalifiquen otros suelos para qua se

construya, pero estamos en las mismas, porque se encarece y no se construye.»

— Referente a Madrid, ¿qué fórmulas hay para el futuro, D. Elias?

—«Nosotros tratamos de planificar todo el área metropolitana, y en cuanto a Madrid hay una fórmula

para al desarrollo del alfoz que puede parecer oportuna pero que en realidad no lo es. La fórmula seria

construir en el cinturón conjuntos de treinta o cincuenta mil viviendas para asi desahogar el centro. Eso

sería como muchas y pequeñas manchas de aceite y lo único que se conseguiría sería que se concentraran

ocho, diez o doce millones de personas en muy poco espacio.»

Problemas y política

—¿Cómo calificaría usted la planificación urbanística de nuestra capital?

—«Desastrosa. En 1946 se elaboró un plan para la ordenación de Madrid, posteriormente reformado.

Luego se hizo el del año 63. Nuestra tarea actualmente reside en elaborar uno nuevo para el próximo año.

Pero esta remodelación supone unos problemas y unos inconvenientes enormes. Lo que no queremos

hacer es una reforma puramente burocrática que fuera luego rechazada por todos.»

— Dentro de esos todos, ¿el lado positivo por quién debe empezar?

—«Un proyecto para remodelar Madrid debería pasar por el Parlamento y por el Gobierno, no es un

problema que tengamos que solucionar por nosotros solos.»

A este respecto las consultas las han comenzado por los representantes de la Unión de Centro

Democrático. La cuestión no es nada fácil, porque resulta que el Gobierno de Centro está llevando a cabo

una política, de componendas y desperdicios, que ya fue ilustrada por la izquierda. Así pues, es un

ambiente desigual el que se planteará a la hora de las elecciones municipales, en que la consulta, ya, se

hará directamente al pueblo. Un pueblo del que todos formamos parte.

J. GARCÍA MÉNDEZ Ángel GONZÁLEZ CASTILLO

 

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