Autor: Paris Eguilaz, Higinio. 
   El eurocomunismo y otras variantes     
 
 El Alcázar.    23/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL EUROCOMUNISMO Y OTRAS VARIANTES

AHORA se habla mucho de eurocomunismo, pero como doctrina no es ninguna novedad; en las

discusiones doctrinales de principios de siglo de los teóricos marxistas ya se habían establecido

claramente dos posiciones; el marxismo impuesto por métodos revolucionarios, defendido por los

bolcheviques, siguiendo la línea marcada por Marx y Lenin, conocida como marxismo-leninismo, y la

menchevique o línea evolutiva, a la que luego se calificó como "revisionismo" en la que destacaron

Kausky y Plejanov, a los que se consideró como "renegados". Porque si en un principio sólo se

diferenciaba en la vías que había que seguir, en la práctica dejaba el marxismo de lado y se convertía en

algo parecido a la social-democracia, e incluso a la política de reformas iniciada por el ministro zarista

Stolipin, que pronto fue asesinado. Los dirigentes soviéticos saben muy bien, y están en lo cierto, que no

hay comunismo fuera de la línea marxista-leninista; y, lo que es más grave, que el revisionismo que ahora

se quiere presentar como eurocomunismo, conducirá a caer en la órbita de los enemigos de la Unión

Soviética, aparte de que constituye un engaño para los afiliados al Partido Comunista español, por ello los

dirigentes soviéticos no han permanecido indiferentes ante esa actuación.

Como táctica, el eurocomunismo es otro problema; los dirigentes del comunismo español, y más después

de las últimas elecciones, saben que no podrán triunfar por la vía electoral. Tampoco por la vía

revolucionaria, porque la considerable elevación de vida del pueblo español, es un fuerte obstáculo para

que se lancen a esa clase de aventuras; de ahí que su obsesión sea el presentarse como moderados y muy

próximos al Partido Socialista Obrero, con el fin de poder llegar a un acuerdo entre ellos, por ser de la

misma familia marxista, y así tener la masa que ahora les falta. Esa unidad doctrinal es muy importante,

como paso previo para conseguir una unidad de acción política, y el objetivo del Partido Comunista

español hoy es el dominio del partido socialista, creando entre ellos relaciones tan estrechas, que, aunque

diferentes en apariencia, sean de hecho una organización: el social-comunismo. Por ello, desde el punto

de vista táctico, el eurocomunismo en España, tiene una finalidad muy concreta y justificada, lo que

conducirá al Partido socialista (PSOE) a modificar su programa, para diferenciarse del comunismo, salvo

que quiera mantener su carácter marxista y perder una gran parte de sus electores, que votaron por una

política social, y no por una política marxista.

El Partido Socialista Español, puede ser una alternativa de Gobierno válida, y proporcionar estabilidad a

la política española, si abandona su carácter marxista, sectario, de clase; si renuncia a las

nacionalizaciones de sectores económicos, que en etapas de inflación como la actual, y con pagos

diferidos, son una forma disimulada de apoderarse del ahorro de la población; si deja aparte un sistema de

impuestos que en realidad se convierten en confiscaciones, es decir si realiza una política social para toda

la población, estimulando el poder creador del sistema, en vez de paralizarlo; pero si mantiene su

programa marxista, ese social-comunismo sería un fracaso completo. Las mismas consideraciones se

pueden hacer en relación con una política de "izquierdas" que pretenda imponer un socialismo

disimulado, encubierto, a través de fuertes impuestos, grandes inversiones públicas, y establecimiento de

tarifas de precios oficiales de bienes y servicios menores que sus verdaderos costes, para hacer imposible

la vida de las empresas y poder justificar así sus nacionalizaciones.

Para favorecer esa política marxista, abierta o encubierta, se ocultan hechos fundamentales; se silencia

que en España la participación de las rentas de trabajo (salarios y las otras fracciones) en la renta

nacional, es más alta que en los países occidentales; que esos países tienen también un porcentaje de

impuestos indirectos alto; que el desarrollo económico del Japón en la postguerra, se ha logrado con una

política fiscal moderada y con un nivel de inversiones alto; que la paralización de la economía inglesa es

debido a su política laborista, que se nos quiere presentar como un modelo; y ni siquiera se destaca que el

socialismo alemán abandonó oficialmente su carácter de Partido marxista, de clase, y que en cuanto

pierda esta condición, perderá las elecciones y se convertirá en un factor negativo.

El motivo profundo del cambio que se está produciendo desde hace años, es el fracaso del socialismo en

sus diferentes modalidades; tanto en su forma íntegra, comunismo, como en forma parcial, de socialismo

marxista, o como socialismo encubierto, a través de una política fiscal igualitaria, de tipo izquierdista. Es

pues un engaño afirmar que la solución económica está en el socialismo.

Muchos dirigentes políticos no quieren reconocer que la sustitución del sistema de empresas privadas por

funcionarios del Estado, o por una intervención burocrática incongruente, significa un retroceso, porque

la capacidad de los burócratas como factor creador es muy baja, suponiendo que tengan alguna y de ahí

que en la práctica los resultados sean mucho peores.

Es cierto que en el sistema de propiedad privada y mercado hay muchos abusos, especulaciones,

enriquecimientos sin causa y actuaciones antisociales, pero lo que procede es suprimir al máximo esas

situaciones, que en gran parte es posible, pero no el destruir el sistema y sustituirlo por un régimen

marxista, porque los resultados desde un punto de vista nacional son muy inferiores; la inmoralidad de la

burocracia, que en la práctica es irresponsable, así como sus privilegios, es con gran frecuencia

escandalosa y el descontento de la población tan grande, que obliga a los Gobiernos a mantener una

dictadura permanente y a la supresión de muchos derechos humanos. Por ello el presidente

norteamericano Cárter, con su llamada lucha por los derechos humanos, lo que en realidad está haciendo

es una campaña anticomunista, de mucho mayor alcance que el anticomunismo habitual, aunque su

verdadera finalidad sea favorecer su propio imperialismo, del que se podrían citar muchos aspectos.

La causa principal de la actual situación española, en el plano económico, es el escaso conocimiento de

los dirigentes políticos de la evolución que se está produciendo en el mundo occidental en los últimos

cincuenta años; pues se obstinan en aplicar políticas anacrónicas, derivadas de un marxismo trasnochado,

que ignora las condiciones de funcionamiento de una economía de desarrollo y que no tienen justificación

a la luz de la experiencia de ese período. Estos partidos socialistas o izquierdistas, podrán ocupar el

Poder, nos marginarán a los que defendemos una política social realista, contraria al sectarismo muchas

veces encubierto, pero agravarán los problemas, porque las palabras no pueden sustituir a los hechos y si

no se rectifica rápidamente, conducirán pronto a nuestra Nación a situaciones insostenibles, como ocurrió

en 1936.

Higinio PARIS EGUILAZ

 

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