Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
   La opininión europea tras la cita de los comunistas latinos     
 
 Informaciones.    07/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

NOTA INTERNACIONAL

La opinión europea tras la cita de los comunistas latinos

Por Americo VELEZ (Corresponsal diplomático en Europa occidental.)

BRUSELAS, 7.

AL margen de la polémica soviético-americana sobre la manera de practicar los derechos humanos en los

países que el verano de 1975 suscribieron la «Carta de Helsinki» y el grave corolario de las persecuciones

en Checoslovaquia de los .firmantes de la «Carta 77», la Prensa europea del domingo ha dedicado —

mientras las Cancillerías permanecían en el más discreto silencio sobre el tema— atención preferente a la

reunión que la semana pasada celebraron en Madrid los tres principales .jefes del comunismo occidental.

Curiosamente, un periódico italiano, «La Stampa —en tanto que el resto de la Prensa apenina parece

inclinada a aceptar la buenas intenciones de los comunistas del oeste del Viejo Mundo, en particular las

del señor Berlinguer—, proyecta serias dudas sobre la evolución del eurocomunismp hacia la autentica

pluralidad democrática. La actitud de los protagonistas del encuentro en la capital de España es ambigua,

estima el editorialista del gran diario milanés, cuyo rango profesional y difusión tienen carácter nacional.

Los señores Berlinguer, Carrillo y Marcháis, subraya, no han formulado autocríticas. Por el contrario,

declaran que en el pasado actuaron correctamente con arreglo a ¡as circunstancias. Mantienen además el

«centralismo democrático, es decir, que rechazan el principio de los desacuerdos internos. «La Stampa»

cree que el seíior Carrillo es el único audaz de los líderes del comunismo eurolatino en las censuras a la

U.R.S.S., suscitando así la indignación de la minoría stalianana. En su periódico —de escasa circulación,

puesto que aún es clandestino—, «Mundo obrero», ha atacado vigorosamente el sistema policiaco

soviético. Para «La Stampa», no hay en realidad eurocomunismo, sino «euro-oportunismo».

El londinense «The Guardian» se manifiesta más benévolo con los interlocutores del cónclave comunista

euro-occidental. El editorial que dedica al encuentro tiene un título dubitativo: «¿Hombres nuevos o un

nuevo disfraz?». Pero el texto responde a ese interrogante en términos favorables a las protestas de

fidelidad a la democracia de los señores Carrillo, Berlinguer y Marcháis. La aceptan y la proclaman,

estima el «Guardian», para ganar adeptos y votos y por tentido de realismo.

«The Guardian» recuerda que Berlinguer ha proclamado que Italia debe permanecer en la O.T.A.N.

Aunque; el periódico liberal británico no profundiza en la cuestión, subrayaremos por nuestra cuenta que

constituye punto fundamental de desacuerdo del eurocomunismo. Marcháis rechaza toda idea de que si en

Francia la izquierda conquista el Poder, el país mantenga ninguna ciase de vínculos con un organismo al

que el P.C. galo —sin que sus aliados, los socialistas de Mitterrand, desmientan el concepto— considera

como la materialización de la agresividad castrense del «capitalismo americano». Los comunistas

españolas rehuyen prudentemente las discusiones públicas alrededor de tan delicada materia. Son más

cautos que el P.S.O.E. renovado.

La Prensa de la República Federal Alemana es la más escéptica de la del occidente continental en cuanto

a las verdaderas intenciones de los comunistas mediterráneos. «No sabemos —escribe el "Francfurt

Algemaine Zeitung"— cuáles son las intenciones de esos señores. Han eludido la cuestión de sus

relaciones con el P.C. de la U.R.S.S. El señor Marcháis ha declarado que no deseaba emitir juicios sobre

la conducta de ningún "partido hermano". Pero el soviético no es un P.C. como los otros. Es una divinidad

de la que en primer término, Marcháis, pero también Berlinguer y Carrillo, han sido durante años

adoradores serviles. Su silencio actual no permite concluir que hayan evolucionado mucho al respecto...»

«Die Welt» se indigna ante la «euforia histérica» que ciertos periódicos occidentales parecen haber

experimentado ante el encuentro. Debe referirse a los comentarios que sobre él aparecen en los órganos

de los movimientos de izquierda. La Prensa independiente, en general —incluso la de Francia—, no ha

dedicado comentarlos elogiosos a la cita en Madrid de los líderes del eurocomunisnio.

Raymond Aron, en «Le Fígaro» suscribe un artículo titulado «Rien de Nouveau a Madrid». Se muestra

escéptico en cuanto a los sentimientos liberales de los comunistas de Italia, Francia y España. En el

mismo periódico, en la sección «Cavalier seul», de André Frossard, el autor afirma que «los dirigentes del

comunismo occidental han tenido la bondad de proponernos todas las libertades de que ya gozamos». En

el breve texto se proclama que «si puede haber varias formas de practicar el socialismo, no hay más que

una especie de comunismo, incompatible con la libertad...».

Los órganos de opinión de los países del Benelux y los de las naciones escandinavas tampoco conceden

crédito abierto a la sinceridad de la conversión a la democracia sin adjetivos sospechosos de desvirtuar el

cabal significado del término de los comunistas italianos, franceses y españoles. Ni Berlinguer, ni

Carrillo, ni aún menos Marcháis, piensan, sin duda, que la democracia es la más preciosa conquista del

hombre, coinciden en apreciar los comentaristas. Su actitud es consecuencia, concluyen, de una situación

internacional que excluye la toma del Poder por la fuerza y la permanencia en él sin la noción de

alternativa en los Gobiernos con las representaciones de otras fuerzas políticas.

 

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