Autor: Quintero, Manuel. 
   A Arespacochaga se la están dando     
 
 Diario 16.    25/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

A Arespacochaga se la están dando

Manuel Quintero

A Arespacochaga, nuestro ínclito alcalde, le esta dando la derecha, la izquierda y el centro. Son pocos los

grupos vecinales, fuerzas sociales y políticas, sectores profesionales, cargos urbanísticos, centrales

sindicales, yocallas feministas y amas de casa y "ciudadanos de filas" que no han 4escargado todavía sus

iras contra el designado alcalde. Y hace falta tener muchas ganas de servicio o demasiado gusto la

poltrona para desafiar, permaneciendo, tanta corriente adversa.

Haga lo que haga el edil, mal está. Si quita crucifijos o efigies de otro tiempo, malo, porque vendrá la

ultraderecha y le llamará correligionario de las hordas marxistas. Si mantiene estatuas y signos religiosos,

viene la izquierda y le dice que si no se ha enterado que el régimen ha cambiado y que se ha establecido

la libertad de confesión. Si pone la ordenanza 4, malo, porque le acusarán de proteger al gran capital

inmobiliario, de donde procede, en contra de los débiles propietarios. Si la quita, peor, porque voces se

alzarán, que hasta la alcaldía llegarán, que digan que el aliancista no ha podido soportar las presiones de

las fuerzas sociales y que, en cualquier caso, se ha bajado los pantalones ante las sugerencias a título

personal del delegado del Gobierno en COPLACO, ahora compartidas por el ministro que más manda en

esto del urbanismo.

Se ha llegado, pues, a. una posición en la que no se va ni para «delante ni para atrás, sino todo lo

contrario: el alcalde no anda, no puede andar, no le dejan. Y el alcalde —él se lo ha buscado— está

sometido a una grave tensión nerviosa si en él no es excepción lo que suele ser corriente en todo

ciudadano no sobrenatural.

Cuenta habida de que los nervios no suelen ser los mejores consejeros ni aliados para que la estructura de

Madrid no se resienta, para que la máquina no se pare, para que la ciudad no se colapse y resquebraje,

Arespacochaga debe abandonar, pese a sus afanes de servicio y sus deseos poltronales.

Ayer terminó el nuevo plazo para´ presentar alegaciones —unas cuatro mil— a la promocionada por

Arespacochaga ordenanza 4. Ayer mismo, Garrigues apoyaba los deseca de los afectados de que las

colonias efe hotelitos permanezcan tal cual. Ya no son sólo fuerzas sociales y políticas las que están

dando al alcalde: son también representantes del Gobierno.

¿A dónde va el edil? Salvo los votos de representantes municipales en el Área Metropolitana —cuatro,

incluido el suyo— y el del alcalde de Getafe —derechista y enfrentado al organismo urbanístico por la no

aprobación del plan parcial del pueb1o-dormitorio—, y algún que otro voto incontrolado, el alcalde

perderá la votación en COPLACO, porque se supone que los cinco representantes del Ministerio de Obras

Públicas no votarán en contra del criterio de su ministro, sin haber presentado previa dimisión .

Decía antes que se marchara Arespacochaga, como única salida que ya no sé si es _ digna, antes de asistir

en el sitio a los resultados lógicos del enfrentamiento de dos políticas ahora distintas, que son la general y

la municipal, cuando la primera viene argumentada por las urnas y la segunda, todavía, por el duro dedo

de la mano autoeratica. Y ahora lo repito, sin el menor ánimo de levantar escamas, por la salud del alcalde

pero por el bien de una ciudad que no puede estar en paro.

 

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