Autor: Lezcano, Ricardo. 
   "La propiedad urbana de renta antigua, permanente problema"  :   
 Declaraciones del presidente de la cámara oficial de la propiedad urbana de Madrid, don Antonio Rosillo Herrero. 
 Ya.    30/11/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

"10 propiedad urbana de renta antigua, permanente problema"

"A los precios actuales del suelo urbanizado y costos, es muy difícil que la iniciativa privada construya

viviendas sociales"

"Realmente la que se ha producido de hecho y de derecho ha sido una expropiación sin indemnización,

.que equivale a una expoliación o confiscación"

DECLARACIONES DEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA OFICIAL DE LA PROPIEDAD

URBANA DE MADRID, DON ANTONIO ROSILLO HERRERO

Uno de los fenómenos más curíosos de estos tiempos es lo que podríamos llamar la "abundante escasez

de pisos". No hay precedentes en épocas pretéritas de ua número tai de píaos vacíos. Pero por contraste,

tal abundancia en la oferta no provoca una efectiva y consecuente facilidad en la adquisición, bien sea a

título de venta o de renta. Loa polos tan distantes—hoy indudablemente ciertos—de una propaganda

masiva de pisos cuya colocación es difícil y que no halla contrapunto en la demanda vigente, cálida y

hasta angustiosa, es signo característico del problema de la vivienda en nuestro país.

Consultamos hoy el parecer sobre el problema a una de las figuras más representativas de esa institución

de rancio abolengo en nuestro país que son las Cámaras de la Propiedad Urbana. La defensa y promoción

de los intereses específicos de la propiedad urbana corresponde por derecho propio a las Cámaras

Oficiales de la Propiedad, El presidente cte la Cámara de Madrid, don Antonio Rosillo Herrero, va a

ofrecernos una ´versión polémica, cálida y dialogada de uno de los problemas más agudos y persistentes

de nuestra posguerra: los arrendamientos urbanos.

—El tema de loa arrendamientos urbanos es uno de los grandes temas irresueltos por nuestro país.

¿Quiere decirnos, señor Rosillo, en qué medida es responsable de ello la vigente ley de Arrendamientos?

—lia propiedad urbana antigua en renta, especialmente la anterior a la Ley de 1964, por las trabas de la

propia legislación y la tozudez en mantenerla sin justificación alguna, a partir de la década de los .sesenta,

se ha convertido en las "manos muertas" de una economía en expansión, y ha convertido a sus titulares en

indigentes y enfermos, dentro de una comunidad sana y próspera. Pero cuando se conculcan las leyes

económicas naturales y permanentes, las consecuencias, como es sabido, son nefastas. No sólo se ha

producido una monstruosa injusticia social y sectorial, constituyendo una verdadera agresión legislativa a

los derechos individuales y humanos, sino que también—lo que es Igualmente grave—ha producido j está

produciendo enormes danos a la comunidad y al bienestar social nacional, al incidir como efecto negativo

económico y antisocial en el problema de la vivienda y d«l pleno empleo.

—-Con todo, señor Rosillo, ¿ha. calculado usted la incidencia real que en esta panorámica ten «ombría ha

tenido la grave crista económica y la depreciación de te moneda?

—Si bien es cierto que el problema no se ha resuelto y se ha agravado en los últimos años con la grave

depreciación de la moneda, no fue sólo por esta causa ni tampoco por falta de ingenio, sino por la

imposibilidad de dialogar con todo un sistema político, desde la base a la cúspide. Ahora es cuando debe

tratarse el tema con toda su amplitud, con ingenio y diálogo, para erradicar de la ley todo lo que tiene de

antisocial y antihumano, conservando empero todo lo que pueda encerrar todavía de social y positivo,

dentro del principio general de justicia distributiva de que nunca la parte más débil tenga que proteger

económicamente a la más fuerte, y de que toda política social debe ser soportada por la comunidad en

función de su capacidad económica y nunca por un solo sector. Por ejemplo, te mayor parte de los

edificios ruinosos se producen porque antes de la ruina física se ha adelantado la ruina económica.

Legislación de circunstancias

—Un grave error patrio, cuyas consecuencias nos han sido tan funestas, fue el de considerar la legislación

de arrendamientos urbanos como una legislación excepcional, transitoria y hasta de emergencia, que

habría de ser invalidada ten pronto desaparecieran las circunstancias que justificaron su nacimiento. ¿No

cree, señor Rosillo, que este craso error de óptica legislativa deba ser corregido de inmediato?

—Precisamente, amigo Hernanz, .porque la legislación arrendaticia tuvo carácter > excepcional y

transitorio no puede convertirse en permanente, como han pretendido algunos sectores políticos. El

contrato de arrendamiento—consustancial con la libertad de contratación y con plazo cierto—es

incompatible con la prórroga forzosa que le convierte de hecho en un censo, a] igual que en el plano

político la excepción debe ser la dictadura y lo normal y permanente la libertad individual.

—¿Y cómo le parece a usted entonces que debe ser tratado el problema a estas alturas?

—A estas alturas entiendo que el problema debe ser tratado con urgencia, para sentar las bases de una

planificación con medidas Inmediatas y sucesivas, pero siempre sobre la idea de que se ha complicado

tanto la cuestión que no puede tratarse con esquemas simples como se venía haciendo en el pasado, y,

también, bajo el marco de que se trata de un problema socioeconómico, con independencia de cualquier

ideología política, que afecta en gran medida a propietarios ancianos (sin Seguridad Social muchos de

ellos) y a modestos emigrantes que han comprado con sus ahorros—trabajo y renunciaciones

acumulados—viviendas que al retornar tardan, en el mejor de los casos, nías de dos años para

recuperarlas y poder instalarse en las mismas. Pero sobre todo, amigo Hernanz, es un problema donde no

se produce colisión entre ios intereses privados y los intereses públicos, sino que por el contrario tendrá

efectos altamente beneficiosos en el problema de la vivienda y en el del paro. Pienso—«nade el señor

Rosillo—que también sería positivo para la comunidad prohibir el derribo de edificios destinados a

viviendas piurifamiliares, con arreglo a ordenanzas y con menos de cincuenta años.

—El capital muestra una prudente reserva ante la construcción de viviendas con destino al alquiler. Y el

capital, como es sabido, es muy inteligente en estas cosas. Habrá que remontar es» imagen de la que el

capital receta y que se ha ido creando en «1 transcurso de tantos años. Solo así, mediante la instauración

de una política de alquileres realista, progresiva y justa, podremos acaso salir de una situación tan

desalentadora. ¿No le parece, señor Rosillo?

—Indudablemente, como bien dice, el dinero no tiene ideologías ni simpatías, y por ello busca

fundamentalmente en la inversión la seguridad y la rentabilidad; y la verdad es que en una inversión

inmobiliaria que goce del factor seguridad, si puede conseguirse, además, que la rentabilidad se mantenga

actualizada, aunque el interés fuera módico pero real, seria suficiente remunerarla con un interés neto del

seis por ciento para atraer fondos en inversiones inmobiliarias en renta. Ahora bien, también he de decirle

qué a los predios actuales del suelo urbanizado y del coste de la construcción, es muy difícil que la

iniciativa privada construya viviendas sociales, a no ser que el Estado o la Seguridad Social tomara a su

cargo todo exceso de rentas que sobrepase el quince o el veinte por ciento de la suma de los ingresos de

los ocupantes de las viviendas. En Alemania el exceso del veinte por ciento lo venía asumiendo la

Seguridad Social.

DESFASE ENTRE OFERTA Y DEMANDA

—Comprendo que lentamente, con estudiada parsimonia, la situación inmovilista de los alquileres

urbanos en nuestro país va movilizándose y adquiriendo nueva fisonomía. Pero de cualquier modo, y

todavía en gran medida, siguen los propietarios de viviendas con alquileres viejos subvencionando a sus

inquilinos, que hacen valer unos hipotéticos derechos de "escalafón", ¿no lo cree usted así?

—Esos derechos de escalafón a los que alude usted han transformado de hecho, sin esfuerzo por su parte,

al inquilino en propietario y al propietario en proletario, lo cual no supone una mejora colectiva del

bienestar social, sino simplemente una subversión de valores a través de la mutación gratuita de bienes

personales. Realmente, lo que se ha producido, de hecho y de derecho, ha sido una -expropiación sin

indemnización, que equivale a tanto como una expoliación o confiscación.

—La realidad actual ofrece la. sorprendente paradoja de una oferta de pisos cuantiosa, masiva,

insostenible ante una demanda vigente, cálida y hasta angustiosa, que no tiene encaje ni contrapunto en la

oferta existente. Sin perjuicio de otros factores que a nadie se le ocultan, ¿no cree que en gran parte se

debe a una legislación arrendaticia inadecuada, teórica y alicorta?

—Los pisos que se encuentran desocupados, generalmente adquiridos por clases económicas medias y

modestas—nunca un capitalista ni una sociedad multinacional compra una vivienda para no ocuparla—, y

en relación causa-efecto que desconcierta a los no versados en la materia, la causa exclusiva de la

desocupación de este sector de viviendas se debe, fundamentalmente, a U existencia de la prórroga

forzosa que impide o dificulta el ocupar la vivienda cuando se necesita, sea por jubilación o traslado y

también, en tantos casos, de compras de pisos para las más o menos próximas bodas de los hijos. Y es por

ello que si se excluyera la prórroga forzosa, serían muchísimas las viviendas que se ofrecerían en el

mercado con una rentabilidad asequible o módica. Respecto al sector de viviendas en compraventa, como

usted bien dice, se ha llegado a unos precios tari altos, que resulta prácticamente inviable casar la oferta y

la demanda. Por otro lado, aunque haya de protegerse en la medida de lo posible e] acceso a la vivienda

social en propiedad, tampoco debe convertirse en una obligación para alcanzar un hogar hipotecándose

una familia para toda una vida. Todas estas situaciones creo, mi querido amigo, que deben contemplar´ se

con mentalidad pragmática y despolitizada en la reforma inevitable y urgente de la ley de Arrendamientos

Urbanos.

LEZCANO

 

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