Autor: Fuente, Jesús de la. 
 Madrid (1932-1977): Cuarenta y cinco años de urbanismo centralista (y 2). 
 Perspectivas desalentadoras  :   
 El retraso en la revisión del Area Metropolitana, más político que técnico. 
 Pueblo.    07/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Madrid (1932-1977): Cuarenta y cinco años de urbanismo centralista (y 2)

PERSPECTIVAS DESALENTADORAS

El retraso ni la revisión del Plan General del Arca Metropolitana, más político que técnico

LAS ambiciosas metas que -a priori- se había fijado el Plan General de Ordenación Urbana de 1946,

rápidamente fueron superadas por la realidad del crecimiento metropolitano madrileño, cada vez mayor,

cada vez más centralizado, pero también, y curiosamente, cada vez más servil a unos cuantos intereses

privados. Como pretendido remedio, el 12 de mayo de 1956 se aprueba, con carácter nacional, ía primera

ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana. Cómo no, en la redacción de la misma apenas si

habían tenido participación alguna las corporaciones locales y, por supuesto, los ciudadanos. Eran otros

tiempos, claro...

"Entre las características fundamentales que forjaban aquella ley, hoy todavía parcialmente vigente,

destacaban: constituir una regulación completa del régimen del suelo y fundamental de toda ordenación;

establecer ¡a necesidad del planeamiento como base previa y fundamental de toda ordenación, a-si como

establecer una organización estratificada en cuanto a valor social en cualquier realización urbanística.

Dicha ley establera, en su artículo 37 que Jos Planes Generales de Ordenación Urbana debían ser

revisados cada quince años. Y así, nos encontramos con que el madrileño de 1946 no sólo está superado

en la realidad, sino también, desde el punto de vista legal. Hubo, pues, que echar manos a Ja obra de

redactar otro, sólo que ahora con el nuevo agravante de una reciente ley que centralizaba mucho más el

urbanismo. Ya era costumbre, evidentemente.

PLAN GENERAL DE 1963

El Plan General de3 Área Metropolitana de 1963 fue el primero que se desarrolló en España dentro de un

contexto regional, aunque incidiendo, en un ámbito geográfico realmente pequeño, si tenemos en cuenta

la influencia real de la capital «a localidades que no fueron incluidas en el mismo. En la actualidad

continúa todavía vigente.

Sobre el pape] —sólo sobre el papel, por supuesto—, el Plan pretende coordinar les políticas de

descongestión de Madrid y la ordenación de su Área "Metropolitana, extendido el desarrollo industrial a

nuevos núcleos emplazados a lo largo de los ríos Henares, Jarama y Tajo.

Los municipios del alfoz, en número de 22, se clasifican con arreglo a sus características y posibilidades

de desarrollo, atribuyéndoles funciones de esparcimiento, re. creo, ciudades-dormitorio, etcétera. En

cuanto a zonas verdes, se prevé un cinturón forestal que ha de penetrar en la ciudad mediante diversas

cuñas, constituyendo un sistema de parques con una superficie de unas 16.000 hectáreas; asimismo, se

fija ia repoblación de_ zonas forestales en el Área, de una superficie igual a la anterior. Finalmente, se

determina estudiar las redes de infraestructura, comerciales, de transporte, etc. Desde luego, y dicho

castizamente:´ «Del dicho al hecho, hay mucho trecho.»

OMNIPOTENTE COPLACO

El Gobierno, para que el plan de ordenación se lleve adelante, y más bien por aquello de no perder la

costumbre en cuanto a centralizar cosas, por ley de 2 de diciembre de 1963 crea la Comisión de

Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid íCOPLACO), reglamentada mediante

decreto de 28 de septiembre del año siguiente. Omnipotente COPLACO, que va a tener, a partir de

entonces, en su poder todas las decisiones que afectan al urbanismo, no sólo provincial, sino regional, por

la incidencia que, como ya. hemos dicho, tiene el crecimiento de Madrid sobre las provincias limítrofes,

COPLACO es un organismo autónomo, adscrito al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, que

funciona mediante la combinación de un órgano colegiado, la Comisión Plenaria y un delegado del

Gobierno

elegido mediante decreto por el Consejo de Ministros.

En la Comisión están representados el Ayunamiento de Madrid —cuyo alcalde es vicepresidente—, la

Gerencia Municipal da Urbanismo (perteneciente también a la Corporación madrileña), los Ministerios

del Interior, Obras Públicas y Urbanismo, Defensa, Hacienda, Educación y Ciencia, Trabajo, Agricultura,

Industria y Energía, Comercio y Turismo, Cultura, Canal de Isabel II y Cámara de la Propiedad Urbana,

así como el gobernador .civil y el presidente de la Diputación. Creo que sobran comentarios sobre su

escasa representatividad.

La Comisión está encargada de redactor y revisar el Pian General del Área. Le corresponde la aprobación

definitiva de los planes parciales de ordenación, proyectos de urbanización, etcétera. Tiene, ademas,

atribuida la función y competencias del .Consejo Nacional y de la Comisión Central ´y Provincial de

Urbanismo de la Provincia de Madrid. Y para que todo quedara «atado y bien atado», por un decreto de 1

de marzo de 1974 se crea la figura del gerente y se articulan cuatro direcciones técnicas de Control de

Urbanismo, Promoción de Suelo, Planeamiento Local y Planeamiento . Metropolitano. Ellos, y sólo ellos,

son los que nos «hacen» a nosotros, a los madrileños, el urbanismo. Triste, qué duda cabe, pese a que nos

resta el consuelo de leer en un reciente folleto informativo hecho público por la COPLACO, y del que

hemos sacado la mayor parte de esta, documentación, uno de sus párrafos finales. Es el que dice:

«Respecto a tos Ayuntamiento del Área, a) margen del de Madrid, su representación directa en la

Comisión les garantiza la participación en el proceso de decisión; si bien se aprecia la necesidad de

reforzar dicha representación. La última frase no tiene desperdicio.

FUTURO POCO HALAGÜEÑO

Ya decíamos al comiertio de esta serie, que el futuro no se presenta tampoco nada halagüeña. Las

perspectivas son más bien desalentadoras. El Plan General del Área debía haber sido revisado ya.

Motivaciones tanto técnicas como políticas no lo han hecho posible. Es más, recientemente él Consejo de

Ministros se pronunció por un retraso. La todavía incierta situación política, y de manera especial la

proximidad de unas decisivas elecciones municipales, están adargando inútilmente (para la provincia no

así para los políticos) el tema. El paulatino relevo de equipos rectores tampoco está ayudando en nada. El

actual lo preside Elias Cruz, que en su primera . reunión con los informadores llegaría a reconocer que es

iza hombre de Unión de Centro Democrático, «aunque me debo por encima de todo a ios madrileños, que

deberán ser los que nos hagan llegar a nosotros cómo quieren que planifiquemos el urbanismo». De

momento, sólo buenas palabras, « incluso «1 descabellado propósito de paralizar la casi totalidad de los

planes provinciales de cierta envergadura. Posteriormente, ia pretendida acción se ha ido suavizando,

hasta el punto de sólo hacerse realidad en aquellos casos con auténtico eco popular (caso d« Getafe). En

realidad, el nuevo equipo de COPLACO está jugando a la perfección su papel de mantener la situación en

un «entente cordiales en espera de que la situación, política sea más propicia.

Con vista a un futuro algo más lejano, las intenciones del actual equipo se dirigen en el sentido de

cuestionar incluso la existencia de COPLACO. En palabras de Fernando Terán: «Los madrileños deberán

decidir «n su momento cuál quieren que sea su Gobierno metropolitano, que posiblemente cubra

demarcaciones bastante más amplias que le provincial.» Luego, por supuesto, añaden eso de la «necesaria

partícipación popular, y todos —bueno solo ellos—. tan contentos. Pero la verdad, la pura y simple

verdad es que el urbanismo madrileño sigue escri-tnéndose hoy todavía a golpe de centralismo. Lo demás

son a zarandajas.

Jesús DE LA FUENTE

 

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