Autor: Castaños, José María. 
   Tocamos fondo     
 
 Ya.    14/12/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TOCAMOS FONDO

LAS arcas del Ayuntamiento están a punto de tocar fondo. Estamos peor que un trabajador a final de mes.

Y llegará el momento en que hasta la última peseta no sea precisamente para comprar una farola, un saco

de cemento o un geranio para el parque, sino para hacer frente a la nómina del personal municipal.

ALGO muy parecido ocurrió en Nueva York en tiempos del alcalde Lindsay, cuando se dieron cuenta de

que la nómina del Ayuntamiento superaba los Ingresos del propio Municipio, hasta tal punto que el

Ayuntamiento recogía sus Impuestos por una ventanilla y los soltaba por la otra para pagar a los

basureros, los bomberos, los enterradores, los jardineros y al hombre que pone las pólizas. No quedaba

dinero para el asfalto de calles, los puntos de luz, la limpieza de la ciudad y la ordenación del tráfico. Era

la ley de la bañera: se abría el grifo de los ingresos por un lado y se quitaba el tapón por otro, con lo cual

nunca hay agua en la bañera.

EL Ayuntamiento -de Madrid estaba hace un mes en el 61 por 100 del total de presupuesto destinado a

pagar las nóminas. Esto quiere decir que de los más de treinta mil millones de pesetas a que se remontó el

presupuesto de 1977, solamente unos diez o doce mil millones de pesetas corresponden a las obras a

realizar por el Municipio. La huelga prevista por los funcionarios municipales para los días 19 y 20 tiene

por objetivo establecer un sueldo mínimo de 25.000 pesetas para un total de 17.000 funcionarios que

componen hoy la plantilla municipal. Parece evidente que el caso de Nueva York puede repetirse en

Madrid manteniendo una máquina burocrática capaz de absorber todo el presupuesto municipal.

QUE vamos a hacer? Lógicamente, no se trata de rebajar ^>^ el sueldo, sino de buscar unas nuevas

fuentes de financiación. Ni al funcionario ni a los madrileños les puede beneficiar en nada la creación de

un inmenso monstruo que se devore a sí mismo. Difícilmente puede funcionar un ayuntamiento con

funcionarios mal pagados y con números ceros en el presupuesto de obras. Es como si quisiéramos hacer

un puente y solamente tuviéramos para pagar la nómina de los ingenieros y de los trabajadores, pero sin

una sola viga ni un kilo de hormigón. El presupuesto equilibrado de 1978 debe contar con los gastos de

personal y el dinero suficiente para acabar algunos de los muchos proyectos iniciados y que continúan

latentes por la depauperación de las arcas municipales. Solamente así tendremos un Ayuntamiento. De

otra manera no habrá más que una legión de hombres que, además de mal pagados, no tendrán una misión

específica que realizar. Quizá quede dinero para pagar a los delineantes, pero no para hacer efectivos los

proyectos.

José María CASTAÑOS

 

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