Autor: Sánchez Egido, Luciano (COPÉRNICO). 
   Nuestro eurocomunismo     
 
 Pueblo.    02/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

NUESTRO EUROCOMUNISMO

La historia la hacen los herejes y la destruyen los catecúmenos. Frente a Moscú, el eurocomunismo es una

herejía, y las herejías siempre son incómodas, inoportunas y difíciles. Cuando estamos acostumbrados a

tanta lección aprendida, a tanto «long-play» de obras eternas, a tanto serial de buenos y malos, el

eurocomunismo se nos aparece como una reflexión, como una descosificación histórica, como una

recuperación de la palabra frente a la estatua, de la libertad frente al determinismo. Las últimas

experiencias europeas, de treinta años para acá, han decidido una ola de iconoclasia, que ha dejado en

paños menores a los dogmáticos del catecismo. El seísmo ha sido tan profundo que hasta el franquismo se

ha renovado para no morir en la hoguera de los tiempos. ¿Por qué habíamos de creer el «mea culpa»

democrático de Alianza Popular, y no creer las tesis del eurocomunismo, que es su polarización más

evidente.

* Quizá los españoles estemos exactamente situados para comprender mejor que nadie las razones del

eurocomunismo, aunque no se acepte su razón. Nuestro reciente pasado es la demostración de la praxis

política, en permanente reacción sobre si misma. No se trata de ese famoso oportunismo que se ve

siempre en el ojo ajeno, ni de ese realismo eufemístico para los cambios de chaqueta. Carrillo en Madrid,

acompañado de Berlínguer y Marcháis, es, podría ser, después de tanta irracionalidad visceral, el triunfo

de Suárez, que, en último término, es el aire de la libertad. Porque si defendemos la libertad, dejémosela

disfrutar a nuestros enemigos, ya que la libertad lo que tiene de bueno es que es contagiosa. Adolfo

Suárez, umbilicalmente unido al pasado próximo, hace su eurocapitalismo particular, mientras Carrillo

hace su eurocomunismo privado.

* Parece un cuento de hadas, pero tenemos que usar la imaginación para seguir adelante. Porque siempre

es mejor un hereje que cien catecúmenos.

COPERNICO

 

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