Autor: Merigó, Eduardo. 
   ¿Dónde están los progresistas?  :   
 El mensaje liberal a UCD (I). 
 Diario 16.    16/12/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

EDUARDO MERIGO

¿Dónde están los progresistas?

El mensaje liberal a UCD (I)

«La campaña desencadenada desde un prestigioso diario que se pretende progresista para calificar

definitivamente de conservadoras a las tendencias demócrata-cristiana y liberal de UCD está llevada

inteligentemente y tiene un objetivo muy claro de cara al congreso de UCD.»

Es inteligente utilizar a Osorio como cabeza de una maniobra inexistente y hacer referencias constantes a

la llamada ley del divorcio, porque así se ataca a los democristianos por su flanco más débil.

Pero si la campaña es nítida, sus últimos objetivos también se adivinan con facilidad. Los sectores

democristiano y liberal de UCD están dispuestos a plantear abiertamente la batalla por la democratización

del partido en el próximo congreso. Frente a ellos está el «establishment» oficialista compuesto por lo que

calificaré de sector «azul» sin ánimo de ofender a nadie, y la parte «instalada» del sector socialdemócrata.

El objeto es evitar la operación Herrero de Miñón (que llevó al fracaso del candidato oficial

socialdemócrata) desacreditando a los sectores contestatarios y dando además una coartada intelectual a

algunos socialdemócratas para que en su eterna duda hamletiana entre el poder y la pureza de sus ideales

puedan escoger el primero sin remordimientos de conciencia.

Los liberales nos hemos mantenido algo al margen de la polémica, en parte por el desconcierto que ha

producido en nuestras filas la pérdida de Joaquín Garrigues (posiblemente tan grave para España como la

de Sa Carneiro para Portugal) y en parte porque preferimos plantear con claridad los temas dentro de

UCD y no en la plaza pública.

Pero la agudización de la polémica y la importancia de los temas que se discuten (ley de Divorcio, ley de

Autonomía Universitaria, Estatuto de Libertades Públicas) nos fuerza a manifestarnos públicamente.

El objeto de este primer artículo será intentar aclarar dónde está el progresismo en UCD, empezando

quizá por el «pedigrée» de quienes se dedican a distribuir etiquetas de progresismo o conservadurismo.

Todos sabemos que el llamado sector «azul» proviene de las estructuras políticas del antiguo régimen.

Pero es que la mayor parte del «establishment» socialdemócrata proviene de las estructuras

administrativas del antiguo régimen.

Los orígenes

También parte del sector democristiano (los ex Tácitos) pertenece a ese grupo, estando en cambio casi

totalmente ausentes de él la inmensa mayoría de los liberales. No se trata de lanzar anatema contra nadie,

sino de constatar un hecho que tiene importantes implicaciones en la política no ya de UCD, sino de sus

sucesivos Gobiernos.

Empezando por el modelo de sociedad que propugnamos, está claro que en ese aspecto el sector

democristiano constituye la tendencia más conservadora de UCD, defendiendo una escala de valores

tradicional que ha perdido y sigue perdiendo mucho terreno en la sociedad española.

Pero también es conservador el sector azul, no tanto en temas de tipo confesional como en cuestiones

igualmente vitales como las libertades individuales. Los democristianos tendrán tendencia a coartar las

libertades de los españoles en cuestiones referentes a lo que se ha venido a llamar «moral», mientras que

los azules lo harán más bien en cuestiones de tipo político. En cambio, socialdemócratas y liberales

podrán en general calificarse como claramente progresistas en ambos campos y deberían ser aliados

permanentes en ´ su intento de modernizar la sociedad española.

Si pasamos al modelo de Estado, nos encontramos con una distribución diferente. El sector azul es

claramente el más conservador, no sólo por razones ideológicas, sino también por defensa de posiciones

adquiridas o por simple costumbre. Pero en ese ámbito es muy dudoso que el «establishment»

socialdemócrata pueda calificarse como progresista. No olvidemos que la concepción del Estado de la

Administración española no es franquista, sino napoleónica.

Los liberales no hemos hecho otra cosa que predicar la más absoluta descentralización del Estado, que

requiere inevitablemente una profunda transformación de la Administración. En esta cuestión es evidente

que muchos democristianos son más próximos a nuestras tesis y, por tanto, más progresistas que las otras

tendencias.

La economía.

Nos queda el modelo económico. Aquí el sector socialdemócrata pretenderá tener el monopolio del

progresismo. No les faltan razones para ello, porque en un país con las desigualdades de renta y de

riqueza que existen en España, la labor de hombres como Fernández Ordóñez a favor de medidas tales

como la reforma fiscal tiene una importancia histórica, sean cuales sean las dificultades coyunturales en

su aplicación.

Es también innegable que entre democristianos y liberales existen demasiadas personas más preocupadas

por mantener privilegios de clase bajo pretextos de eficacia que por promover la equidad. Pero no

admitiré, en cambio, la preocupación azul por «lo social» como algo progresista, ni en base a la

experiencia pasada ni a los métodos preconizados.

Al no querer tocar la esencia del sistema, nuestros tecnócratas han ido agravando la situación en vez de

mejorarla. Y ese fracaso, que tiene gravísimas incidencias sobre la economía española, es producto del

conservadurismo de unas tecnoestructuras incapaces de cambiarse a sí mismas. En ese aspecto tan

importante, los liberales en general y Joaquín Garrigues en particular han hecho constantemente

propuestas que se han desatendido simplemente por falta de voluntad política para aplicarlas.

 

< Volver