Ante el Consejo Político de UCD. 
 Polémico discurso de Suárez  :   
 Según el presidente, "es necesario acabar con los correveidiles que actúan en las cloacas madrileñas". 
 ABC.    13/05/1980.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

ANTE EL CONSEJO POLÍTICO DE UCD

POLÉMICO DISCURSO DE SUAREZ

Según el presidente, «es necesario acabar con los correveidiles que actúan en las cloacas madrileñas»

MADRID. (De nuestra Redacción.) Mientras los ecos del discurso del nuevo secretario general de

UCD, Rafael Calvo Ortega, en el Consejo Político del domingo son unánimemente positivos, las

opiniones dentro del partido se hallan en cambio divididas en cuanto a la valoración de las palabras

dirigidas por el presidente Suárez al centenar y medio de miembros del máximo órgano centrista entre

Congreso y Congreso.

Suárez hizo una afirmación especialmente polémica, al comentar —de acuerdo con la versión de su

discurso distribuida ayer por la agencia Efe— que «es necesario acabar con los correveidiles que actúan

en las cloacas madrileñas».

Estas palabras están siendo interpretadas corrió una crítica abierta a las «familias» ideológicas de UCD,

especialmente activas en cenas y reuniones durante las últimas semanas. Al parecer, algunos de los

miembros más caracterizados de la Permanente se sintieron molestos ante esta alusión, comentándolo con

sus colaboradores.

La afirmación del presidente se inscribe, por otra parte, en el mismo contexto de algunas quejas realizadas

durante el viaje a Oriente Medio en relación con el comportamiento de la Prensa durante la última crisis

de Gobierno. De acuerdo con algunos de los periodistas que le acompañaron, Suárez se siente

injustamente tratado por los medios de comunicación y por parte de la clase política, dentro y fuera de su

partido.

Si bien el secreto del voto impide identificar a los treinta y dos miembros del Consejo Político que no

apoya on expresa mente al candidato del presidente, todo hace suponer que buena parte de ellos se

identificaron con alguna de las «tendencias» más o menos organizadas que inicialmenle constituyeron

UCD.

TRAS LA REUNIÓN DEL CONSEJO POLÍTICO

UCD: CONTINÚAN LAS DISCREPANCIAS ENTRE "FAMILIAS" Y "PRESIDENCIALES"

El debate político que tuvo lugar antes y después de la elección de Calvo Ortega sirvió, de hecho, para

definir dos líneas de análisis claramente diferenciadas dentro del colectivo en el poder. De un lado, la de

quienes defendieron el máximo pluralismo a partir de las «familias» originarias (Arturo Moya, González

Seara, Soledad Becerril, etcétera), del otro lado, quienes vinieron a decir que (as «familias» son cosa de

Madrid y que la realidad del partido en provincias es mucho más unitaria (Rodríguez Sahagún, Cecilio

Valverde, Bolea Foradada, etc.) Estos últimos parecen apoyar, además, la continuidad del

presidencialismo como columna vertebral del partido.

Los puntos de vista de estas dos corrientes de opinión quedaron ayer reflejados en el transcurso de una

conocida tertulia, a la que asislen con regularidad destacados miembros de la clase política. Así el liberal

Ignacio Camuñas comentó que el II Congreso de UCD debe servir para poner término a la acumulación

de poder que los actuales Estatutos conceden al presidente. Replicando a una afirmación del ex

vicepresidente Alfonso Osorio, Camuñas aseguró que ni él ni Suárez hubieran tenido nada que hacer sin

el concurso de los grupos de la oposición moderada que les apoyaron en junio del 77. Según Camuñas, su

única base política hubiera sido entonces la UDE y la UDPE —asociaciones fundadas a la luz del Estatuto

Arias— y el electorado habría preferido, en ese caso, a Fraga y demás ilustres ex ministros coaligados en

Alianza Popular.

Por su parte, el presidente del Senado, Cecilio Valverde, se autodefinió como «hombre de Suárez» y dijo

que, hoy por hoy. sería difícil imaginar a la UCD sin su actual líder. Añadió que, sin embargo, hay que

partir de la base de que el partido sobrevivirá al presidente Suárez.

En esta misma reunión, el socialista Javier Solana interpretó la designación de Calvo Ortega como

síntoma de la «bunquerización» de UCD y dijo que su tarea consistirá en destruir a las tendencias

actualmente existentes y en equiparar « la UCD con el Movimiento Nacional.

En su intervención ante el Consejo Político, Suárez comentó, además, que «un partido de centro es una

escuela de civismo, una escuela critica en el lomo de las estructuras». Dijo que «UCD es un partido que

defiende unos principios, no unos intereses».

A continuación se refirió a los grandes problemas del Estado: estructuración autonómica, problemas

económicos, imperio de la ley. En este último punto, el presidente de la UCD hizo especial énfasis en la

necesidad de adecuar el poder judicial al nuevo orden democrático. Esta alusión fue interpretada en el

contexto de la reciente sentencia contra el director de un periódico de Madrid.

A pesar de las diferentes líneas de análisis señaladas, en medios centristas muy diversos se coincide en

subrayar la importancia de la reunión del domingo como precedente de discusión abierta. También parece

haber servido para despejar en sentido negativo cualquier hipótesis de disensión interna en el contexto del

debate parlamentario del día 20. Todo indica que la confrontación entre estas formas dispares de entender

e´ partido no se producirá hasta el Congreso de octubre.

 

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