Una crisis de partido     
 
 ABC.    13/05/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

UNA CRISIS DE PARTIDO

La solución de ía crisis en el Gobierno —excesivamente dilatada para sus parcas

consecuencias— no ha resuelto te crisis interna de UCD. Se trata, pese a las directas

relaciones de una y otra, de problemas políticos distintos. El Gobierno actual precisa, para

mantenerse, del apoyo o cimiento del partido, pero UCD necesita proyectar su existencia

política mucho más allá del horizonte que su actual Gobierno contempla.

Reviste, así, máximo interés la reorganización o remodelación del partido, que debe afrontarse

y quedar definida en su próximo Congreso, previsto para el mes de octubre, Y habida cuenta

de la anormal velocidad con la que se suceden ´ios acontecimientos políticos —sobre todo los

adversos— en una situación tan difícil e inestable como la actual, este Congreso de UCD no

admite, según el parecer más razonable, demora alguna que se fundamente en la aparente

lejanía de las elecciones generales de 1983. Al contrario, pensando en estas elecciones es

urqente la celebración del Congreso de UCD. En cualquier caso, carecería de razón aplazarlo

porque a UCD le conviene, sin confiar en fechas electorales que no pueden estimarse seguras

tal y como están las cosas, realizar cuanto antes su reforma interna, su reorganización.

Le conviene a UCD y le conviene, también, a la política española en general. No hay >que

olvidar cuánto contribuirá 8 la estabilidad democrática, y a su normal juego de partidos, que

Unión de Centro Democrático mantenga una destacada representación parlamentaria si llegase

.a sucederle en el Gobierno otra opción política.

Es asunto propio de UCD decidir el sentido de su reorganización. Sin embargo, a la vista de los

Estatutos que condicionan ahora su funcionamiento, el camino obligado pasa por una clara

democratización interna. UCD funciona actualmente —según las apreciaciones mejor

informadas— con un exceso de presidencialismo, con mínimos democráticos.

Y sin duda alguna, un partido tan importante como UCD debe preparar y tener a punto todas

las posibilidades de mantener su identidad política de cara a sus electores —e incluso de

incrementarlas— sin limitarse, como hasta ahora, al prestigio de un solo nombre. Es mucho

más normal, más común, más lógico, que un partido político disponga de varios nombres para

encabezar su candidatura y pata asumir las responsabilidades primeras de gobierno. En este

sentido, la democratización interna de UCD aumentaría en proporción muy conveniente sus

posibilidades de recambio en el liderazgo del partido.

Coexisten, en el seno de UCD, varias corrientes políticas que en situaciones clave —como la

reciente crisis gubernamental— se manifiestan enfrentadas o, al menos, contradictorias. Son

las llamadas «familias». Pues bien, un principal objetivo, en la reforma o recomposición del

partido, parece que debiera ser, sin duda alguna, acabar con semejante división interna, no por

eliminación de partes, sino por unificación de las mismas; que dejará de ser problemática a

medida que se ´logre o establezca la democratización interior de UCD.

Con independencia de cualquiera otra consideración que se suscite en ámbitos privados y

propios de este partido, una consideración pública nos incita al presente comentario. Una parte

mayoritaria de la opinión, de! electorado, está demandando, desde la actual confusión, un

planteamiento nuevo o renovado, serio y clarificador, comprometido y responsable, de UCD.

La demanda, sobe todo, con preocupación de futuro. Con deseo de que permanezca UCD

como gran opción política viva y válida en cualquier futura convocatoria electoral, sin que

dependa su existencia de prestigios personales. Con e! peso popio de un gran partido que

dispone en sus cuadros de varios y suficientes nombres.

 

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